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NUEVO DEBATE EN LA ENSEÑANZA

Ensenyament amplía el plan para probar el horario intensivo en primaria

El programa piloto iniciado en el 2013 en siete escuelas se prolonga hasta el año 2019

Decenas de centros escolares solicitan a la Generalitat sumarse a la medida experimental

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Alumnos en el comedor del colegio público Antaviana de Barcelona.

Alumnos en el comedor del colegio público Antaviana de Barcelona. / DANNY CAMINAL

La Conselleria d’Ensenyament ha prolongado hasta el año 2019 el plan experimental para la implantación de la jornada intensiva en las escuelas públicas de primaria de Catalunya, en el que de momento participan siete centros (cinco de Girona, uno de Barcelona y otro de Tarragona) y al que están llegando nuevas de peticiones de adhesión. Aunque el departamento que desde esta semana dirige Meritxell Ruiz asegura que todavía no puede precisar cuántos nuevos colegios se podrían sumar a la prueba piloto, algunas fuentes hablan de varias decenas de escuelas, que deberán acreditar, eso sí, que la medida cuenta con el beneplácito de al menos el 80% de las familias de los alumnos del centro. El debate cobra fuerza, habida cuenta, además, de que Catalunya es una de las cuatro comunidades autónomas españolas (junto con el País Vasco, Aragón y la Comunidad Valenciana) en las que aún no se ha implantado la jornada intensiva en primaria.

La iniciativa, que apoyan sindicatos de maestros como USTEC UGT, siembra, no obstante, serias dudas: ¿Qué ventajas pedagógicas tiene la compactación del horario escolar hasta las tres de la tarde?¿Cómo afecta ese cambio a los horarios de las familias y a la tan manida conciliación?¿Derivará la jornada intensiva en el cierre de los comedores escolares, como ha ocurrido en los institutos? 

Ensenyament admite que desde que se puso en marcha el plan piloto en el curso 2012-2013 no ha dejado de recibir solicitudes de información de colegios interesados en participar en ella. Y aunque la Generalitat insiste en que se trata de una experiencia que aún hay que evaluar y valorar, antes de decidir si se hace extensiva a otros colegios, los expertos aseguran que una medida de este tipo lesiona la igualdad de oportunidades entre los estudiantes cuyas familias pueden pagar servicios como el comedor escolar o las actividades extraescolares y aquellas que no puedan costearlas. 

Los defensores de la medida alegan que los alumnos rinden mejor por la mañana, los detractores denuncian que el modelo vulnera la equidad si no se prevén actividades extraescolares gratuitas

Los defensores de la jornada intensiva, que de momento se ha aplicado en municipios de población dispersa o localidades eminentemente turísticas, argumentan que la capacidad de absorber conocimientos y, por tanto, el rendimiento de los alumnos, es, después de comer, más reducido que por la mañana. Los detractores, por su parte, aportan, sobre todo, argumentos nutricionales y sociales.

"Si no se pueden garantizar las actividades extraescolares gratuitas después de la jornada de clase compactada, muchas familias tendrán dificultades para asegurarse de que sus hijos quedan bajo la supervisión de un adulto", indica la socióloga Elena Sintes, autor del estudio '¿A las tres en casa? El impacto social y educativo de la jornada escolar continua'. Es, agrega, una solución que acaba produciendo la segregación social del sistema educativo, ya que, al aplicarse solo en la escuela pública, "quienes puedan asumirlo económicamente preferirán llevar a sus hijos a centros concertados", subraya Ismael Palacín, director de la fundación Jaume Bofill, dedicada al análisis del sistema educativo.

LA EXPERIENCIA DE LA ESO

Pese a que la anterior 'consellera' de Ensenyament, Irene Rigau, siempre se declaró contraria a la jornada intensiva en primaria, no tuvo reparo en aplicarla en secundaria, donde este curso 2015-2016 la tienen implantada un 85% de los institutos públicos catalanes. La diferencia de criterio la justificó en varias ocasiones Rigau en el hecho de que "niños y adolescentes son distintos". Además, señaló varias veces la 'exconsellera', desde que las clases son de mañana en los institutos, "se ha detectado una mejora de la convivencia porque los estudiantes están menos cansados, hay menos tensiones y una reducción del abandono escolar".

La medida, que se aprobó en un momento de estructos ajustes presupuestarios (se dijo, de hecho, que los centros que compactaran su horario iban ahorrar en gastos de suministros), también le sirvió a Rigau para aplacar, de paso, a algunas organizaciones sindicales y garantizar cierta la paz social. 

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Catalunya (FAPAC), contraria 'a priori' a la ampliación del horario intensivo, ha recordado que "los centros educativos que quieran implantar estos nuevos modelos de jornada han de asegurarse de que la decisión cuenta con la suficiente garantía por parte de la administración educativa de que no se perjudicarán servicios como los comedores escolares y de que estos no supondrán un esfuerzo económico adicional para la familias". También reclaman que la implantación del nuevo horario no sea una solución irreversible.

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