EPA del primer trimestre

España entró en la cuarta ola con 137.500 ocupados menos y un paro del 16%

  • El endurecimiento de las restricciones antes de Semana Santa cortó la recuperación del empleo iniciada la primavera pasada

  • La tasa de desempleo baja levemente, marcada por un descenso de la población disponible para trabajar

  • El mercado laboral español tiene 474.500 ocupados menos y 340.900 parados más que antes del empezar la pandemia

  • Catalunya, que ya arrastra restricciones más severas, consigue crear empleo y reducir levemente su tasa de paro

El mercado laboral pierde 137.500 empleos en mitad de la tercera ola. En la foto, un camarero observa la terraza de su restaurante, vacía, en un local de la rambla del Poblenou, en Barcelona.  / FERRAN NADEU / VÍDEO: EFE

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España se adentró en la cuarta ola con una tasa de paro estancada en el 15,98%, después de que los confinamientos y el endurecimiento de las restricciones previas a Semana Santa cortaran la recuperación del empleo iniciada en la primavera pasada. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre, publicados este jueves, revelan que ese obligado paso atrás entre enero y marzo por la escalada de contagios destruyó 137.500 empleos, en comparación al cierre del 2020, y dejó el peor arranque de año en el último lustro. Y más allá de la gestión diaria de la pandemia, la crisis económica que deja tras de sí supera el año y revela duras secuelas: el número de hogares donde todos sus miembros están en paro sigue al alza y alcanza los 1,2 millones.

Si bien los datos de los tres primeros meses del año, con la cuesta de enero de por medio y la campaña de Semana Santa por llegar, suelen ser malos para el empleo, los de este 2021 han sido de los peores en el último lustro. La tercera ola y las derivadas del temporal Filomena han pesado, como ya han ido confirmando mes a mes las cifras de afiliación a la Seguridad Social. También se han dejado notar en los índices de teletrabajo que deja la EPA. El 11,1% de los trabajadores españoles, o lo que es lo mismo, 2,1 millones, están trabajando a distancia más de la mitad de los días, un punto más que el trimestre anterior.

Sin contar el primer trimestre del año pasado, con la pandemia irrumpiendo con fuerza en el mercado laboral; el arranque de este 2021 ha sido en el que más empleo se ha destruido desde el 2014, justo al final de la Gran Recesión. Y los trabajadores temporales, especialmente castigados durante esta crisis, han sido los más damnificados. Y si la destrucción de empleo no fue mayor fue gracias, entre otros, al mecanismo de los ertes. Pues el número de horas efectivas trabajadas disminuyó el 1,6% respecto al trimestre anterior; el doble que la caída de la ocupación (-0,7%).

Un año de covid: 474.500 ocupados menos y 340.900 parados más

España llevaba dos trimestres consecutivos recuperando parte de la ocupación perdida tras el primer mazazo de la covid, que en el confinamiento más duro fulminó más de un millón de empleos. Desde la posterior desescalada el número de personas ocupadas encadenaba dos trimestres al alza, aunque ese empuje se ha demostrado que tenía los pies de barro. Las empresas, tras la campaña de navidad, finiquitaron un importante número de contratos temporales y dejaron un saldo negativo de 168.600 eventuales menos en activo. El aumento de la contratación indefinida, con un saldo positivo de 31.300 empleados este primer trimestre, no compenso esa destrucción de empleo entre los más vulnerables del mercado laboral.

Tras un año del inicio de la pandemia, la fotografía del antes y el después deja un mercado laboral español con 474.500 ocupados menos, sobre una población trabajadora de 19,2 millones, y 340.900 parados más; hasta los 3,6 millones de desempleados. El sector público, con la contratación de sanitarios, profesores o interinos para reforzar otros departamentos ha actuado en estos últimos doce meses como un leve amortiguador de la intensa destrucción de ocupación en el sector privado. Pues en el último año el empleo se ha incrementado en 149.400 personas en el sector público y ha descendido en 623.900 en el privado. 

Una crisis con rostro de mujer

A diferencia de la crisis del 2008, donde la construcción fue uno de los sectores que saltó por los aires con el estallido de la burbuja inmobiliaria, la crisis del covid está encontrando sus principal víctima entre las mujeres. La tasa de paro ha escalado con más intensidad entre las trabajadoras, hasta el 18,1% registrado en este primer trimestre; frente al 14,1% de los hombres. Una brecha de cuatro puntos y que se ha ensanchado medio desde que el covid irrumpió en nuestras vidas.

No solo de géneros entiende la crisis, sino también de edades. El covid ha polarizado los perfiles de las colas (ahora virtuales) para acceder al SEPE: o jóvenes o mayores. Los menores de 30 años representan el 28,8% de los 3,6 millones de parados, mientras que los mayores de 50 años suman otro 25,9%. El peso de ambos en el total de desempleados no ha hecho más que crecer desde que comenzó el covid, dadas sus crudas perspectivas en el mercado de trabajo. Y, en el caso de los mayores de 50 años, el desempleo se está cronificando entre ellos. Pues más de la mitad lleva más de un año sin encontrar un empleo. Unas altas tasas de desempleo de larga duración que, en muchos casos, se arrastran ya de la anterior crisis.

La tasa de paro ha dejado este trimestre una engañosa estadística, pues ha bajado una décima respecto al trimestre pasado y ha restado 65.900 personas a los registros del INE; el mayor descenso en un primer trimestre en los últimos 20 años. No obstante, dicho descenso no responde a una mejora sustancial de la economía, sino a una caída de la población activa. Es decir, aquella que puede y quiere buscar un empleo. Entre enero y marzo se han descolgado de esa población activa un total de 203.400 personas. Y ello puede derivarse de varios factores, uno de ellos el efecto desánimo (no ven posibilidades reales de encontrar empleo) o las dificultades derivadas de los confinamientos o el temporal Filomena.

Catalunya consigue crear empleo

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A diferencia del conjunto de España, Catalunya consiguió crear empleo durante el primer trimestre y sumó un saldo positivo de 33.300 persones más en activo, hasta los 3,37 millones de ocupados. El mercado laboral catalán, aclimatado desde antes de la tercera ola a restricciones más severas que el resto del Estado, redujo también su paro en 38.200 personas, hasta una tasa de desempleo del 12,9% y 499.700 desempleados. El 'conseller' de Treball, Chakir El Homrani, ha calificado de positivos los datos y ha considerado que estos "muestran un cambio de tendencia que hace falta consolidar", según ha declarado en rueda de prensa.

En el conjunto de España la destrucción de empleo ha sido la tónica dominante durante el primer trimestre y solo Catalunya, Cantabria y Madrid registraron números verdes. La estrategia de la presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso, está permitiendo, al menos en lo laboral, una menor pérdida de ocupación que otros territorios que han adoptado medidas más restrictivas. En el último año ha perdido la mitad de empleo que la media española.

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