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8. la pedrera

«Estás dentro de una obra de arte»

CRISTINA SAVALL / Barcelona

La ilustradora Marta Cerdà elige como icono de Barcelona La Pedrera y la dibuja para El Periódico.


Marta Cerdà, 32 años, diseñadora gráfica, ilustradora y especialista en originales y coloridas tipografías, ha elegido la Pedrera, la casa con oleaje en su fachada, como icono de Barcelona. Ningún otro edificio le ha generado esa agradable e intensa sensación de «andar por el interior de una obra de arte».

Su logotipo, una especie de ET curvilíneo, de piel blanca e inmensos ojos caoba, surge de la azotea dibujada por Gaudí. Está ahí: es una de las dos torres de ventilación que emergen en la terraza más admirada del paseo de Gràcia.

Son de ladrillo revocado con mortero de color blanco roto. Superan los cinco metros, pero quedan eclipsadas por la poderosa presencia escénica de las 30 chimeneas con siluetas de guerreros galácticos y de las seis salidas de escalera coronadas con la cruz gaudiniana de cuatro brazos.

Casi nadie de fija en ellas, aunque Salvador Dalí las admiraba. El pintor, para quien el modernismo representó un salto en el sentimiento de la originalidad, se fotografió con una de las torres en 1951.

«La Pedrera es el lugar donde más impacto visual he tenido», confiesa Cerdà. Entró por vez primera en 1997, cuando una profesora de arte del Institut Eugeni d'Ors, de Vilafranca del Penedès, llevó a su clase a conocer la Casa Milà, que el industrial Pere Milà y su esposa, Roser Segimon, viuda de un adinerado indiano de Reus, encargaron a Gaudí en 1906. La relación entre la propietaria y el arquitecto nunca fue fácil.

«Recorrer este edificio es una sensación física: táctil, gustativa y visual. Puedes saborearlo y tocarlo. Es mejor que un museo», compara la diseñadora, que ha trabajado para Ray Ban, Penguin Books, el diario The Guardian, Nike, Coca Cola, Kleenex, y Panasonic, entre un largo listado de marcas internacionales.

Para Cerdà, la casa, llamada la Pedrera por su fachada que recuerda a una cantera a cielo abierto, es la demostración perfecta de que algo útil puede ser muy bonito. «Dalí ya lo decía: 'Le Courbusier hacía máquinas para vivir y Gaudí, máquinas para soñar'», argumenta Cerdà, que en estos momentos está creando un libro con sus tipografías y otro con un abecedario para niños que irá acompañado de poemas de Josep Pedrals.

Los soldados imperiales

Cuenta la leyenda que en los años 70 el productor George Lucas subió al terrado de la Pedrera antes de iniciar el rodaje de la saga de La guerra de las galaxias. Fotografió las chimeneas para que el diseñador británico Andrew Ainsworth se inspirara a la hora de crear los cascos de los soldados imperiales y el del malvado Darth Vader, siempre de negro.

«Esta casa es mágica. Está directamente vinculada al subconsciente. Es susceptible a tu estado de ánimo, sobre todo si vienes por la noche». De esa experiencia se nutren más de 1.500 personas al día.

«La azotea nunca te deja indiferente. Es como estar dentro de un cuadro. Tienes la sensación de poderte comer las chimeneas, las torres de ventilación, incluso, las estrellas». Para su dibujo, se inspiró en lo más desconocido y no por ello menos interesante. «Es una máscara africana o un ET, una forma abstracta maravillosa con aires oníricos, aunque lo percibes como real». Para ella, es un personaje que puede aparecer en el mundo de los sueños. «Me he inspirado en Gaudí y he apostado por el contraste de texturas. En los orificios he colocado maderas nobles. Eso genera una disparidad de texturas preciosa», explica Cerdà.