El futuro del dinero

El BCE planea una moneda digital al margen de 'blockchain'

El instituto emisor prevé hacer pruebas en el 2021 de una divisa digital convertible a la par con el euro y respaldada por la institución

Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort.

Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort. / AFP / YANN SCHREIBER

Se lee en minutos

El Banco Central Europeo (BCE) estudia la viabilidad de una moneda digital para Europa alejada de la tecnología 'blockchain' y del modelo bitcoin, que muestra una elevada volatilidad. Ante la amenaza de que las criptomonedas privadas como el proyecto Libra de Facebook puedan crecer a un ritmo más alto de lo previsto, el banco emisor ha acelerado los trabajos preparatorios para concebir las características básicas de un nuevo medio de pago digital en Europa respaldado por la institución y se prevé la puesta en marcha de pruebas piloto a lo largo de este 2021. Para completar el proyecto y que iniciativas privadas como Libra no tomen demasiado la delantera, se ha puesto en marcha una consulta pública, abierta hasta el 12 de enero del 2021, para profundizar en los posibles usos futuros de una moneda digital, sus características deseables o potencialidades como medio de pago. Esa encuesta se está realizando tanto entre empresas como entre particulares. 

La idea de descartar tecnologías como 'blockchain' gana adeptos en el seno de la institución ante el objetivo de mantener un mayor control en su creación y difusión, y como una vía de generar más confianza en el sistema financiero basado en bancos comerciales. El BCE es consciente de que no es capaz de distribuir en solitario una moneda digital y que en cualquier caso requerirá el apoyo de las entidades financieras supervisadas si decide afrontar el reto, según reconocen fuentes del Banco de España. Hará pruebas de campo este mismo año. La utilización de la red de bancos comerciales pretende evitar que un éxito arrasador de una moneda digital pudiera significar un trasvase de activos y clientes al banco central.

En cualquier caso, el BCE descarta que iniciativas de monedas digitales privadas puedan llegar a ser una amenaza para el sistema financiero por sí solas, ya que requerirán el respaldo normativo para ponerse en funcionamiento. Fuentes del Banco de España reconocen que el próximo año se empezarán a hacer esas pruebas piloto para validar sistemas y consideran que el calendario previsto por el BCE es acorde con el que mantienen otros bancos centrales, quizá con la salvedad de China que sí lleva la delantera como consecuencia de una bancarización menor del país. También Suecia está por delante en el desarrollo de su moneda digital.

El marco de desarrollo

Los mensajes del Banco Central Europeo sobre las monedas digitales son claros. En primer lugar, "la decisión de emitir un euro digital no ha sido tomada todavía". En segundo lugar, "la posible emisión no implicaría el abandono o sustitución del efectivo". Y en tercer lugar, el consejo de gobierno del BCE valorará próximamente el lanzamiento de un proyecto de investigación, con pruebas piloto a lo largo de este año.

Ante las crecientes expectativas creadas por un documento de trabajo publicado a finales de septiembre en el que se establecía un primer análisis de las criptomonedas de los bancos centrales, el BCE replica que "el objetivo es estar preparado para emitirlas en caso necesario".

Los factores que aceleran el cambio

Para Victoria Gago, fundadora de la European Blockchain Convention, el gran cambio que se ha producido en 2020 y que ha hecho reaccionar al BCE es que "los inversores institucionales han empezado a invertir en criptomonedas". Los expertos del BCE son conscientes del cambio de escenario que ha supuesto la revolución digital en el campo del dinero. Existen algunas circunstancias que podrían acelerar la introducción de una moneda digital. Sería el caso de que los pagos en efectivo disminuyesen significativamente. O también en el caso de la aparición una moneda digital impulsada por entidades privadas de carácter transnacional.

Es el caso de la iniciativa Libra, que ha anunciado que se lanzará en enero pero con cambios de funcionamiento respecto de los proyectos iniciales. La idea de The Libra Association es que su 'stablecoin' estará respaldada por el dólar estadounidense y a diferencia de las criptomonedas puras, no fluctuará, sea por oferta y demanda, límites de emisión o por la evolución de una bolsa de divisas de referencia o activos de sus creadores. Su valor dependerá íntegramente del precio que tenga siempre el dólar. Será una 'stablecoin' privada con funciones de moneda digital y con valor referenciado a una divisa de curso legal. 

