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Macroeconomía

El BCE prevé una inflación mayor en 2027 y 2028 de lo estimado inicialmente

La presidenta de la institución, Christine Lagarde, defiende una respuesta mesurada ante la subida de los precios y subraya la necesidad de que Europa acelere su inversión en inteligencia artificial

Lagarde defiende una respuesta "moderada" del BCE al repunte de la inflación

Lagarde defiende una respuesta "moderada" del BCE al repunte de la inflación

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Guillermo Calvo

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha defendido ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo la subida de los tipos de interés acordada en la reunión de septiembre y ha señalado que el escenario actual requiere una respuesta "mesurada" para evitar que el repunte de los precios termine consolidándose en la inflación. La presidenta del BCE ha explicado que las nuevas previsiones de la institución apuntan a una inflación más elevada en 2027 y 2028 de lo que se había estimado anteriormente. No obstante, ha subrayado que, por el momento, el banco central no aprecia señales suficientes para considerar que esta tendencia vaya a consolidarse.

"En conjunto, esto significa que seguimos en la senda intermedia de política monetaria que presenté a principios de este año. Esto implica que, si bien la conmoción es demasiado grande como para ignorarla, consideramos que una respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control", ha señalado Lagarde durante su comparecencia en Bruselas.

Lagarde ha insistido en que la evolución de los precios de la energía constituye uno de los principales focos de incertidumbre para la política monetaria. "Ante las crisis energéticas, el BCE tiene una estrategia muy clara: no reaccionamos a los precios de la energía, sino que reaccionamos si vemos riesgos de que el aumento de los precios de la energía se consolide en la inflación", ha afirmado.

Impacto en la economía

La presidenta del BCE también ha reconocido que el endurecimiento de las condiciones financieras tendrá un impacto sobre la actividad económica. Aunque ha definido el crecimiento de la eurozona como "sólido", ha advertido de que el incremento de los tipos de interés y de las tasas a largo plazo terminará provocando una ralentización de la economía y reduciendo la transmisión de los beneficios empresariales.

El escenario está marcado, además, por una elevada incertidumbre. Lagarde ha señalado que la prolongación del conflicto en Oriente Próximo y el encarecimiento de la energía generan "riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico".

Frente a estos riesgos, la presidenta del BCE ha destacado algunos elementos positivos de las perspectivas económicas, entre ellos la evolución del mercado laboral, el consumo, la productividad, la inversión empresarial y las exportaciones. Al mismo tiempo, ha apuntado al comportamiento de los salarios como uno de los elementos que deben seguir bajo vigilancia, en un contexto en el que la inflación continúa elevada.

En este escenario, la inteligencia artificial se ha convertido en otro de los grandes focos de atención para el BCE. Lagarde ha defendido la necesidad de analizar con detalle cómo la expansión de esta tecnología puede modificar la productividad, la inversión, el mercado laboral, las condiciones financieras y, en última instancia, la evolución de los precios.

"En materia de política monetaria, la tarea es clara: debemos observar y estudiar detenidamente cómo la IA afecta a la productividad, la inversión, los mercados laborales, las condiciones financieras y la inflación, para poder seguir cumpliendo nuestro mandato de mantener la estabilidad de precios", ha señalado.

Sin embargo, ha advertido de que el impacto de la IA dependerá de la velocidad y la profundidad con la que se extienda por el conjunto de la economía. "La magnitud y la velocidad de ese efecto dependerán de su adopción en la economía", ha explicado, antes de señalar que Europa todavía tiene "trabajo por hacer" para alcanzar el ritmo de Estados Unidos.

Las estimaciones del BCE apuntan a que la inteligencia artificial podría elevar la productividad entre un 0,3% y un 0,4% anual durante la próxima década. Lagarde ha considerado que se trata de una mejora relevante, aunque ha admitido que las previsiones europeas son "algo menos optimistas que en EEUU".

Para aprovechar este potencial, la presidenta del BCE ha reclamado un aumento de la inversión en diferentes áreas vinculadas al desarrollo de la tecnología. Entre ellas ha citado la innovación, la capacidad informática, los centros de datos y la energía, además de la necesidad de que las empresas adapten sus procesos productivos y formen a sus trabajadores.

"La inversión relacionada con la inteligencia artificial está aumentando en Europa, y hay más proyectos en marcha para las empresas, pero aún está por detrás de la de Estados Unidos", ha apuntado.

Lagarde también ha vinculado el desarrollo de la IA con la necesidad de reforzar la autonomía tecnológica europea. En este sentido, ha defendido un mercado europeo más integrado y una mayor capacidad empresarial propia para evitar que el desarrollo de una tecnología considerada estratégica quede concentrado en un número reducido de compañías y mercados.

"La adopción de la IA debe extenderse más allá de un pequeño grupo de líderes tecnológicos. Pero la mera difusión no basta. Las empresas también deben utilizar la IA de forma profunda y eficaz", ha afirmado.

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