29 oct 2020

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REFORMA EN LA ENSEÑANZA

La Fundació Bofill afea a la clase política su nulo compromiso con la educación innovadora

La entidad propone un plan a 10 años vista basado en los postulados y objetivos de la agenda 2030

"La pandemia no puede suponer una involución educativa", rezan los impulsores del proyecto

Carlos Márquez Daniel

La escuela Antoni Botey, una de las que ya ha pasado por el proceso de transformación educativa. 

La escuela Antoni Botey, una de las que ya ha pasado por el proceso de transformación educativa.  / SERGI CONESA

Eduard Vallory es Bill Murray en 'Atrapado en el tiempo'. El presidente de Unescocat e impulsor de la iniciativa Escola Nova 21 lleva un lustro intentando que Catalunya asuma los postulados de la educación innovadora que 50 centros ya están aplicando con un éxito de entre el 60% y el 80%, según los impulsores. De la mano de la Fundació Bofill, este lunes ha vuelto a reclamar, en un formato más detallado y centrado en los postulados de la Agenda 2030, lo que ya pidió hace año y medio, en ese caso, en el mismísimo Departament d'Educació, y en presencia del secretario de Polítiques Educatives, Carles Martínez, que se comprometió a una "planificación a corto, medio y largo plazo" para que la "calidad educativa llegue a todas las escuelas en los próximos 10 años". Casi dos años después, según denuncia Ismael Palacín, director de la fundación, no se ha hecho nada. Lo vuelven a intentar.

Marina Subirats, catedrática de Sociología y exconcejala del Ayuntamiento de Barcelona, presente en el acto, ha señalado que el momento es ideal para lanzar esta propuesta. Podría parecer contradictorio solicitar algo así en plena pandemia, cuando los esfuerzos parecen centrados en contener la entrada del virus en las escuelas, cuando el Ministerio de Educación ha flirteado con la idea de que nadie repita curso. "Es necesaria una reconstrucción de la ética pública y privada. No hemos educado a los jóvenes en el sentido de la responsabilidad, pero no es culpa suya, simplemente no se la hemos transferido". La educación innovadora y de calidad como palanca de cambio, como criptonita de las desigualdades. Palacín ha añadido que el debate sobre el covid y las escuelas "no puede suponer una involución educativa". Una buena sinfonía a la que le falla la letra. 

Coger el testigo y correr

Porque la realidad es mucho más compleja, mucho más llena de imprevistos y obstáculos. Por eso la Bofill insta a trascender al día a día, a orillar la burocracia, a aislar las cosas que no son relevantes para poder centrarnos en lo realmente importante. Con el horizonte puesto en el 2030 y esa idea de crear "sistemas educativos inclusivos, resilientes, de calidad y adaptados al futuro". Y todo, por si había dudas, porque esta fundación tiene carácter privado, liderado desde la Administración pública. Escola Nova 21 ya tuvo sus tres años para demostrar que el modelo funciona; ahora es el turno, y así lo asumió el propio Govern, de que Educació no solo coja el testigo sino que también empiece a correr. 

Los impulsores han mandado este mismo lunes toda la documentación a los grupos parlamentarios. La cámara catalana ya escuchó a Vallory hace tres años. Hubo vítores y coincidencia en que su presentación abría nuevos horizontes en la enseñanza en Catalunya, pero sea porque no hay manera de terminar una legislatura y que la política anda revuelta, tampoco ahí se ha hecho nada por el plan. "En educación es frecuente que lo urgente le quite tiempo a lo importante, el día a día desgasta mucho y hay que desburocratizar la escuela", ha defendido Dolors Oliver, directora del instituto-escuela Teresa Altet de Rubí. "Como no sabemos quién va a gobernar, lo ideal es un acuerdo amplio", ha dicho Vallory. Es decir: una hoja de ruta aprobada por todos de manera que, sea quien sea el que mande, se le pueda pedir que cumpla con lo pactado. En resumen, que el plan de actualización del sistema educativo implique a las fuerzas políticas, a las entidades sociales, a los ayuntamientos y a toda la comunidad educativa. "Un compromiso compartido", reza el documento.  

Centros de referencia

El proyecto plantea 15 objetivos divididos en tres grandes áreas: a nivel de centros educativos, las medidas estratégicas para desencadenar el cambio y las reformas estructurales para sostener la reforma. Si todo fuera según desean, en una década se podrían contabilizar 500 centros de referencia, de un total de 5.500, y otros 2.000 habrán pasado por un "programa de cambio intensivo". La idea, sin embargo, es que todos forman ya parte de alguna red orientada a la actualización del sistema pedagógico. Para ello, ha recordado Palacín, hará falta "más recursos y formación del profesorado". Es decir, presupuesto.  

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