Mercado laboral

Las secuelas laborales tras un año de covid: 326.000 ocupados menos y 401.000 parados más

  • El empleo no promete volver a los niveles previos a la pandemia hasta, como pronto finales de año, con la incógnita de si el Gobierno cumple sus objetivos de vacunación y de despliegue de los fondos europeos

Trabajadores en una fábrica.

Trabajadores en una fábrica. / Efe

Se lee en minutos

Un año después del maremoto que puso patas arriba lo que antes era conocido como normalidad, la marea se va recogiendo y deja a la vista una de las muchas heridas que está dejando la pandemia: las secuelas en el mercado laboral. 401.328 personas han visto embarrancar, de momento, sus carreras profesionales fruto de esa tormenta y han pasado a engrosar las listas del paro, que rozan hoy los cuatro millones de desempleados. Y, en paralelo, el parón económico del que todavía no se han reactivado varios sectores deja un balance de 326.000 ocupados menos, sin contar con los 743.628 afectados por un erte que no saben cuando podrán volver a trabajar al 100%. 

La magnitud de la crisis económica desatada por la pandemia fue tal que en sus dos primeras semanas destruyó tanto empleo como los 100 primeros días de lo que luego fue bautizado como la Gran Recesión. “Si hace un año me dicen que tendríamos solo 400.000 parados más, después de la pandemia que hemos vivido, no me lo hubiera creído. Los ertes han funcionado satisfactoriamente”, afirma el profesor de la UAM y economista de Fedea, Marcel Jansen

Los datos publicados ayer por el Gobierno constatan un marzo en el que, pese a la tercera ola, se siguió creando empleo, con 70.791 nuevos afiliados y este roza los 19 millones. Y se rompió la tendencia alcista del paro -, con 59.149 parados menos, con lo que se sitúa el total por debajo de los 4 millones (3,94 millones).

El diagnóstico que realizan los economistas coincide en dibujar un paciente que ha perdido mucho peso desde el comienzo de su enfermedad y que poco a poco va recuperándose. Al mismo los médicos, en este caso el Gobierno, ha aplicado un torniquete para aislar aquellos miembros más gravemente afectados por la pandemia para que no contagien al resto del organismo. 

Si un virus vive del contagio, tiene sentido que los sectores que más han sufrido y todavía no se han recobrado del mismo sean aquellos más dependientes de la interacción humana. La hostelería o las actividades artísticas son sus máximos exponentes. Lo que provoca que, a diferencia de la crisis anterior, las mujeres sean las primeras damnificadas laboralmente por el coronavirus. 

El reto de salir del erte

Ese torniquete ha sido en muchos casos el erte, esas siglas que antes de la pandemia eran un recurso residual entre las empresas y que en esta ocasión, previo diseño compartido entre patronal y sindicatos, se han convertido en un salvavidas temporal para el empleo. Entre este recurso público y el cese de actividad de los autónomos son las dos principales diferencias respecto a la crisis financiera, del que dependen actualmente un millón de rentas y que están evitando estadísticas mucho más dramáticas. 

“Todavía quedan unos meses difíciles. Hay empresas que están aguantando por las expectativas que tienen puestas en el verano. Pero si, por lo que sea la situación se retrasa, no se si llegarán”, señala el investigador de la Universitat de Barcelona (UB) Raúl Ramos. “El reto ahora es como recuperar el empleo, reincorporando a los parados y a las personas en erte. Tengo la sensación de que el Gobierno piensa que esto se resuelve solo con los ertes. Falta un agenda de empleo. No va a ser tan fácil, los números sencillamente son demasiado grandes” añade Jansen. 

¿Cómo será el mercado laboral pos covid?

La crisis del coronavirus promete acelerar algunas de las transiciones que ya estaba viviendo la economía española. El primer gran cambio ya lo están practicando muchos: el teletrabajo. Cerca de tres millones de españoles, según los últimos datos del INE, ejercen desde sus casas con ciertas asiduidad, cinco veces más que antes del virus. 

En este sentido, la digitalización de los negocios es otra de las transformaciones transversales que está acelerando el covid. “Estamos viendo ya cambios en los hábitos de consumo. No todo el mundo cuando pueda volver a las tiendas, volverá. Habrá algunos que ya se quedarán en el comercio electrónico, por ejemplo. Y eso afectará al empleo”, afirma el investigador de la UB.

Noticias relacionadas

La llegada de los fondos europeos está diseñada para acompañar ese “cambio de modelo productivo” (la expresión de moda), aunque de momento su impacto no deja de ser una incógnita. “La inercia nos empujará a, cuando la situación sanitaria esté normalizada, volver a dar protagonismo a los sectores que tradicionalmente han tirado del empleo. Ahí entran las políticas públicas, para orientar a esos sectores hacia la digitalización o el desarrollo sostenible. Lo que redundaría en mayor valor añadido y un empleo de mayor calidad”, apunta investigador del Centro de Políticas Económicas EsadeEcPol, Carlos Victoria. "A finales de año, solapado con los efectos de la vacuna, podemos empezar a ver sus efectos sobre el mercado laboral", añade.

Temas

Empleo Paro