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145 escuelas desfavorecidas tendrán menos alumnos de P3 por aula

La medida,de carácter voluntario, busca mitigar también el impacto de la caída de la población escolar

Maria Jesús Ibáñez

Una niña coloca su mochila en los colgadores de su clase de infantil en un colegio de Badalona.

Una niña coloca su mochila en los colgadores de su clase de infantil en un colegio de Badalona. / RICARD CUGAT

No es fácil bregar con una tropa de chavales de tres años. Algunos, incluso, ni los han cumplido aún cuando empieza el curso escolar. Los hay que todavía no hablan, y si lo hacen, si según sus padres ya se comunican, no siempre resulta sencillo entenderlos. Algunos llegan a P3 usando chupete y pañales y muchos, la mayoría, suelen comer con dificultad lo que se les pone en el plato en el comedor. Por no hablar de la odisea que suponen los primeros días de cole. En P3, aseguran los maestros, el tamaño de la clase sí importa.

Por eso ha sido tan celebrada la decisión de la Generalitat de autorizar una reducción de los 25 alumnos por aula actuales a solo 22, en una iniciativa a la que se han acogido un total de 145 escuelas catalanas. Son, todos ellos, colegios situados en zonas desfavorecidas, lo que se denomina centros de alta complejidad socioeconómica.

"De los 183 centros de estas características que hay en Catalunya, ha habido algunos que han rechazado esta posibilidad", señala Lluís Baulenas, director general de Centros Públicos de la Conselleria d'Ensenyament. Quienes no se han querido acoger a esta medida, "lo han hecho para que no se explicite más su situación de alta complejidad, o trata de colegios con mucha demanda. "Hemos tenido muy claro que no queríamos imponer una medida como esta, sino que hemos dejado que fueran las propias escuelas y municipios los que decidieran", indica Baulenas.

EVITAR LA ESTIGMATIZACIÓN

Además de esta medida, que inicialmente sirve para mitigar el impacto que el próximo curso va a tener, previsiblemente, la caída de la natalidad, la Generalitat se ha comprometido a velar "en consenso con los municipios", a que si llegado el caso "una escuela pública de tres grupos por curso se encuentra con que solo se le han matriculado 31 o 35 alumnos, continuará manteniendo el número de clases, si a partir de aquí hay una distribución equitativa de la población", afirma.

La decisión no es baladí. Investigadores y analistas del sistema educativo alertan desde hace tiempo sobre cómo las concentraciones de alumnos de un determinado perfil social y económico en ciertas escuelas, la segregación escolar, está alimentando, a su vez, la segregación residencial, condicionando la elección de las nuevas familias a la hora de escoger domicilio.

"No es cierto que la segregación escolar sea un mero reflejo de la segregación urbana. La segregación escolar es siempre superior a la urbana y esto pone en evidencia que hay un margen importante de acción para la política educativa", alertaba, en un estudio hecho en el 2013 para la fundación Jaume Bofill, el sociólogo especializado en educación Xavier Bonal.

Ensenyament se ha comprometido, además, a estar atento a la matrícula viva, es decir a los alumnos que se incorporan a la escuela con el curso ya iniciado, para que el reparto sea también equitativo. "Tanto si afecta al sector público como al concertado debemos ser coherentes con los criterios", dice.
 

Plan de choque educativo en Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona trabaja desde hace unos meses con representantes vecinales de los barrios para diseñar un plan de choque educativo. La iniciativa, que pronto se presentará también a la comunidad educativa, plantea asimismo la creación de escuelas de segunda oportunidad destinadas a jóvenes con dificultades para terminar la ESO, la colaboración con universidades y facultades de Educación y la implicación de equipamientos culturales y artísticos, según adelantó EL PERIÓDICO. La primera medida de este proyecto son unos campamentos urbanos de verano en los que participarán niños y jóvenes en riesgo de exclusión social.