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Gente corriente

Gemma Bruna: «Recordar lo vivido es como imprimir las fotos»

Cazadora de memorias de infancia con las que hilvana biografías que imprime con el sello Calaix del Record

Carme Escales

Gemma Bruna: «Recordar lo vivido es como imprimir las fotos»

XAVIER GONZÁLEZ

Con siete años ya escribía sencillos relatos. En su casa no había televisor, y leer y crear sus historias fueron gran parte de la infancia de esta hija única sus dibujos animados. En su colegio, además, el Santa Anna (Bailén, 53), despertar el gusto por la prosa y la poesía era prioritario. «Nos abrían mucho los ojos al mundo de las letras, como ya hacían mis padres en casa», explica Gemma Bruna (Barcelona, 1976). Ella eligió estudiar Periodismo, no para hacerse corresponsal de guerra, ni tan solo para viajar. Deseaba simplemente escribir historias próximas, que, de otro modo, pasarían desapercibidas. Tras unos años de periodismo de calle, trabajando en una agencia de noticias, y otros en comunicación corporativa, hoy es un simple cajón de madera el que rescata su sueño.

Con la idea de presentar las biografías en un cajón de madera, ¿Qué representa?

Ese cajón en casa, o el armario, el baúl, la caja donde guardamos fotos impresas, cartas, postales que casi nunca volvemos a mirar o leer pero que forman parte de nuestras vidas. Nosotras damos la oportunidad de abrir el cajón y darle sentido a todo lo vivido.

Cuando dice ‘nosotras’ ¿A quién se refiere?

Yolanda Nogué, con quien creé el proyecto Calaix del Record (www.calaixdelrecord.cat).

¿A partir de qué gestaron la idea?

Nos cruzamos un día en una esquina del Eixample. Habíamos ido juntas a los Jesuitas de Casp. Después perdimos el rastro la una de la otra. Ella estudió Derecho y trabaja como abogada. Pero al topar en la calle me dijo que seguía un blog que puse en marcha en el 2012 (www.depetita.cat), y que su familia quería regalarle a su padre un libro con sus memorias. Me preguntó si yo lo escribiría.

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Son pequeños retratos de personas de mi entorno que yo elijo y que, a través de los recuerdos de su infancia, establezco un círculo narrativo con su vida actual. A todas las personas nos marca nuestra infancia. Para bien o para mal, la infancia refleja cómo somos de adultos, y viceversa. Cómo nos comportamos hoy responde a cómo se comportaron con nosotros en la niñez.

Aceptó el encargo de la primera biografía.

Sí, y buscando fotos y preparando las entrevistas con el padre de mi amiga, dijimos: ¿Por qué no darle la oportunidad de vivir esta experiencia a mucha más gente?

El libro de la propia vida. Debe emocionar tenerlo en las manos. Y terapéutico.

No lo creamos pensando en lo terapéutico que puede llegar a ser, pero trabajar el recuerdo lo es. A partir de los 60 o 65 años, cuando se cruza la mitad de la vida, surge la necesidad de mirar atrás y hacer balance. Hay quien desea crear el árbol genealógico familiar, o reencontrarse con sus orígenes. Calaix del Record ayuda a recuperar y ordenar el legado memorístico de una vida. Recordar lo vivido es conceder tiempo a valorarlo, como imprimir las fotos.

Poquísimas las imprimimos ya.

Internet y la digitalización nos ha impuesto un cambio brutal y unas vidas muy veloces, sin mirar atrás. Antes, rememorabas un viaje al ir a por las fotos que revelabas. Hoy preparamos el siguiente viaje sin apenas haber vuelto a mirar las fotos del anterior. Vivimos muy rápido, y eso también da sentido a nuestro proyecto, que permite pararse y digerir lo vivido, tomar perspectiva, incluso hacer las paces con el pasado.

No todo el mundo, por eso, podrá costetarse la elaboración de un libro.

Por ello creé talleres de oralidad y escritura de recuerdos, para facilitar ese ejercicio entre personas mayores, de manera gratuita, en casas regionales de Barcelona y espacios de apoyo de Mémora. A partir de un objeto personal, estiramos recuerdos de infancia. Yo rompo el hielo con la foto de una Hispano Olivetti que de niña siempre adoré y que recibí de regalo a los 40 años.