24 nov 2020

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La economiía del futuro

La OCDE recomienda reforzar las finanzas a través de sistemas más éticos y sostenibles

El organismo aplaude la inversión empresarial en los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG)

La OCDE pone el acento en la falta de información cuantitativa para crear un sistema financiero resistente a largo plazo

Irene Casado Saánchez

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, en una imagen de archivo.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, en una imagen de archivo. / ERIC PIERMONT / AFP

“La pandemia de covid-19 ha puesto de relieve la necesidad urgente de considerar la capacidad de resilencia de las finanzas”, estima la OCDE en su informe anual sobre las Perspectivas Empresariales y Financieras. Con los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en el centro de su análisis, el organismo económico aplaude la inversión empresarial en dichos ámbitos. Si bien, señala la falta de datos pertinentes dirigidos a sus actores, necesarios para la toma de decisiones, la gestión de riesgos y la inversión sostenible a largo plazo.  

La pandemia de coronavirus continúa zarandeando la economía mundial. En este contexto, la capacidad de recuperación de las finanzas no depende únicamente del sistema financiero, sino “del capital y de los inversores” y de su capacidad para “crear sistemas más dinámicos capaces de soportar choques externos”, analiza Greg Medcraft, director de Asuntos Financieros y Empresariales de la OCDE. 

La incertidumbre que planea sobre los mercados no desaparecerá de la noche a la mañana, las amenazas tampoco se volatilizarán. “Más allá de la pandemia, los riesgos físicos y de transición asociados al cambio climático […] son tal vez los desafíos que prueban con más énfasis la urgencia de un sistema de resiliencia”, enfatiza Greg Medcraft. 

Más datos, transparencia e información: una necesidad urgente

Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), jugarían un papel esencial en la creación de sistemas financieros más sostenibles y resistentes. Estos tres elementos, esenciales para estimar el impacto ético de una empresa y su sostenibilidad, se incorporan cada vez más a menudo en los planes de inversión, permitiendo “mejorar la gestión de los riesgos materiales” y “optimizar el rendimiento ajustando el riesgo a largo plazo”, explica el director del informe. Sin embargo, aún queda mucho por hacer: “en la práctica, los actores del mercado suelen carecer de las herramientas que necesitan, como datos coherentes, métricas comparables y metodologías transparentes” para tomar decisiones basadas en un análisis cualitativo de los riesgos de sostenibilidad. 

A pesar de la “prometedora evolución” del crecimiento y desarrollo de los ESG, así como de otros productos financieros sostenibles, “no podemos confiar en que las finanzas produzcan mejores resultados ambientales, sociales o de gobernanza si los inversores no disponen de las herramientas y la información necesarias para valorar los riesgos relacionados con los precios y dirigir las inversiones en consecuencia”, alerta Greg Medcraft. 

Solventar esta laguna de información, pasaría, según la OCDE, por “soluciones globales”: “Los gobiernos y los reguladores deberán trabajar juntos a nivel internacional […] Será fundamental un compromiso estrecho con la industria, incluidos los inversores institucionales y los prestamistas, los proveedores de índices y calificaciones, y los emisores de normas internacionales”. Un compromiso indispensable para “impulsar un cambio positivo en los mercados financieros”, más sostenibles y resistentes, capaces de asegurar las necesidades de la economía y la sociedad en las próximas décadas. 

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