27 oct 2020

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Escenarios de cine

Julia de Castro y la Barcelona canalla

Beatriz Martínez

Escena de ’Julia de Castro de la Purísima. Anatomía de una criminal’. 

Escena de ’Julia de Castro de la Purísima. Anatomía de una criminal’.  / YAGO PARTAL

Una imponente mujer ataviada con una chaqueta torera, tacones y una fina tira de plástico transparente cubriéndole sus partes, lleva su retrato posando con la misma indumentaria mientras recorre las calles del centro de Barcelona.

Han pasado cinco años desde aquel maravilloso acto subversivo que fue ‘Julia de Castro, de la Purísima. Anatomía de una criminal’, pero sus potentes imágenes aún resuenan en la cabeza, sobre todo ahora que la propia Julia de Castro acaba de sacar nuevo disco, el primero en solitario, titulado ‘La historiadora’, en el que vuelve a demostrar su carácter camaleónico y dispuesto a dinamitar tabús al ritmo de melodías que nos llevan por un sinfín de mezclas absorbentes y letras que ratifican su espíritu iconoclasta.

‘Julia de Castro, de la Purísima. Anatomía de una criminal’ surgió a raíz de uno de esos mágicos choques de inventiva entre nuestra protagonista y otro talento polifacético, el de Javier Giner, que se encargó de dar forma a una docuficción que reflexiona en torno al arte, a la identidad creativa y a la necesidad de expresarse, y que nos conduce por un viaje repleto de peripecias desde la Galería Ignacio de Lassaletta, en Rambla de Catalunya, 47, donde Julia roba el cuadro de Oscar Tusquets en el que aparece ella misma a modo de 'performance', hasta el Museo Can Framis, en la calle de Roc Boronat, donde se encarga de colgar la tela en el lugar donde permanecerá expuesto, en una sala dedicada al mundo del toro en la que ella será la única mujer.

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Por el camino, la artista nos llevará hasta el Macba, se sentará en las escaleras con los 'skaters' que inundan el espacio, recorrerá el icónico grafiti de Keith Haring ‘Todos juntos podemos parar el sida’ a ritmo de 'fashion film', se introducirá en las calles del Raval hasta desembocar en la calle Floridablanca en busca de un Cash Converters para que tasen el cuadro, terminando en las Ramblas, donde tendrá la oportunidad de hacer un homenaje a José Pérez Ocaña, pintor y activista 'queer' que fue inmortalizado por Ventura Pons en ‘Ocaña, retrato intermitente’. Tras ese momento (qué momento) de nostalgia vitalista nos adentraremos en el Gòtic, con parada en la plaza de la Catedral y de ahí al tranvía de Glòries donde Julia reflexionará sobre su periplo 'outsider' antes de llegar a su destino y aprender que el arte, su arte, no tiene precio.

A lo largo de este trayecto les intentaron robar, pegar y detener. Una mujer antitaurina les increpó, a algún señor se le escapó algún piropo -“¡guapa!” Aunque la mayoría de los transeúntes no podían dejar de mirar con perplejidad a esa extraña 'troupe', capitaneada por Julia y secundada por el equipo de rodaje de Javier Giner. Era lo que precisamente pretendían, que la vida se colara en las imágenes, ya fuera a través de muestras de simpatía o de desprecio. Y es que la provocación puede ser tan sencilla como situar un elemento disonante en un espacio monocorde, y esperar a ver qué pasa.

No tenían guion, no tenían dinero, pero querían jugar, improvisar, crear, y hacerlo con los mínimos elementos. A veces incluso la providencia parecía estar de su parte, como cuando Julia mete la cabeza en un contenedor, y saca una estatua de la Virgen con el niño Jesús. No estaba preparado. Y ahí está la magia. Cine de guerrilla puro y duro, libre, desprejuiciado y, claro que sí, gamberro y punk.

Puede que no fueran conscientes, pero Julia y Javier fueron capaces, por un momento, de aportar una imagen de Barcelona alejada de cualquier estereotipo, devolviéndole algunas gotas de su esencia canalla y subversiva, de su capacidad para reinventarse en cada esquina. Como la propia Julia, que no tienen miedo a los retos, a cantar cuplé desde una perspectiva contemporánea, a convertirse en una reputada actriz teatral o a escribir un ensayo sobre la prostitución, ‘La retorica delle puttane’ fruto de una beca de la Real Academia de España en Roma. Porque como reza el título de su nuevo disco, ella es historiadora. Del pasado y de nuestro presente.

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