Viajes

El turismo prevé una Semana Santa de récord pese a que las vacaciones serán las más caras

Los hoteles prevén rozar el lleno y la programación de trenes y aviones se dispara

Sara Ledo

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La inflación lleva meses golpeando los bolsillos, pero las ganas de viajar tras las restricciones por la pandemia disparan el optimismo del sector turístico de cara a las vacaciones de Semana Santa, que prevén dar el pistoletazo de salida a la temporada de viajes. Hoteles llenos y una programación de aviones y trenes al alza presionan, si cabe más, unos precios elevados por la inflación que hacen presagiar estas serán las vacaciones más caras de los últimos años.

"El deseo de viajar está por encima de las circunstancias económicas adversas. Los precios están subiendo más de lo que a todos nos gustaría, pero hay un deseo de viajar después de un 2020, un 2021 y un 2022 en el que las cosas no fueron como nos gustaría. Estas serán probablemente las vacaciones más caras porque la inflación coincide con el aumento de la demanda y eso ejerce mayor presión sobre los precios", reconoce el vicepresidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), José Manuel Lastra, que espera que la actividad crezca entre un 5% y un 10% por encima de 2019 y los paquetes turísticos sean un 10% más caros, lo que incluye una subida media del precio de los hoteles del 12% y de las tarifas aéreas del 10%.

Según los datos de febrero del IPC publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), desde una cerveza hasta las habitaciones de hotel son más caras ahora que antes del coronavirus, un 30,5% y un 25,5%, respectivamente, en comparación con 2017. Lo único que aparece todavía por debajo de los niveles prepandemia son los billetes de avión, pese a que desde el sector señalan que también están más altos. Desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) reconocen que los tickets son en general más caros porque los costes han subido, pero su distribución es desigual porque algunas compañías los asumen y otras los trasladan.

En cualquier caso, el sector espera que esta semana suponga el inicio del 'boom' turístico que prevén se catalice en verano. En 2022 llegaron a España 71,6 millones de turistas, el 14,3% menos que el récord de 83,7 millones registrado el año anterior al coronavirus. Este 2023 aparece en todas las quinielas como el año de la vuelta a la normalidad y las perspectivas, por el momento, son buenas. En enero llegaron a este país 4,1 millones de turistas extranjeros, solo 100.000 menos que en 2019, con la recuperación de los turistas europeos, especialmente los de Reino Unido, y una buena acogida de los americanos. No obstante, también emplazan a un "optimismo moderado" y con "cautela" por la situación macroeconómica (con la inflación, el conflicto bélico y los tipos de interés) que podría reducir el poder adquisitivo y constreñir el consumo.

Un 80% de ocupación

Entre el viernes 31 de marzo y el lunes 10 de abril, los aeropuertos españoles de Aena tienen programados 60.498 vuelos de llegada y salida, un 1,5% más que el año pasado y un 4,6% por debajo de 2019. Desde este lunes 2 al 10 de abril, la aerolínea Iberia prevé desplegar un 6% más de capacidad que en la Semana Santa de 2019 con casi de 420.000 asientos y Vueling ha reforzado su capacidad en más de 130 rutas, entre ellas destacan Londres, Florencia e Ibiza desde Barcelona y la ruta entre Sevilla y Bilbao. Por su parte Renfe pondrá cerca de 2 millones de plazas más ante sus previsiones de "alta demanda", mientras Andalucía estrena la llegada de la competencia al tren, de la mano de la compañía Iryo, que inició el viernes la ruta que une Madrid con Sevilla, Málaga y Córdoba.

También los hoteles prevén buenas cifras esta semana. Según la patronal Cehat, los hoteles de playa contaban a mediados de marzo con un 80% de reservas, los de interior llegaban al 65% y los campings al 95%, a lo que habrá que sumar los turistas del último minuto que podrían elevar la ocupación hasta rozar el lleno total en las zonas costeras. La caída de las cancelaciones y el incremento de las reservas con mayor antelación refuerzan todavía más ese optimismo que sobrevuela al sector respecto a su vuelta a la normalidad. “Las previsiones muestran una perspectiva prometedora”, decía el presidente de Cehat, Jorge Marichal, el jueves pasado.

La principal hotelera española, Meliá, cuenta con una ocupación del 75% en sus hoteles vacacionales y del 60% en los urbanos, pudiendo llegar a un 75%-80% en el caso de ciudades como Palma de Mallorca y superar el 80% en el caso de Canarias. La compañía que dirige Gabriel Escarrer prevé unas ventas un 30% por encima de las de 2019 después de que todos sus hoteles hayan registrado en 2022 crecimientos de doble dígito en su tarifa media diaria. El grupo Palladium, por su parte, anticipa una ocupación en torno al 80% en términos globales, levemente superior a la registrada el año pasado.

Vuelta de los internacionales

Si durante la pandemia los turistas nacionales fueron quienes mantuvieron al sector, tras el covid la mayoría de los indicadores apuntan a un fuerte repunte de la demanda de viajes del turismo internacional con la recuperación de los viajeros de los principales países receptores ya en el primer mes del año. Especialmente bueno es la recuperación de los turistas de los tres principales países emisores: Reino Unido, Francia y Alemania. Pero también por el buen funcionamiento de los turistas americanos. “El mercado estadounidense está fuerte a pesar de la inflación y las aerolíneas se están aprovechando. Igual que durante la pandemia los destinos del Caribe se llevaron la palma, ahora le toca el turno a España, Portugal y Grecia que están teniendo un crecimiento importante. Y también Latinoamérica, sobre todo el segmento más Premium hacia ciudades grandes como Madrid”, explica el jefe de Inteligencia de Mercado de la plataforma ForwardKeys, Juan A. Gómez.