Cita tecnológica en Barcelona

Mobile: Las operadoras se reivindican como revulsivo económico pero soslayan la guerra de Ucrania

Las compañías de móviles invertirán 600.000 millones de dólares hasta el 2025 e instan a alianzas y al apoyo de las administraciones

José María Álvarez Pallete, en la sesión inaugural del Mobile 2022.

José María Álvarez Pallete, en la sesión inaugural del Mobile 2022.

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

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El gran escaparate tecnológico del Mobile World Congress 2022 abrió este lunes las puertas con más éxito del previsible y menos del acostumbrado, alarde tecnológico más vistoso que disruptivo y soslayando el entorno bélico que amenaza a Europa. Se calculan unos 60.000 visitantes y este lunes parecía que estaban todos. Los responsables de grandes operadoras mundiales (Telefónica, Vodafone y Telia) han sido en la primera jornada ferial los cabezas de cartel y coincidieron básicamente en dos elementos; reivindicar el papel de las operadoras de telecomunicaciones en el futuro digital y en evitar menciones a la actualidad relacionadas con guerra de Ucrania.

La congoja generalizada causada por el conflicto no frena los planes de la industria para revolucionar el mundo que viene, el del metaverso y la interconexión extrema entre máquinas y entre los humanos. La organización del Mobile difundió sus previsiones de que las inversiones previstas por las operadoras de móviles hasta el 2025 alcanzarán los 600.000 millones de dólares y que el 85% de esa inversión se destinará a las redes de telefonía móvil 5G. El Mobile World Congress 2022 es una fiesta tecnológica que ni siquiera la amenaza nuclear parece estar en condiciones de aguar. La telefonía móvil debe interconectar a los ciudadanos del mundo, y todavía queda mucho mercado que conquistar. Se calcula que 5.300 millones de personas tienen móvil, lo que supone que un 40% todavía carece de él.

El presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, fue el encargado de abrir los discursos, de mayor profundidad conceptual que noticiosa, pero sin referencias a Ucrania. Sí inició su discurso con alusión directa a las incertidumbres que nos rodean y al conflicto, pero eludiendo efectos ni postulando replanteamientos causados por la guerra en el este de Europa. Nick Read, consejero delegado de Vodafone, pasó también de puntillas sobre el asunto. Las operadoras reivindican que su papel va a ser crucial en los próximos años ya que de la mano de los móviles 5G y el futuro 6G (todavía lejos en el tiempo) va a ser posible un salto digital con impacto en la sociedad y la economía en general sin precedentes. "Va a ser una nueva era de la mano de la tecnología", dijo Álvarez Pallete . Y una de las claves para fortalecer ese cambio tecnológico debe ser la colaboración empresarial y con las administraciones. Las inversiones a realizar son tan potentes que sin ese marco de colaboración los planes de futuro pueden tambalearse. Pero Álvarez Pallete recordó que que la necesidad existe y que el crecimiento como muestra que el tráfico de datos en internet aumenta el 50% cada año en el mundo. "Para lograr una nueva era de superconectividad necesitamos un nuevo marco. Una nueva era de colaboración hipersectorial", indicó. Por este motivo, el presidente de Telefónica propone la suma de esfuerzos y el trabajo conjunto como palancas con las que construir un mundo mejor.

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Para Read, el futuro interconectado transformará todo nuestro entorno. "En mi opinión, necesitamos llevar el 'contrato social' de la compañía al siguiente nivel, un contrato social para la competitividad regional, con foco en Europa y África". Para las operadoras de telecomunicaciones, la digitalización actual es además una herramienta fundamental para alcanzar los objetivos de sostenibilidad. El mensaje fue que la innovación y la tecnología deben ser claves para solucionar los problemas.

El congreso ocupa este año siete de los ocho pabellones de Fira Gran Vía y cuenta con la participación de unas 1.500 empresas tecnológicas, entre ellas las principales compañías del sector. Del total de visitantes se prevé que más del 50% sean cargos ejecutivos. GSMA, la patronal de la industria móvil, organizadora del congreso, confía en reunir este año a entre 40.000 y 60.000 visitantes, en una edición que quiere ser la de la recuperación y la vuelta a la normalidad tras más de dos años de pandemia. Se estima que el congreso dejará unos 240 millones de euros en la economía de Barcelona y su área de influencia, una cifra que aún está lejos de la edición de 2019, pero que supone más del doble del dinero que dejó el evento en la ciudad en 2021.