Debate empresarial

El 'unicornio' Gorillas desembarca en España tras la Ley Rider: "No es una traba, al revés"

  • La aplicación de reparto a domicilio fundada en Alemania y valorada en más de 1.000 millones de dólares inicia un proceso de expansión por las principales ciudades de España

Un repartidor de Gorillas realiza un pedido a domicilio.

Un repartidor de Gorillas realiza un pedido a domicilio. / Cedida

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

Especialista en Redes, algoritmos y la intersección entre política y tecnología

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Cinco días después de que el Congreso de los Diputados convalidara la conocida como Ley Rider, la aplicación de reparto a domicilio Gorillas desembarca formalmente en España. Y a partir de las cinco de la tarde este martes estará ya disponible 'on line'. Este ‘unicornio’, tal como se bautiza a las ‘start-ups’ que adquieren una valoración superior a los 1.000 millones de dólares, ha mantenido intacta su hoja de ruta para expandirse por el sur de Europa y la aprobación de esta nueva legislación no ha supuesto un freno en sus planes. "No es una traba, al revés", explica la gerente general de Gorillas en España, Magdalena Szuszkiewicz; en conversación con EL PERIÓDCO. 

Y no es que en esta firma digital se les haya pasado por alto o no se hayan enterado de las implicaciones que tendrá, a partir del 12 de agosto, la nueva normativa aprobada por el Gobierno y concertada con los agentes sociales. Esta, en resumen, veta que las apps de reparto puedan operar con flotas de repartidores autónomos (deben ser asalariados) y obliga a las compañías a dar explicaciones de las implicaciones laborales de sus algoritmos. Algo que las voces detractoras de la norma, especialmente en este último punto, auguraron que supondría un freno para las inversiones, que no querrían desnudar su fórmula ‘techie’ de la Cocacola. 

Según explica Szuszkiewicz, la decisión de plantar bandera en territorio español se toma pocos días después de que el Ministerio de Trabajo, la patronal y los sindicatos hicieran público que tenían un acuerdo para legislar específicamente sobre el trabajo en las plataformas digitales. Gorillas cierra a finales de marzo una ronda de financiación de 290 millones de dólares con los que abre mercado en España, Francia e Italia. Hasta ese momento ya operaba en Alemania, Holanda e Inglaterra, mientras justo acababa de poner el pie en Estados Unidos. Actualmente, según explican desde la compañía, está presente en 30 ciudades y emplea directamente a 2.000 repartidores.

“España es uno de los mercados con mayor potencial para el ‘delivery’ y estamos totalmente alineados con esta manera de operar”, afirma Szuszkiewicz, en relación a las implicaciones de la Ley Rider. Gorillas es una empresa que desarrolla una aplicación, a través de la cual cualquier usuario puede realizar una compra de comestibles o productos del hogar. Es decir, un repartidor te trae a casa lo que toda la vida ha sido ‘bajar al super’. En un compromiso de 10 minutos y pagando 1,8 euros por pedido.  

Discurso: buenas prácticas y sostenibles

En esta ‘app’, según cuenta su gerente española, desplegarán su modelo por todo el país contratando directamente a los repartidores. Y lo hará priorizando los contratos a jornada completa. Una práctica laboral totalmente anodina entre las grandes del sector del 'delivery', que apuestan por subcontratar el reparto y este se acaba produciendo mediante relaciones laborales de pocas horas a la semana. 

“Queremos que, en la medida de lo posible, la gente que compre recurrentemente en Gorillas pueda llegar a conocer al repartidor. Y que este tenga tiempo para preguntarle cómo valora el servicio y donde podría mejorar”, afirma Szuszkiewicz. No renuncian a recurrir puntualmente a la subcontrata de servicios, pero como una salida puntual a picos de trabajo y como paso previo a contratar más gente si se estabilizan esos volúmenes de pedidos.

El valor diferencial de esta firma de origen alemán para entrar a un mercado como el español es doble. Por un lado, entra a competir en parte de esa parcela, pues el reparto de productos de supermercado solo lo trabaja Glovo y Gorillas no se lanza a los restaurantes, donde se mueve el grueso de la facturación actual del ‘delivery’. Y, por el otro, pretende hacerse un hueco mediante ese discurso de buenas prácticas laborales y defensa de valores sostenibles. “Todos nuestros repartidores operan con ecobicis [eléctricas]”, explica Szuszkiewicz.

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La historia de éxito de Gorillas en la transformación del mercado de comestibles no es solo de color rosa y tiene sus propios conflictos laborales. El pasado jueves docenas de sus empleados de declararon en huelga y bloquearon uno de sus almacenes centrales en Berlín en señal de protesta por el despido de un compañero ‘rider’. Los manifestantes aseguran que se le expulsó sin previo aviso por llegar tarde a su turno, mientras que la compañía habla de “mala conducta grave” sin dar más detalles por razones de confidencialidad. La protesta evidencia la tensión en el creciente ecosistema emprendedor alemán. Las protestas contra Gorillas fueron 'trending topic' en el país y recibieron el apoyo de ‘riders’ de otras empresas del sector así como del partido izquierdista Die Linke, en el gobierno de Berlín.

A preguntas de EL PERIÓDICO, la gerente general de Gorillas en España declina explicar los objetivos de facturación y crecimiento para este año o el siguiente. Sí afirma que la compañía confía tener actividad en las principales ciudades españolas antes de finalizar el ejercicio y que la expansión será principalmente orgánica, abriendo almacenes por los municipios con un equipo de entre 10 y 15 repartidores. No obstante, no descartan acabar comprando empresas competidoras en el sector para seguir creciendo y dan por seguro que el combustible para este ambicioso plan de crecimiento lo sacarán de futuras y millonarias rondas de financiación, sobre las que ya están trabajando.

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