NUEVO DEBATE EN LA ENSEÑANZA

Las controversias de la jornada intensiva en la educación primaria

Mientras los defensores argumentan que los alumnos rinden mejor por la mañana, los detractores aseguran que la medida ampliará la brecha social

Clase de primer curso de primaria en el colegio Josep Carner de Barcelona.

Clase de primer curso de primaria en el colegio Josep Carner de Barcelona. / RICARD CUGAT

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MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Mientras los defensores de la jornada intensiva también en primaria argumentan que los alumnos rinden mejor por la mañana y recuerdan que el horario compactado funciona ya en la gran mayoría de las escuelas españolas (además de Catalunya, tampoco se aplica en el País Vasco, en Aragón y en la Comunidad Valenciana), los detractores del modelo sostienen que este vulnera la equidad si no se prevén actividades extraescolares gratuitas. 

EFICACIA EDUCATIVA

Discrepancias entre los pedagogos

Entre las dudas que suscita la jornada intensiva, son las pedagógicas las que más preocupan a padres, profesores y la propia Administración. También son las que más discrepancias generan entre los propios pedagogos. Los expertos que defienden el horario compactado aseguran que este permite “concentrar el espacio cognitivo, para dejar reposar luego lo aprendido”. También hay quien sostiene que este sistema ofrece la posibilidad de dar más autonomía al estudiante, sobre todo cuando este ya tiene unos hábitos de estudio adquiridos. La Generalitat indica, por su parte, que se reduce el absentismo que se produce por las tardes con los alumnos que van a comer a casa.

Quienes la rechazan dicen, en cambio, que los alumnos que tienen jornada intensiva en el colegio pierden un 10% de horas de sueño, ya que el madrugón que se han de dar no se suele compensar con un adelanto en la hora de ir a dormir. Y discrepan con la afirmación de que por la mañana el rendimiento del estudiante es mayor, ya que, por el contrario, después de comer suelen recuperar energías. 

IMPACTO SOCIAL

Comedores y actividades extraescolares 

Bastante más claras son las razones sociales que esgrimen los contrarios a la jornada intensiva. “Es una medida que solo se plantea en la escuela pública, de modo que, por lo que se ha visto en secundaria, ha servido para que la concertada no pierda cuota de mercado”, clama Àlex Castillo, presidente de la Fapac. Además, agrega, “en la ESO no se está respetando el compromiso de que por la tarde se ofrecerían actividades escolares en el centro, lo que supone que solo realizan estas actividades los alumnos que las pueden pagar fuera del instituto”.

Para evitarlo, Ensenyament exige a los centros que quieren participar en la prueba piloto que “expliciten cómo velarán por la equidad en el centro”, según la documentación a la que ha tenido acceso este diario. También se les pide que certifiquen “medidas para que ningún niño, por razones económicas, se quede fuera de las actividades organizadas por las tardes”.

RAZONES NUTRICIONALES

No es saludable comer tan tarde

Mientras el Parlament estudia en comisión cómo reformar los horarios de los catalanes y cómo adecuarlos mejor a los ritmos biológicos y a las convenciones internacionales, algunas escuelas están hablando de retrasar la hora de la comida de los niños, constata la socióloga Elena Sintes, autora de diversos estudios sobre los tiempos escolares. “No es saludable comer tan tarde, lo aconsejable es que la ingesta del mediodía se realice entre las 12 y las 13 horas, como se hace de hecho ahora, con la jornada partida”, afirma Sintes. En secundaria los estudiantes de centros con jornada intensiva sobrellevan las mañanas con dos bocadillos: uno, lo toman en torno a las 10 horas (en el primer patio) y, el otro, hacia el mediodía.

En todo caso, recuerda Sintes (y con ella coinciden también las asociaciones de padres y la misma Generalitat), cualquier decisión definitiva que se tome al respecto deberá estar sujeta a los resultados de una evaluación.

MOTIVACIONES LABORALES

Una vieja reclamación sindical

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La implantación de la jornada intensiva en secundaria sirvió para que los profesores de instituto vieran satisfecha una antigua reivindicación laboral, la de poder terminar de trabajar a las tres de la tarde, como otros funcionarios. Con todo, los directores de algunos centros acogidos a este modelo aseguran que la carga de trabajo sigue siendo la misma y que apenas hay tiempo para tomarse un respiro entre clases. Sea como fuere, la verdad es que la ya ‘exconsellera’ Rigau logró apaciguar con esta medida a algún sindicato hasta entonces muy beligerante.

En primaria, la reclamación por la intensiva no ha sido tan tenaz. La apoyan USTEC y UGT, pero CCOO no se ha pronunciado nunca abiertamente a favor. La Generalitat exige a los colegios que se adhieran al programa experimental que “se explicite de forma clara el horario de cada maestro y que mientras haya extraescolares por la tarde, se garantice siempre la presencia de un docente en el recinto escolar”.