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Kinda Marrawi: "Hablamos del sufrimiento de millones de personas por falta de agua limpia"

Junto a una veintena de voluntarios de la oenegé Islamic Relief recorrerá a pie 100 kilómetros del desierto del Sáhara para sensibilizar sobre el problema del agua

Mauricio Bernal

Kinda Marrawi: "Hablamos del sufrimiento de millones de personas por falta de agua limpia"

FERRAN NADEU

Ponerse en los pies, los pantalones, en resumen, la piel del otro, es posiblemente el recurso idóneo para la empatía, y justamente lo que Kinda Marrawi (Esplugues de Llobregat, 38 años) y una veintena de integrantes, voluntarios y simpatizantes de la oenegé Islamic Relief se proponen hacer dentro de un par de semanas, cuando emprendan una caminata de varios días por el desierto del Sáhara. Bajo el sol inclemente recorrerán un centenar de kilómetros para sentir lo que las mujeres africanas cuando tienen que procurarse agua potable, y no menos importante: para -bajo el paraguas de la campaña 'Agua para la vida'- recaudar fondos que permitan construir un pozo en algún lugar por definir. Un olvidado recodo africano donde el agua potable sea un bien escaso.

-Una realidad de la que se habla poco, ¿no? La escasez de agua en algunas zonas del planeta.

-Es terrible, la falta de visibilidad de este problema es terrible. El 11% de la población mundial no tiene acceso al agua potable, y… Y no sé: hay tantos problemas que son invisibles. A lo mejor es que no interesa que sean visibles.

-Cuénteme, ¿en qué condiciones van a meterse en el desierto?

-Bueno, serán 100 kilómetros en cinco días, es decir, 20 kilómetros al día. Como le digo, se trata de ponernos en la piel de las mujeres africanas que caminan seis horas al día en busca de agua potable. Nunca seremos como ellas, pero las entenderemos mejor. Pero más que nada nos interesa llamar la atención sobre el problema. Solo llevaremos agua embotellada, para no deshidratarnos, pero nada más. No habrá acceso al agua para, por ejemplo, las cuestiones de aseo.

-La clave de todo esto es sensibilizar, ¿no?

-Claro. Aquí estamos hablando de algo tan serio como es el sufrimiento de millones de personas por la falta de agua limpia. La idea es que cada uno de los participantes consiga las suficientes donaciones para recaudar 1.200 euros. Esa es la meta, 1.200 euros cada uno.

-Haciendo cuentas… Son más de 20.000 euros, ¿no? ¿Eso cuesta construir un pozo?

-El precio de construir un pozo depende de muchos factores, y oscila entre 6.000 y 28.000 euros, más o menos. Depende del lugar, las condiciones de acceso, el tipo de excavación… Pero es que no se trata solo de construir el pozo y marcharse. Así no se hace.

-¿A qué se refiere?

-A que hay que formar a las comunidades para que aprendan a utilizar ese recurso. Hay que hacer acompañamiento. El objetivo de todo esto, más que el pozo en sí mismo, es empoderar a las comunidades que están en situación de vulnerabilidad. El año pasado ya hicimos un reto como este…

-¿En dónde?

-En Andalucía. Pero aquella vez fue en bicicleta. Conseguimos recaudar 25.000 euros y con ese dinero pudimos construir un pozo de agua en Mali. ¡Más de 1.500 personas se benefician de ese pozo hoy en día! ¿Sabe cuál es una de las cosas que a mí más me emocionan de esto?

-Cuénteme.

-Que es una donación continua. Que con lo que yo recaude voy a poner mi granito de arena para dar agua potable a miles de personas. Quiero decir: incluso cuando yo ya no esté seguiré ayudando a la gente. Porque es algo que dura para toda la vida.

-Entiendo. Por curiosidad: ¿Kinda Marrawi es un nombre…?

-¿Se refiere a mis orígenes? Mis orígenes son sirios. Mis padres son de Alepo.

-Alepo. Qué pena…

-Pues mire, justamente fui el año pasado después de siete años sin ir. Antes iba cada verano, a ver a la familia. Sobre todo a mi abuela.

-¿Y? ¿Cómo lo encontró?

-Fue triste… No: en realidad, fue una sensación agridulce. Me emocionó mucho volver a ver a mi familia. Y había mucha destrucción, pero también mucha reconstrucción. La vida sigue y es normal ver esos contrastes.