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Joel Tejedor: "La magia apareció en el hospital por arte de magia"

Anna Mas Talens

Joel Tejedor: "La magia apareció en el hospital por arte de magia"

La medicina, el afecto y el Màgic Andreu lo sacaron a flote de una leucemia que se le declaró a los 3 años.

Núria Navarro

Joel Tejedor tenía 3 años cuando le diagnosticaron leucemia. ¡3 años! Pasó más de mil días sin salir del Vall d’Hebrón. Pero en el hospital descubrió el poder de los afectos y una afición que no para de ir a más: la magia.

  

¿Está curado?
Sí. En octubre paso el último control.

Era demasiado pequeño...
Lo bueno es que, precisamente por eso, recuerdo poco. Tengo presente que no podía salir, que me hicieron muchas pruebas, que pasé por un autotrasplante de médula y por un montón de tratamientos. Pero también sentí a mi familia cerca. Nunca estuve solo.

Ellos sí tendrán recuerdos amargos.
Mis padres –soy hijo único– no dejaban de pensar que cualquier noche podía ser la última. A mi madre no le gustará que lo explique, pero le pregunté: "¿Crees que llegaré a los 4 años?".

(...)
Compartí habitación con otros niños, unos se fueron porque estaban curados y otros, porque no lo superaron.

Usted tiene 16 y sigue sumando. Cuentan que en el hospital ocurrió algo prodigioso.
La magia apareció por arte de magia.

Especifique, si es tan amable.
Un día apareció el Màgic Andreu y nos hizo juegos de manos. Hacía ver que, "un, dos, tres", quitaba el dolor con la magia. Y funcionaba. Los momentos en que vino fueron los más felices de mi estancia en el hospital.

"He logrado mi propósito: hacer magia y arrancar sonrisas en la Casa Ronald McDonald"

¿Por eso quiso seguir sus pasos?
Eso ocurrió más tarde. A los 7 años ya hacía trucos. Tenía una caja de Magia Borrás,  aprendí con tutoriales de Youtube y empecé a comprar bajaras, varitas, aros, esponjas, una antorcha que se convierte en rosa... Y me puse a pensar por qué me gustaba tanto.

¿Dio con una respuesta?
Porque, cuando peor estuve, me arrancó las mayores sonrisas de mi vida. Me dije: "Algún día quiero ser yo quien las arranque a gente que no esté bien".

¿El Màgic Andreu se llegó a enterar de su influencia?
Hace menos de un año, yo estaba tranquilamente en casa y mis padres me dijeron: "Tenemos una sorpresa para ti". Me transportaron de Terrassa a Barcelona, me taparon los ojos, me metieron en una casa y, al quitarme la venda, casi me pongo a llorar de felicidad: allí estaba él, Francesc Andreu, y se acordaba de mí.

Emocionante.
Yo, nervioso, le enseñé mi magia y me dijo lo que tenía que mejorar. Hice un intensivo en su escuela y mantengo relación con él. No soy muy bueno aún, pero me manejo bien con las cartas y las esponjas, y he logrado mi propósito: hacer magia tres veces en la Casa Ronald McDonald, y planeo hacerla en La Casa dels Xuklis.

Tiene un extraño nombre artístico.
Mago Apsu.

¿Apsu son siglas?
Es uno de los primeros dragones, descritos en Babilonia. Me gusta mucho la cultura de los dragones, los seres más mágicos del mundo. Cuando sale uno en un mito, suele ser presagio de felicidad. Ese significado es importante para mí.

¿Se convertirá en un ilusionista profesional?
Ojalá. Acabé el bachillerato escénico y no ha sido hasta este verano que he decidido empezar a darme a conocer. He colgado un vídeo en Youtube y otros en Instagram.

¿A qué nivel le gustaría llegar?
Al de David Copperfield, que es el mejor que he visto nunca.

Si fuera él, ¿qué haría desaparecer?
La pobreza. Causa enfermedades.