Apertura ferial

El SIL y el bullicio logístico de Barcelona

El salón ejemplifica la actividad frenética en un sector que gana protagonismo en la economía

Una carretilla de última generación, con elementos activos para evitar accidentes, en el SIL.

Una carretilla de última generación, con elementos activos para evitar accidentes, en el SIL.

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

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Logística, transporte, intralogística, inmologística, cadena de suministro, comercio, industria, intereses geográficos, multinacionales, 'start-ups'... el Salón Internacional de la Logística (SIL) es una de esas ferias con menos apariencias que negocio y más relevancia que fotogenia. El bullicio empresarial se ha dado cita este martes en el salón 8 de la plaza de España hasta el jueves con muchos reencuentros que fueron pospuestos por pandemia y foros de intercambio de información privilegiada tan vitales en el comercio internacional.

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No hay en las formas del SIL excesivas concesiones para el alarde estético, derivadas también del contexto algo demodé de la instalación ferial, pero sí ágoras abiertos y más densidad de intercambios de ideas que en la mayoría de salones profesionales. Mientras en un extremo del hangar ferial se analizaban este martes las posibilidades del metaverso en el ámbito de la logística, con la conclusión de que ha llegado para quedarse pero que "a nadie se le ocurra comprar un inmueble por medio de un NFT" (por falta de respaldo legal), en el otro extremo Nicolas Mouzé, responsable de Marketing de DHL, analizaba la necesidad de asesoramiento en materia arancelaria y aduanera a la hora de que las empresas afronten una expansión internacional. Y enfrente, responsables de Port de Barcelona explicaban sus estrategias y logros, mientras el presidente del salón y del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, Pere Navarro, ensalzaba el contenido internacional del encuentro en una preinauguración: "Queremos establecer alianzas para reforzar nuestro papel como puente de negocios entre Europa, América, África y los países del Mediterráneo", explicaba Navarro ante notables del sector.

En un lateral del recinto, un joven Alec Shuman explicaba las bondades de los nuevos contenedores de fibra para transporte marítimo, ideales para monitorizar la situación de los envíos gracias a sensores. Mucha tecnología aplicada con respaldo digital, de esa que permite ser más eficiente y rentable que el competidor. Otro ejemplo, las carretillas (o toros) con mecanismos, cámaras y sensores en pro de la seguridad. O camiones de alto tonelaje de nueva generación. Y en lo geográfico compañías procedentes de Alemania, Francia, China, Argentina, Italia, México, Taiwán, Perú, Eslovaquia, Ecuador, Colombia, Portugal, Reino Unido, Chile, Países Bajos, Rumanía y Polonia dispuestas a ganar peso internacional. Y Extremadura con un despliegue sin precedentes en esta edición del SIL en Barcelona. Y el puerto seco de Antequera, un ejemplo de esas nuevas zonas logísticas que alardean de eficiencia. Ontime y IDEC han diseñado un almacén de 20.000 metros cuadrados de "frío negativo" situado en una ubicación estratégica entre los puertos de Málaga y Algeciras y los corredores ferroviarios del Atlántico y el Mediterráneo. El almacén del puerto seco de Antequera formará parte de una gran zona logística de 372.000 metros cuadrados, con terminal ferroviaria de 156.000 metros cuadrados y con edificios industriales y de servicios. La logística, siempre hermano pequeño de la industria, pugna por reivindicarse, por ser alternativa.