Hasta septiembre

El Santander supera su beneficio precovid con 5.849 millones

  • Las menores provisiones e impuestos y el alza de los ingresos por el mayor crédito llevan el resultado al nivel de 2018

  • El consejero delegado pide "estabilidad institucional" a los políticos y resta "importancia" a que Casado augure la quiebra de España

Ana Botín, presidenta del Santander, en la junta de accionistas celebrada el pasado marzo de forma telemática desde la sede operativa del banco en Boadilla (Madrid).

Ana Botín, presidenta del Santander, en la junta de accionistas celebrada el pasado marzo de forma telemática desde la sede operativa del banco en Boadilla (Madrid). / Santander

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

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El Santander está dejando atrás el coronavirus más rápido de lo que preveía cuando estalló la crisis. Entre enero y septiembre ganó 5.849 millones de euros, frente a las inéditas pérdidas de 9.048 millones que registró en el mismo periodo de 2020 después de que la pandemia le obligase a rebajar la valoración de varias filiales y a reducir sus derechos al menor pago de impuestos (activos fiscales diferidos, que compensan pérdidas pasadas con beneficios futuros), con un coste de 12.500 millones. El beneficio, así, está ya en línea con el de 2018 y es un 56% superior al de 2019 (ejercicio en el que también se apuntó una pérdida por la devaluación de su unidad británica).

Las filiales que más han tirado del resultado han sido la estadounidense (1.788 millones, un 304% más, con lo que ha superado a la brasileña como líder por beneficio) y la británica (1.145 millones, un 407% más). En España la mejora ha sido más modesta (47%, a 730 millones) y con una rentabilidad (6,5%) que es la más baja de entre los principales mercados del grupo y que sigue sin cubrir el coste del capital. Pese a ello, el consejero delegado, José Antonio Álvarez, ha afirmado que el banco no planea nuevos eres en el país -tras los realizados en 2018, 2019 y 2020- y ha asegurado que la mejora vendrá por el lado de las menores provisiones para afrontar pérdidas.

También sobre el país, el número dos del Santander ha pedido a los políticos "estabilidad institucional" como "precondición para la estabilidad financiera", pero ha restado importancia a la afirmación del líder del PP, Pablo Casado, de que España se encamina a la quiebra: "Una cosa es la dialéctica política y otra su transformación en leyes, no le daría más importancia". En la misma línea prudente, se ha limitado a pedir que la reforma laboral tenga en cuenta la transformación digital de la economía y a afirmar que la ley de vivienda debería fomentar la oferta.

Castigo en bolsa

Pese a que el beneficio ha sido superior al esperado por los analistas, el banco se ha visto penalizado en bolsa con una caída del 2,85%, que le ha situado a la cola del Ibex. Los inversores siguen teniendo dudas sobre el nivel de capital del grupo (11,85%, en la parte alta de su objetivo de que esté entre el 11% y el 12%), pese a que Álvarez ha dicho sentirse "cómodo" con el mismo dado el modelo de negocio de la entidad. De hecho, el ejecutivo ha asegurado que el exceso de capital que prevé generar el año que viene se destinará a remunerar al accionista o invertirlo, pero no a retenerlo para mejorar la solvencia.

Además de por la ausencia de los impactos extraordinarios de 2020, la mejora del resultado ha venido empujada por el aumento de los ingresos (3,8%) a pesar del entorno de bajos tipos de interés, propiciado por el incremento de la actividad (alza del 4% del crédito gracias a los particulares, frente a la atonía de las empresas) y compatible con unos gastos contenidos (-0,1%). El principal motor, con todo, han sido las menores provisiones (-34%) para afrontar pérdidas, después de haber realizado el año pasado unas dotaciones extraordinarias a causa de la pandemia que también penalizaron su beneficio.

Álvarez ha apuntado que el banco aún tiene unos 2.500 millones en esa hucha anticovid, pero prevé destinar entre 700 y 1.000 millones de la misma a mejorar su resultado antes de que acabe el año, ya que la evolución económica de los países donde opera ha sido mejor de la que auguraba la entidad en marzo del año pasado. Con todo, ha precisado que en España la liberación de dichas provisiones será menor que en otros países como Estados Unidos y Reino Unido porque todavía hay incertidumbre sobre cómo evolucionará la morosidad de las empresas.

Impuestos

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El tercer factor fundamental del incremento del beneficio ha sido el menor pago del impuesto de sociedades (-25,8%) pese a la mejora del resultado, una caída relativa provocada por el abono tributario extraordinario de 2.500 millones que tuvo que realizar el año pasado al reconocer que no podría aprovechar en el futuro parte de sus derechos al menor pago de impuestos. La entidad ha resaltado que ha abonado 3.725 millones por ese tributo en todas las geografías donde opera (frente a los 5.020 hasta septiembre 2020), con un tipo fiscal efectivo del 34% para el conjunto del grupo.

La morosidad, por su parte, permaneció estable: se situó en el 3,18%, 0,4 puntos por debajo del nivel de junio y 0,3 puntos por encima de septiembre de 2020. El capital ha subido al 11,85%, en la parte alta del objetivo del banco de que esté entre el 11% y el 12%, mientras que la rentabilidad sobre la capital se situó en el 9,54% (11,8% sobre el capital tangible, ROTE). "Confiamos en alcanzar nuestro objetivo de rentabilidad a medio plazo del 13-15% (de ROTE) gracias a los avances conseguidos, una mejora de las previsiones macroeconómicas y la gran capacidad de ejecución de nuestros equipos en todas las regiones y todos los negocios", ha afirmado su presidenta, Ana Botín, en un comunicado.