Política monetaria

El BCE ya no cierra la puerta a subir los tipos de interés

  • La entidad traslada a su reunión de marzo un análisis mayor sobre el precio del dinero sin descartar aumentos este año

  • Lagarde admite que la inflación se ha enquistado más de lo estimado inicialmente, aunque prevé que baje este ejercicio

Christine Lagarde ante la prensa, tras la reunión del consejo de gobierno del BCE.

Christine Lagarde ante la prensa, tras la reunión del consejo de gobierno del BCE. / Thomas Lohnes / AFP

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Agustí Sala
Agustí Sala

Redactor jefe de Economía

Especialista en Además de El Periódico, trabajé de 1989 a 1990 en La Economía 16, como responsable de Economía en el Diari de Barcelona, de 1989 a 1990; en la sección de Economía de TVE Catalunya de 1987 a 1989, en Antena 3 de Radio, de 1985 a 1987 y en el Diari Menorca, de 1983 a 1985 y Radio 80-Menorca. Además la licenciatura en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona (1992-1986), tengo un posgrado en dirección general (PDG) 2011-2012y un curso de Márketing Digital y Redes Sociales por la EAE Business School

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¿Cambio en la hoja de ruta? El Banco Central Europeo (BCE) la mantiene por ahora a pesar de la inflación en la eurozona, que en enero escaló hasta el 5,1%, el nivel más elevado desde la creación del euro. En todo caso, en la primera reunión de este año, el consejo de gobierno de la entidad ha decidido mantener sin variaciones la retirada lenta de estímulos que desplegó para amortiguar el impacto de la pandemia. Pero, a la vez que ha ratificado que mantiene los tipos de interés en los mínimos en los que los situó en 2016, no ha cerrado esta vez por completo la puerta a subidas del precio del dinero este mismo año. Ante la insistencia en las preguntas de los periodistas sobre posibles subidas del precio del dinero, la presidenta del banco central, Christine Lagarde, ha afirmado que en la reunión de marzo dispondrán de más información para valorar el impacto de la inflación vía salarios y otros costes y, por primera vez, no lo ha descartado por completo. Todo ello el mismo día en el que el Banco de Inglaterra ha elevado el precio del dinero hasta el 0,50%, el segundo aumento consecutivo tras el aprobado en diciembre. Los analistas interpretan que Lagarde ya no descarta el encarecimiento del precio del dinero, a la vista de la escalada de la inflación. "Una primera subida de los tipos de interés antes de finales de año parece un escenario bastante realista", afirma Ulrike Kastens, responsable del análisis de la economía europea para DWS.

La entidad retirará a finales de marzo, en una reunión en la que contará con más información para decidir sobre los tipos de interés, el programa excepcional de compra neta de deuda para paliar los efectos de la crisis del covid, tal como anunció en diciembre. El organismo seguirá comprando deuda pública y privada durante todo este año -aunque irá disminuyendo el ritmo de forma muy paulatina-, lo que alejaba, en principio, la perspectiva de una primera subida de tipos de interés hasta 2023. Pese a los indicadores, entre los que destaca la inflación, que considera que se estabilizará en torno al 2% "a medio plazo", el BCE sostiene que el estímulo monetario sigue siendo necesario para contener la escalada del nivel general de precios. Y eso porque, a su juicio, persiste un alto grado de incertidumbre sobre la recuperación debido al impacto de la variante ómicron del coronavirus, los cuellos de botella en las cadenas de suministro mundiales y las tensiones geopolíticas por la crisis de Ucrania.

Lagarde ha admitido en la rueda de prensa tras la reunión del consejo de gobierno que la inflación se está enquistando más tiempo del inicialmente previsto y con más riesgo de alza que de baja en el corto plazo, si bien ha insistido en que se moderará este año y ha afirmado que la economía sigue recuperándose. Ha agregado que los elementos que impulsan los precios siguen siendo los mismos: primero, los costes energéticos, que seguirán altos durante un tiempo; y segundo, los relacionados con los alimentos.

Flexibilidad

En el comunicado posterior a la reunión del consejo, se considera que la pandemia ha demostrado que "la flexibilidad en el diseño y manejo de la compra de activos" ha ayuda a contener los efectos de la crisis. En este sentido defiende la flexibilidad de la reinversión de la deuda del programa excepcional de compra de deuda por la pandemia (PEPP) en materia de duración, tipos de activos y jurisdicciones. De esta forma, en caso de que se produzcan nuevas condiciones de estrés hasta finales de 2024, las reinversiones de los vencimientos del PEPP se podrán ajustar. Esta flexibilidad incluirá los bonos de Grecia. En todo caso, el BCE deja la puerta abierta a reiniciar las compras al amparo del PEPP si lo considera necesario.

El consejo de gobierno se ha limitado hoy a confirmar las decisiones que adoptó en su anterior reunión de diciembre de 2021. El mes pasado, la entidad anunció que en marzo pondría fin a la principal herramienta desplegada para combatir los efectos económicos del covid: el programa excepcional de compra de deuda pública y privada por la pandemia (PEPP) lanzado en marzo del año pasado y dotado con 1,85 billones de euros (de los que ya se han desembolsado 1,56 billones).

En contrapartida aumentará la compra del programa lanzado en 2014 (APP) para contener las primas de riesgo (con lo que frena a su vez los costes de financiación de la deuda pública de los países). También descartó poner fecha a las subidas de los tipos de interés, a diferencia de la Reserva Federal de EEUU.

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Dentro de la estrategia de reducción paulatina, las compras netas mensuales de activos en el programa APP será de 40.000 millones en el segundo trimestre de este año y de 30.000 millones en el tercero. De octubre en adelante, el ritmo de adquisiciones mensuales bajará hasta 20.000 millones. Este programa finalizaría "poco antes de empezar a subir los tipos de interés". De todas formas, la intención es seguir reinvirtiendo al vencimiento el principal y los rendimientos "tanto tiempo como sea necesario".

Con respecto a la liquidez bancaria, la entidad con sede en Fráncfort ha indicado que vigilará las condiciones de financiación de la banca para asegurar que el vencimiento de las subastas TLTRO-III no afectan a la transmisión de su política monetaria.