Reforma laboral

Las fórmulas sobre la mesa del Gobierno para limitar la temporalidad: toparla por sectores o por tamaño de empresa

  • El Ejecutivo baraja distintas alternativas para diluir la opción de vetar más del 15% de eventuales en cualquier empresa y así tejer un consenso con patronal y sindicatos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; en el Congreso. / David Castro

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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El foco de la reforma laboral del Gobierno está fijo ahora en cómo rebajar la temporalidad. Tras la reunión del pasado miércoles y ya pensando en la siguiente, el Ejecutivo le da vueltas desde hace días a la fórmula que le permita rebajar los actuales índices de eventualidad en el mercado laboral español –los más altos de la Unión Europea- y que esta contente a patronal y sindicatos. Del tope generalizado del 15% que puso sobre la mesa para desencallar las negociaciones, este vira ahora recetas más específicas y encima de la mesa del diálogo social hay dos vías sobre la que ya se ha debatido en anteriores reuniones: fijar topes máximos de temporalidad en función de los sectores y/o escalonar dichos porcentajes según el tamaño de las compañías. La propuesta del tope del 15% de eventuales incomodaba al ala socialista del Gobierno y, desde la reciente crisis en la coalición, el Ejecutivo está estudiando como reformularla; tal como ya explicó EL PERIÓDICO.  

“Hay una propuesta en la que coincidimos todos que es volver a la causalidad, es decir, que el contrato ordinario es el indefinido y que habrá que justificar a un contrato temporal”, ha afirmado este jueves la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; en un acto de la UGT. Y pese a que desde Trabajo quieren redirigir los esfuerzos a hablar de esa causalidad, el foco de divergencia que previsiblemente protagonizará la reunión del próximo miércoles sobre la reforma laboral será ese tope generalizado del 15% de temporalidad. 

La paternidad (o maternidad) de la cifra, que figura explícitamente en el último borrador trasladado a los agentes sociales, no está clara. Pero lo que sí todas las partes han manifestado en público es que no están totalmente conformes con la misma. Díaz ha venido insistiendo en que la idea “no ha salido” de su departamento. Los sindicatos no quieren sacar de la mesa el porcentaje, pero tampoco ven claro dejarlo solo en un índice general e igual para todo el mundo. Y la patronal también reniega de una fórmula generalizada y apela directamente a evaluar sector por sector.

La idea de introducir matices dentro de ese porcentaje general de temporalidad ya está presente en el primer borrador que originó la polémica. En él se habla de un porcentaje general del 15% "o el porcentaje inferior que, en su caso, establezca la negociación colectiva". La patronal se muestra abiertamente partidaria de diseccionar este tema por gremios. “En la temporalidad habrá que ir por sectores”, ha declarado el presidente de CEOE, Antonio Garamendi; este jueves durante su asistencia en Córdoba al XX Congreso de Directivos CEDE

Las centrales con representación mayoritaria, por su parte, tienen planteamientos similares, pero con sus matices. Desde UGT apelan a que, si finalmente se ponen encima de la mesa porcentajes, algunos sectores tuvieran periodos de transición para rebajar sus indicadores de eventualidad hasta niveles pactados. "No tiene sentido partir del mismo porcentaje en un sector como el campo, con empresas con más del 60% de eventuales, que en la Seat, donde hay menos del 8%", afirma una fuente sindical. En CCOO, por su lado, ponen especialmente el acento en estudiar porcentajes escalonados en función del número de trabajadores que tenga cada empresa.

Los sindicatos, no obstante, no han sido entusiastas nunca de fijar una cifra tope para todos, pues entienden que ello puede legitimar a ciertas empresas a realizar contratos eventuales en fraude, pero dentro de ese límite legal. En este sentido, coinciden con el Ministerio de Trabajo, que tanto en público como en privado han querido priorizar la reforma de las causas de los contratos. 

El secreto está en la causa

La negociación sobre la reforma del artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores, referente a la duración y causas de un contrato de trabajo, tiene dos patas. Por un lado está el polémico 15% y, por el otro, las causas que hacen lícito o ilícito dicho contrato. Diversas fuentes presentes en el diálogo social coinciden en señalar que ese tope del 15% lo plasmó en un borrador Trabajo ante la negativa de la patronal a aceptar la reforma de la causalidad que le planteaban. Y que a cambio de limitar la temporalidad a un porcentaje, no se restringiría esta cuestión por las causas. 

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En este sentido, el último negro sobre blanco en las negociaciones plantea que ningún contrato temporal pueda superar el año de duración y solo podrán justificarse por picos anómalos de la actividad -aquí no cuenta la estacionalidad- o para cubrir vacaciones y bajas. Y contempla que, en caso de que la empresa hubiera registrado de manera fraudulenta dicho contrato, es decir, incumpliendo las causas objetivas, el contratado temporal pasaría automáticamente a fijo. Y si la firma le despide, dicho cese será considerado nulo; lo que implica que debería ser readmitido.

El próximo miércoles tanto patronal como sindicatos tienen la expectativa que el Gobierno –representado ahora en la mesa por Trabajo, Economía y Seguridad Social- les presente un nuevo documento. En el que reformule ese tope de la temporalidad e incorpore en el mismo algunas de las propuestas –ya sea sectores, ya sea tamaño de empresas- sobre las que han estado debatiendo las partes durante las últimas semanas.