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Ainara M. y Charo S.: "Pinchar en el cierre del Primavera Sound es muy bestia"

Joan Cortadellas

Ainara M. y Charo S.: "Pinchar en el cierre del Primavera Sound es muy bestia"

Núria Navarro

Las dos son empleadas del Primavera Sound. Ainara Marañón, 31 años, coordina el departamento de 'booking' [contratación de artistas] y, desde el 2018, se ocupa de la implantación del protocolo 'No Callem' en el festival. Charo Salas, 45, es asistente y chófer de Gabi Ruiz, el ideólogo del festival. Las dos han peleado para que hubiera más paridad en el cartel y en el equipo, y para que sea un espacio libre de violencia y de discriminación de género. Como, además, son disyóqueis –Sama Yax y DJ Rosario–, la organización ha decidido que sean ellas –y no el eterno DJ Coco– las que cierren el festival la madrugada del domingo.

–¿Y esto cómo ha sido?
–A.M.: En otoño, yo estaba trabajando en la oficina con el cartel paritario. Los 'bookers' estaban reunidos y, de repente, me llamaron: "¿Te apetece cerrar el festival?". ¡No sabía de qué me estaban hablando! "¿Te apetece 'pinchar por Coco'?", insistieron. "Me tomáis el pelo, ¿no?", les dije. Me temblaban las piernas. 
–C.S.: Yo iba conduciendo, con Gabi al lado, como tantas otras veces. "¿Quieres cerrar el festival con Ainara?", me preguntó. ¡No me lo acababa de creer! Cerrar el Primavera es muy bestia.

–¿Por qué ustedes dos exactamente?
–C.S.: Somos de la 'familia Primavera' y somos 'diyeis', yo soy DJ Rosario –estoy en el 'roster' de artistas del colectivo Femnoise–, y ella es Sama Yax.

–¿Sus estilos son compatibles?
–C.S.: Yo pincho más tech house, más electro, pero he hecho sesiones muy diferentes.
–A.M.: Yo vengo del coleccionismo de vinilo, pincho más disco de los 70 y 80, más house.
–C.S.: El house clásico y el disco son el nexo de unión.
–A.M.: Somos conscientes del momento, el lugar y la importancia. Llevamos meses construyendo algo en común, partiendo de nuestra identidad.
–C.S.: Y hemos hecho un llamamiento a todas las mujeres que trabajan en el festival para que suban una foto y en la última canción queremos proyectar un vídeo para visibilizarlas.

–¿Cuánta gente tendrán delante?
–A.M.: Unas 15.000 personas.

–¿Atacadas?
–C.S.: Yo llevo 17 años pinchando. Estuve en la comisión de fiestas de una asociación LGTBI pequeñita, y durante cuatro o cinco años pusimos música a la manifestación del Orgullo de Barcelona. Pero nunca he actuado ante más de 7.000.
–A.M.: Yo ante 600 o 700. Prefiero no pensar.

–Es un premio a la lucha por la igualdad y contra la violencia de género.
–A.M: El Primavera fue el primer festival en implantar el protocolo 'No Callem' del Ayuntamiento contra las agresiones sexuales en los espacios de ocio nocturno. Empezamos con un punto y personas itinerantes, y tuvo muy buena acogida.
–C.S.: Yo he puesto de mi parte por dinamizar la presencia femenina en la escena electrónica. Dentro del mundo LGTBI, cuando salías, el ambiente estaba muy pachanguerizado, y si buscabas más la electrónica, era difícil encontrar un espacio cómodo y a salvo. Fundamos el colectivo LesFatales, donde hacer música electrónica e invitar a otras mujeres a pinchar. También monté talleres de disyóquey para mujeres y transgénero.
–A.M.: Hay conciencia de que no hay muchas chicas en los carteles, que falta paridad.
–C.S.: Si hay cinco eventos programados, a las chicas las ponen a primera hora. ¡De esa manera nunca llegaremos a ningún lado! Y eso que los mejores discos del año están encabezados por mujeres.

–Gracias a su empeño ¿qué se ha podido ver en el festival?
–A.M.: A Erykah Badu. Llevaba años diciendo que la diosa del neosoul tenía que venir. Ella y Róisín Murphy marcaron una nueva etapa en los 90, tanto en lo musical como en una lucha por la visibilidad. También me interesaba James Blake, que en su último disco ha roto el cánon de la virilidad. Yo diría que en el Primavera se ha hecho un trabajo de autoconciencia y aprendizaje.
–C.S.: En la programación electrónica hay un montón de mujeres muy buenas.

–¿El año pasado detectaron violencia de género?
–A.M.: El festival es un reflejo de la sociedad, no solo musical. Las agresiones sexuales son un problema social y el festival es una excelente plataforma para manifestar que queremos un mundo mejor. Con la acción 'Nobody is normal', este año ampliamos el protocolo 'No Callem' y hemos trabajado contra todas las agresiones a las sexualidades no normativas.

–El público del festival es más o menos ilustrado, ¿no?
–A.M.: Las cuestiones de género no entienden de clase ni educación. Sí es cierto que no tuvimos constancia de casos muy graves. Normalmente las agresiones no son en los espacios de ocio nocturno, sino que vienen después, de camino a casa y en entornos más cercanos de lo que la gente cree.

–¿Han sufrido personalmente violencia?
–A.M.: Toda mujer la ha sufrido, desde que te toquen el culo, una agresión verbal por la calle o aguantar a un novio tóxico. 
–C.S.: Yo sí. No física, pero sí verbal. 
–A.M.: Mientras haya una sola mujer muriendo a manos de un hombre por una cuestión de género, habrá trabajo que hacer.