precios energía

Bruselas cuestiona la eficacia de reducir el IVA del gas y la electricidad

  • El comisario de asuntos económicos, Paolo Gentiloni, avisa a los Veintisiete de que los efectos son “inciertos” en caso de que los precios elevados persistan

El comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni.

El comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni. / EFE/ Mariscal

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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La Comisión Europea es consciente de la necesidad de amortiguar el impacto del aumento de los precios de la energía sobre hogares y empresas pero al mismo tiempo cuestiona la eficacia de rebajar impuestos, tal y como han hecho muchos gobiernos europeos haciendo uso de la flexibilidad que ofrecen las reglas europeas, porque los beneficios para consumidores y empresas, particularmente cuando los elevados precios persisten, son “inciertos”. Es el mensaje que ha trasladado el comisario de asuntos económicos, Paolo Gentiloni, en una carta dirigida a los ministros de economía y finanzas de la UE en la que apunta como mejor solución “cheques o reembolsos”.

El objetivo de la misiva es ofrecer orientaciones adicionales a los Veintisiete en materia sobre fiscalidad energética y clarificar las reglas existentes. Según recuerda Gentiloni, la nueva directiva sobre IVA que entró en vigor el pasado 6 de abril permite a los Estados miembros aplicar tipos reducidos -siempre que respeten el mínimo del 5%- al gas natural, electricidad y calefacción. También se permiten tipos reducidos para los paneles solares que pueden rebajarse hasta cero mientras que los gobiernos no tienen que pedir permiso previo a Bruselas lo que permite adoptar decisiones con mayor rapidez. Lo único que no pueden hacer es aplicar más de dos tipos reducidos diferentes ni tampoco aplicar tipos reducidos a los carburantes. 

La normativa europea también permite aplicar diferenciaciones, reducciones o exenciones, incluidos los hogares así como rebajas a los carburantes. Además, excepcionalmente, el Ecofin puede autorizar a un Estados miembro a reducir un impuesto por debajo del tipo mínimo siempre que haya razones concretas para hacerlo y que sea de forma temporal. La Comisión Europea es la responsable de evaluar este tipo de peticiones y examinar su compatibilidad con la normativa sobre ayudas de Estado, teniendo en cuenta tres principios: eficacia, coherencia y equidad.

“Rebajar los impuestos sobre la energía es fácil de aplicar y esta es probablemente la razón por la que las medidas tributarias se han utilizado extensivamente estas primeras semanas y meses de la crisis. Sin embargo, en caso de que los altos precios persistan, los beneficios para las empresas y los consumidores son más inciertos”, sostiene Gentiloni que recuerda que las rebajas de los tipos de IVA, en particular, tienen un “historial negativo a la hora de traducirse en precios más bajos para los consumidores ya que los recortes de impuestos pueden compensarse con un aumento de las tarifas por parte de los proveedores de energía”. En estos casos, avisa el comisario, “las empresas no energéticas pueden terminar peor: no se benefician de los tipos más bajos (ya que se deducen el IVA de todas formas) y sufren el aumento de precios”. 

Objetivos climáticos

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Respecto a la coherencia, el Ejecutivo comunitario sostiene que la respuesta política debe ser coherente con los objetivos de independencia energética y clima de 2030 y 2050 lo que significa que las medidas de alivio fiscal deben ser “temporales” y concentrados en mejorar la asequibilidad mientras los precios sean altos. “Esto es importante para proteger la capacidad de los Estados miembros y de la UE de generar ingresos fiscales adecuados para financiar la recuperación y la doble transición -verde y digital- de manera justa”, apunta el comisario. 

Por ultimo, Bruselas recuerda que los Estados miembros deben informar a Bruselas de las medidas que piensan adoptar que deben ser plenamente consistente con el marco de ayudas públicas. Respecto a la equidad social, Gentiloni también recuerda que “rebajar la fiscalidad indirecta no es necesariamente la solución más eficaz para garantizar una energía asequible, especialmente si los altos precios persisten” y hace hincapié en que “reciclar los mayores ingresos derivados los impuestos óbrela energía o los beneficios inusuales de las empresas energéticas puede ayudar a financiar ayudas selectivas para apoyar a los hogares y empresas más vulnerables o a categorías concretas de usuarios de transporte de una forma más justa y sostenible”. Algo que, dependiendo de las preferencias nacionales, puede ponerse en marcha a través de “cheques o reembolsos”, teniendo en cuenta el impacto regresivo de las subidas de los precios de la energía”, concluye.