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REIVINDICACIÓN DE UNA ESPECIALIDAD

Los filólogos reclaman preferencia para enseñar lenguas

Las facultades critican que se puntúe a todos los preinscritos de modo único y no se prime la especialidad en el máster para dar clase en secundaria

Carmen Jané

Facultad de Filología de la Universitat de Barcelona.

Facultad de Filología de la Universitat de Barcelona.

El master de Formación del Profesorado de Secundaria en lengua catalana y castellana es uno de los más solicitados (304 aspirantes para un total inicial de 210 plazas) porque habilita para dar clases en la Educación Secundaria Obligatoria en escuelas públicas, privadas y concertadas. Pero no solo se presentan filólogos. Pueden acceder a él también graduados en Periodismo, Humanidades  o Arte Dramático, que pasan por delante de los filólogos si tienen una mejor nota de expediente, una condición que es muy criticada por los departamentos universitarios de filología, que la consideran un menosprecio hacia sus estudiantes.

El máster tiene un carácter puramente pedagógico, centrado en la didáctica de la lengua a estudiantes con lengua materna catalana, con lengua materna castellana y también no románica. No hay, por tanto, materias de contenidos lingüísticos o literarios porque se supone que ya los conoce el estudiante. Y, por este razonamiento, llegan a agrupar a los alumnos de catalán y los de castellano en una única formación, aunque la UB, por ejemplo, los separa.

La Xarxa Vicens Vives, que agrupa a las universidades del ámbito catalán, ya ha pedido en varias ocasiones que prime a los filólogos por encima de otras titulaciones. Lo volvieron a cristalizar en la llamada Declaración de Elx, el pasado julio, sin que hayan obtenido respuesta.

“Los filólogos son los que se han pasado años estudiando las estructuras de la lengua y a los demás, su título solo les garantiza que saben escribir sin faltas”, afirma Xavier Vila, director del departamento de filología catalana de la UB y miembro de la red. “Además, como se trabaja por grupos, he tenido quejas de exalumnos que comentan que acaban aportando el conocimiento lingüístico que no tienen sus compañeros. Hay que tener cuidado porque podemos enviar a las aulas a dar clase a gente que no conoce el contenido”.

“El Govern nos ha dado largas porque dicen que no hay suficientes profesores. Les propusimos montar una especie de curso puente para que otros graduados al menos tuvieran conocimientos básicos pero dijeron que no, y se ha quedado el máster con contenidos solo pedagógicos. En Valencia y Baleares, en cambio, se requiere que tengan filologia”, afirma Francesc Feliu, exvicerrector de política académica de la Universitat de Girona y miembro de la Xarxa.

Bajo nivel de expresión

La propuesta de los decanos catalanes es que para el máster de formación del profesorado se hiciera una prueba de acceso que garantice un nivel mínimo, como se hace en matemáticas para aquellas carreras técnicas en las que las matemáticas son importantes pero no clave. “Eso depende del empleador, que es la Conselleria d’Ensenyament”, afirma a este diario Josep Pallarés, director general de Universitats. En Ensenyament, por su parte, no lo creen necesario y justifican la apertura a otras titulaciones en el hecho de que faltan profesores de lengua y literatura.

“Hacen años que saben que iban a faltar profesores y no han hecho nada”, afirman los decanos, que se encuentran, además, con estudiantes con seria lagunas. “Hay estudiantes que tienen faltas de ortografía, que no saben escribir bien, a quienes les falta madurez para expresarse, para argumentar, para estructurar un discurso, aunque también hay gente muy buena”, señala Joan Carbonell, decano de la facultad de Filosofía y Letras de la UAB.

El master docente en lenguas también tiene otro tipo de críticas de carácter económico, pues al ser obligatorio para ejercer lastra la formación posterior del estudiante. “Fue una decisión política con la que muchos no estamos de acuerdo. Creo que perjudica el desarrollo de másters de investigación y conocimiento entre otras cosas porque matricularse de un segundo master resulta más caro”, recuerda Marisa Sotelo, directora del departamento de Filología Hispánica.