Entrevista en colaboración con BBVA

Balfegó: “Nuestro atún rojo es sostenible y de alto valor gastronómico”

  • Desde sus instalaciones en la Ametlla de Mar, sirven a restaurantes de todo el mundo un producto de calidad, con certificado sanitario, de sostenibilidad y trazabilidad

  • El director general del grupo, Juan Serrano, explica que se han visto afectados por las restricciones a la restauración, pero lo han podido compensar exportando a Japón

Juan Serrano, director general del Grup Balfegó.

Juan Serrano, director general del Grup Balfegó.

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Víctor Fúser

-Balfegó es un ejemplo de empresa que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Cuáles han sido los momentos clave de la compañía?

 -Existe un primer momento clave con el inicio del plan de recuperación del atún rojo a partir del año 2008, cuando tenemos que adaptarnos a una reducción del total de capturas de más del 60%. Es entonces cuando planteamos en nuestra estrategia comercializar nuestro producto en fresco a la restauración durante los 12 meses.

 -Apostaron por la calidad gastronómica y, además, supier prestigiar un producto como el atún rojo. ¿Cómo lo hicieron?

-Durante ese plan de recuperación fuimos pioneros en invertir en investigación y trabajar de la mano de los mejores científicos, proponiendo medidas de gestión y control, que hoy siguen en vigor, para garantizar la sostenibilidad del atún rojo. Paralelamente fuimos mejorando nuestros procesos de alimentación, medición de la grasa, además del de sacrificio; el control de estos procesos nos llevó a conseguir un producto muy regular y de alto valor gastronómico, cumpliendo con los requisitos de nuestros clientes en función de los países a los que va dirigido. La trazabilidad de cada atún en todas y cada una de sus partes, donde además incluimos certificados sanitarios y microbiológicos, fue el colofón para prestigiar el atún rojo.

 -¿Cómo les ha afectado la pandemia, sobre todo a nivel de las restricciones en la restauración?

-Precisamente nuestra empresa está enfocada en el mercado de la restauración, por lo que la pandemia nos ha afectado en la misma medida que a nuestros clientes a los que servimos en más de 30 países, una reducción de más del sesenta por ciento. Afortunadamente pudimos derivar parte de esa reducción al mercado de congelado en Japón.

 -Una de sus grandes novedades fue apostar por el gastroturismo, con el Tuna Tour. ¿Volverá?

-Sin duda. Apostamos por comunicar cómo realizábamos nuestra actividad y esto nos llevó al Tuna Tour, como novedad turística y a la Tunateca como novedad gastronómica. En el primer caso se puede disfrutar nadando entre atunes, y en el segundo degustando todas y cada una de las partes del atún a través de innumerables recetas.

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 -¿Cuáles son sus metas de futuro?

-La principal meta en estos momentos es volver a construir nuestro centro de transformación que se quemó en el 2018 convirtiéndolo en un edificio de construcción sostenible y certificado con la más alta calificación BREEAM, con el que pretendemos afrontar nuestro plan estratégico hasta el 2030. Contamos con la confianza de BBVA, que siempre ha estado a nuestro lado apoyando nuestro proyecto.

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