No se descarta que las ansias de crecimiento de The Libra Association (respaldada por Facebook) hagan que sea el instrumento tecnológico de las futuras divisas de Estado actuales para el mundo digital. La compañía planea también lanzar su cartera virtual para operar los activos de Libra. En un principio se iba a llamar Calibra, aunque posteriormente han rediseñado la marca y ha pasado a llamarse Novi. Se espera que con las monedas virtuales de Novi se pueda comprar y operar en los servicios de Facebook para pagar o realizar transferencias. Entre los planes de Libra está el crear más 'stablecoins' para las principales divisas del mundo, incluido el euro o la libra británica. 

Instrumento complementario

Las monedas digitales se configuran por ello como nuevas herramientas de política monetaria y como solución de respaldo del sistema financiero. Desde el punto de vista del Banco Central Europeo, la moneda digital podría ser también un instrumento excelente para potenciar el papel internacional de la divisa única y hasta "para mejorar el coste y la huella ecológica del sistema de pagos". 

Las cuestiones abiertas

Las cuestiones abiertas son todavía muchas. De la dificultad de desarrollo tecnológico se deriva que no es posible determinar qué tecnología estaría detrás del futuro euro digital, pero fuentes del BCE reconocen "que no necesariamente estaría basado en una tecnología 'blockchain' y en ningún caso en un sistema criptográfico como bitcoin". Es más, debería basarse en un sistema tecnológico de validación capaz de ser supervisado por el BCE pero ejecutable por parte de los bancos comerciales actuales, con privacidad suficiente pero en ningún caso anónima como en la mayoría de criptomonedas.

Quedan por definir también los límites de dinero digital por contribuyente (debería ser equivalente a un dinero de bolsillo) o de qué manera podría generarse de manera 'off line', si debería remunerarse o con qué tipo de dispositivo podría ser gestionado (aunque en este caso el móvil tiene todas las vías de éxito). 

Las dudas teóricas

No faltan los que dudan de los efectos que puede tener el incremento de dinero en circulación. El historiador Yuval Noah Harari ya advertía en su obra 'Sapiens' de las consecuencias mucho antes de conocer el auge de las monedas digitales: "Durante los últimos años, bancos y gobiernos han estado imprimiendo dinero de manera frenética. Todo el mundo está aterrorizado ante la posibilidad de que la crisis económica actual pueda detener el crecimiento de la economía. De modo que están creando de la nada billones de dólares, euros y yenes, inyectando crédito barato en el sistema, y esperando que científicos, técnicos e ingenieros consigan dar con algo realmente grande antes de que estalle la burbuja".

Con la pandemia todos esos procesos se han agudizado. Eso que Harari describía como "algo grande" ya ha llegado en forma de monedas digitales. Para el economista Eduardo Garzón, "el dinero se creó para medir deudas, compromisos y obligaciones, no para intercambiar productos en el mercado". Dado que la legislación de la eurozona establece que los bancos privados puedan tener 99 euros de dinero bancario (compromisos de pago del banco) por cada euro oficial (respaldado por el banco central), el crecimiento de las monedas digitales de cualquier tipo es una amenaza seria para el sistema.

Los requisitos básicos

El informe preliminar del BCE ha establecido también los requisitos básicos que de llevarse a la realidad debería tener una moneda digital. Estos deberían ser:

1 Convertible a la par. Se descarta la posibilidad de una moneda con un valor no paralelo al precio del euro físico en los mercados internacionales. 

2 Sería una divisa digital "libre de riesgo y bajo control del Eurosistema". 

3 Sería accesible de manera armonizada a través de entidades supervisadas. Es decir, los bancos comerciales podrían generar euros digitales, bajo supervisión del BCE.

Noticias relacionadas

4 La moneda digital sería compatible con soluciones del sector privado, con 'stablecoins'. 

5 La moneda digital europea debería generar confianza y disponer de un respaldo tecnológico seguro.