20 feb 2020

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GENTE CORRIENTE

Elisabeth Guajardo: «Los puzles son para mí como una sesión de terapia»

Su afición es unir las miles de piezas de rompecabezas de las que vive rodeada, las cuales usa como vía de escape

Manuel Arenas

Elisabeth Guajardo, sobre una cama compuesta por las piezas de sus puzles.

Elisabeth Guajardo, sobre una cama compuesta por las piezas de sus puzles. / LAURA GUERRERO

Esto es una conversación que surge de manera espontánea en un BlaBlaCar Madrid-Barcelona en el que Elisabeth Guajardo (Barcelona, 1987) comienza a hablar de puzles, la afición que más tiempo le ha ocupado estos años. Ella vuelve de un concurso de puzles, yo de la Feria del Libro y esto solo podía acabar fusionando esos mundos para convertir su curiosa experiencia en historia, o sea en contraportada, o sea en Gente Corriente.

-¿Un concurso de puzles?

-Sí, el campeonato nacional por parejas, en el que he participado con mi compañera Vero. No hemos ganado, pero nosotras íbamos a pasarlo bien y disfrutar, como siempre hemos hecho.

-No sabía que hubiera concursos de puzles.

-Pues sí. Hay gente que va a competir, pero para mí es una afición: si dejara de serlo, se me irían las ganas de pasarlo bien. En mi época fuerte, del 2013 al 2017, siempre había una mesa con un puzle pendiente en mi casa. Podía hacer tres de mil piezas entre semana y el fin de semana, otro. Era contínuo.

-¿Cómo empieza uno a aficionarse a los puzles?

-Empecé con unos 7 años a hacerlos sola, que sea consciente. Antes de esa edad, tengo recuerdos de hacerlos junto con mi padre y mi hermana en un apartamento de verano. Y en la adolescencia lo dejé.

-¿Y luego se reenganchó?

-A los veintipocos, sí. Unas Navidades dije: "Va, me compro uno"; lo hice muy rápido y me volvió a picar la curiosidad. Hice tres o cuatro más y empecé a pensar en un puzle que recordaba por casa pero cuyo título desconocía...

-En busca del puzle perdido.

-Sabía que tenía 500 piezas, que había unos pingüinos... pero nada más. Buscando en internet descubrí un foro especializado, 'Puzzleando.com', donde hice mi consulta. ¡Y lo encontré porque alguien me contestó dándome la referencia del puzle!

-Bendito foro.

-Son unos 4.000 usuarios: si buscas un puzle, seguro que alguien te dará toda la información. La gente sube fotos de sus puzles o de curiosidades, se hacen encargos conjuntos a otros países... ahí hay de todo (ríe).

-Hábleme del significado que le da a los puzles.

-Los puzles son para mí como una sesión de terapia; una vía de escape que me da una gran sensación de libertad. En las épocas difíciles me han ayudado mucho. Yo me he encerrado en mi habitación y me he puesto a hacer un puzle con música o series hasta que han pasado cuatro horas sin darme cuenta. Un puzle puede hacerte olvidar un mal día.

-O sea, que los puzles le han dado resultado.

-Totalmente. Hay puzles que asocio a épocas, sentimientos, personas... por ejemplo, hay uno que asocio a malos recuerdos y, cada vez que lo saco de la caja, lo vuelvo a meter medio montado y me digo: "Cuando sea capaz, lo acabaré, pero ahora no es el momento".

-¿Cuántos puzles puede tener en su casa?

-En total puede haber unos 500 tranquilamente, una mitad montados y la otra sin montar. No me atrevo a contabilizar a cuánto dinero equivalen (ríe). De todos, el que más me ha costado encontrar es uno de 12.000 piezas, de los cuales se hacen muy pocos ya.

-¿Y ese al que más cariño le tiene?

-No podría decirte uno: todos tienen algo especial. Los puzles son como un libro: un objeto con el que viajas durante horas. Dejas una parte de ti en ellos y elos dejan una parte en ti.

-¿Algún reto próximo sobre puzles?

-Este año no creo, pero el que viene me gustaría volver al campeonato internacional de Bélgica, al que fui por primera vez en el 2014 con un equipo llamado 'Encajados'. El primer concurso individual en el que participé fue en Terrassa; por parejas, las fiestas de Gràcia del 2014. He podido ir a unos 50 concursos y algunos incluso los he ganado, pero lo que más me ha divertido siempre ha sido el ritual de hacer puzles con amigas.