Discutida reforma en Vilanova i la Geltrú

El misterio de las cacas de perro y las pintadas vandálicas contra un corte de tráfico

La pacificación del entorno de una escuela ha generado una escatológica respuesta rechazada por los vecinos, el ayuntamiento y las familias de un colegio cercano

Las pilonas que no gustaron nada a alguno de los vecinos de la calle de Canigó

Las pilonas que no gustaron nada a alguno de los vecinos de la calle de Canigó / AFA Escola Canigó

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El Capità Enciam solía decir que los pequeños cambios son poderosos, pero es justo admitir que también pueden ser revueltos. En Vilanova i la Geltrú, por ejemplo, en septiembre el ayuntamiento decidió impulsar una veintena de intervenciones en el entorno de centros educativos con el objetivo de mejorar la seguridad de los alumnos. Aquello, claro, incluía cortes de tráfico. Una de las escuelas implicadas es la Canigó, sita en la calle del mismo nombre, de poco más de 200 metros de longitud, donde también hay una guardería pública y la sede de los servicios educativos del Garraf. La decisión, sin embargo, no ha gustado nada a alguno o algunos de los vecinos, que han decidido emprender una oposición entre visceral y escatológica. Una actitud, todo sea dicho de paso, censurada sin fisuras por los residentes de la zona.

Recado para algunos de los partidos que forman la coalición de gobierno en Vilanova i la Geltrú

/ AFA Escola Canigó

El 2 de noviembre de 2020 se instalaron las pilonas para cortar el paso a los vehículos. Pocos días después desaparecieron. Las volvieron a colocar y de nuevo fueron robadas. Primer aviso. Los coches volvían a circular libremente ante la ausencia de la barrera. El 30 de noviembre, según el relato de la asociación de familias, el consistorio puso elementos más contundentes y pesados para complicar el boicot. Ahí empezó una nueva estrategia de oposición: pintadas y daños en las cerraduras del colegio. Los grafitis incluían mensajes contra algunos miembros del ayuntamiento (el concejal de Movilidad, Antoni Palacios, por ejemplo), pero también esvásticas por los suelos, palabras como 'nazis' o 'fachas' y, a pocos metros de la entrada de la escuela, un pene con sus correspondientes testículos de aproximadamente metro y medio de longitud. También en juegos pintados en el suelo aparecieron atributos masculinos de distintos tamaños.

Pene dibujado junto a la entrada de Escuela Canigó

/ AFA Escola Canigó

A partir del 24 de diciembre, con los niños ya disfrutando de las vacaciones de Navidad, dio comienzo una tercera ofensiva que añadió cacas de perro a la contienda. Aparecían de manera reiterada en la puerta principal del centro educativo. El 16 de abril, además, amanecieron con excrementos en los aparcamientos de bici, tanto en el suelo como esparcidos a conciencia a lo largo de la barra de hierro. La AFA, según explica su presidenta, Jane Ewart, ha puesto todos estos hechos en conocimiento de la policía y de los Mossos d'Esquadra, pero por el momento no ha habido suerte en las pesquisas. Intentaron poner una demanda por acoso, pero al no tener culpable, poco o nada se podía hacer. Lo que sí hay es la correspondiente denuncia por cada pintada aparecida, por cada caca encontrada. No son pocos los niños que han entrado al cole o que han llegado a casa con boñigas en los zapatos. Según esta representante de las familias, algunos de los alumnos "han llegado a tener miedo de ir al cole".

Enric Garriga, concejal de Participación, admite que quizás hubo cierta precipitación, pero que la situación requería de medidas urgentes. El covid había traspasado de dentro a fuera toda la entrega y recogida de criaturas, y eso imponía 'limpiar' la calle de obstáculos. Sobre las pintadas y los excrementos, es una actitud que le cuesta definir porque la considera "totalmente pasada de vueltas". "Nos ha sorprendido mucho por la agresividad de las acciones, pero creemos que cuando tengamos al fin un acuerdo, esta persona ya no tendrá argumentos para actuar de esta manera". Han intentado, explica el edil en conversación con este diario, que el tono y el incivismo de este vecino "no gobernara" sus decisiones.

La buena oposición

El ayuntamiento, con un gobierno en el que conviven cuatro partidos (el PSC ganó las elecciones pero no pudo sumar), ha mantenido reuniones con los centros educativos del entorno y con las asociaciones de vecinos para tratar de alcanzar un punto intermedio. Y ahí es donde queda claro, tras escuchar el audio de algo más de una hora del último encuentro, en la calle y con todos los interesados, que la actitud incívica de este vecino o de estos vecinos de ninguna manera representa a la comunidad. Hay una oposición comprensible, de recelo ante los cambios, de negativa ante la intención de eliminar algo que siempre se había dado por sentado, eso de que la ciudad tenga que ceder a los propietarios de coche 12 metros cuadrados de espacio público para estacionar una máquina que se pasa el 95% de su vida útil detenida.

Una de las muchas boñigas de perro que las familias suelen encontrar en la entrada de la escuela

/ AFA Escola Canigó

Pere Soler es el presidente de escalera de uno de los edificios del entorno. Se queja de que el corte de la calle se hizo sin apenas información (una observación muy similar se escuchó con la supermanzana del Poblenou, en Barcelona, en 2016), de que al crear un 'cul de sac' los vehículos tenían que entrar de culo para poder descargar y de que algunas fincas no disponen de aparcamiento privado. Muchos vecinos colgaron pancartas censurando la ausencia de diálogo. Y no tiene dudas de que todos "rechazan" las pintadas. Sobre las cacas, que también repudia, apunta que sus hijos ya crecieron aquí y que a Canigó siempre la llamaron la "calle del 'cagalló'". O sea, que ha llovido sobre mojado. Sobre la autoría no tiene ningún indicio y no descarta que sea alguien de otra zona de Vilanova que aprovecha la ocasión.

Fuera aparcamiento

En la reunión del 14 de abril, los técnicos del consistorio dejaron claro que el aparcamiento "es incompatible con otros usos del espacio público", pero que la intención, a diferencia de Barcelona, donde, dijeron, "se hace de manera sistemática", no es eliminar todo el estacionamiento de la ciudad. Una vecina se quejó de que se mire más por los niños de la escuela que por los residentes. Otro insistió en la falta de diálogo. Y fueron varios los que compartieron su inquietud sobre dónde dejar su coche.

La calle de Canigó está a la espera de la propuesta definitiva que equilibre los intereses de unos y otros. Parece, según avanza Garriga, que vencerá la opción de dejar un solo carril para vecinos y vehículos autorizados mientras que el resto de la vía, sin coches estacionados, será considerado acera. Durante la entrada y salida del cole, sin embargo, la circulación se cortará al 100%. "Se trata de que todo el mundo ceda un poco", resumió uno de los técnicos del ayuntamiento durante la reunión del pasado día 14. En resumidas cuentas, un debate, el del uso compartido del espacio público, que se está reproduciendo en todas las ciudades, más aún a raíz del coronavirus.

El aparcamiento de bicis, con caca de perro esparcida por toda la estructura

/ AFA Escola Canigó

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Jane, sin embargo, no se olvida "del delincuente que vive en esta zona" y que ha conseguido, se queja, "que los niños más mayores tengan la sensación de que alguien va contra ellos". Por ello reclama "más vigilancia" y que se investigue hasta dar con él. "Tiene que estar por aquí", concluye.

Mensaje para el concejal de Movilidad, en la misma pared de la escuela Canigó

/ AFA Escola Canigó