26 oct 2020

Ir a contenido

RECONSTRUCCIÓN ECONÓMICA

Las empresas se preparan para subir al tren de las ayudas europeas

Grandes compañías y pymes esperan obtener dinero de la UE para sus proyectos de inversión y empleo

El Gobierno espera que los 140.000 millones asignados a España se cuadrupliquen con ayuda del sector privado

Rosa María Sánchez / Gabriel Ubieto

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, conversa con Pedro Sánchez, en los jardines de La Moncloa el pasado 3 de julio.

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, conversa con Pedro Sánchez, en los jardines de La Moncloa el pasado 3 de julio. / Eduardo Parra / Europa Press

La Unión Europea ha puesto en marcha el Plan Europeo de Recuperación, con un total de 750.000 millones de euros, de los que 140.000 están destinados a España. Servirán sobre todo para financiar a partir del 2021 un ‘pacto verde’ a favor de energías limpias, la transición digital y la reindustrialización con los que el Gobierno pretende dar un impulso modernizador al país al tiempo que reactiva los motores de una economía gripados por el virus.

Dentro de la necesaria colaboración público-privada para impulsar proyectos con dinero europeo, el Gobierno espera atraer suficientes planes de inversión de empresas capaces de engancharse a los objetivos del ‘Next Generation EU’ (Próxima generación UE), que es el nombre con el que ha sido bautizado este fondo europeo de 750.000 millones. La mitad llegará como dinero a fondo perdido a los estados y a las empresas que, a través de sus Gobiernos, logren presentar proyectos ganadores; la otra mitad llegará en forma de financiación muy ventajosa. Y todo ello, bajo la condición de que la política económica se ajuste a las recomendaciones dirigidas a España dentro del semestre europeo, que incluyen, por ejemplo, poner freno a la segmentación laboral (entre fijos y temporales).

El Gobierno  trabaja desde hace semanas en el Plan de Inversiones que debe presentar a Bruselas antes del 15 de octubre.  Pedro Sánchez confía en que los 140.000 millones asignados a España puedan multiplicarse por tres o cuatro veces gracias a los proyectos de inversión que presenten empresas y fondos de inversión entre enero del 2021 y finales del 2023.  Hay un gran negocio por delante y grandes y medianas compañías empiezan a prepararse para poder subirse a este tren

"No importa el sector"

“Nuestra recomendación para todas las empresas que quieran prepararse para recibir los fondos que es que conciban todos sus proyectos de inversión y de transformación a partir de ahora con la lente que lo miraría el Gobierno y Bruselas, para que coincidan con las líneas de inversión que van a ser prioritarias”, aconseja Noelle Cajigas, socia responsable de Mercados y Capital Markets de KPMG.

¿Y cuáles serán esas líneas prioritarias? Pues todas aquellas relacionadas con la transición verde y digital, con el aumento de la sostenibilidad de su actividad económica, con la innovación de sus modelos de negocio. “No importa el sector. Cualquier empresa que tenga proyectos que encajen bien dentro de estas grandes líneas van a ser bien vistos”, vaticina Cajigas. “Dicho esto -añade- hay sectores que han sufrido más las consecuencias de la crisis covid y que son susceptibles de generar proyectos que pueden encajar bien en los proyectos de estos fondos europeos. Estoy pensando en sectores como la industria y la automoción, el turismo, el comercio, el transporte y la movilidad, la sanidad o las telecomunicaciones”.

"Es fundamental identificar de inicio los sectores con mayor potencial para que actúen como motores de recuperación y como generadores de empleo. Sectores que, a su vez, deben responder a las prioridades estratégicas europeas, como son la transición energética y la digitalización" declara el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.  Desde el punto de vista de esta empresa que apuesta por la "recuperación verde", para favorecer la llegada de capital privado en competencia con otros países "debemos contar con marcos estables y predecibles, que proporcionen seguridad jurídica y atraigan inversión y talento”.

"Los fondos son una oportunidad que requiere la máxima inteligencia por parte de nuestro país para que la colaboración publico-privada consiga traccionar proyectos transformadores hacia una economía más descarbonizada y sostenible", afirman desde la multinacional de componentes del automóvil Gestamp. La empresa que preside Francisco Riberas tiene en cartera proyectos candidatos al fondo de reconstrucción.
 

"Una oportunidad única"

“Es una oportunidad única para las empresas”, subraya, por su parte, Silvia Lacarra, socia de Estrategia de PwC. Pero no es fácil. “No basta solo con tener una idea. Esta debe encajar en las líneas descritas por la Union Europea y en el Plan Nacional de Reformas e Inversiones 2021-2023 que el Gobierno debe presentar a Bruselas antes del 15 de octubre. Luego hay que preparar un dossier completo que pueda se presentado ante la Unión Europea”, añade. En los procedimientos de ayudas europeas, la ratio de éxito es de uno por cada 10 proyectos presentados por empresas.

Según el calendario previsto, los proyectos podrán ser presentados a partir del 1 de enero próximo hasta finales del 2023,. El objetivo del Gobierno español es adjudicar el 70% de los fondos europeos entre el 2021 y el 2022, si bien el periodo de ejecución de los proyectos se extenderá hasta finales del 2026. En principio, el dinero empezará a llegar en el segundo semestre del 2021, y se cobrará a medida que se vaya ejecutando el proyecto, a modo de certificaciones.

El proceso no es fácil y por eso desde la CEOE, en colaboración con PwC se ha constituído una oficina técnica para informar, asesorar y acompañar a las empresas que quiera subirse al tren de las ayudas y guiarlas en la confección y presentación de los proyectos. Silvia Lacarra representa a PwC en esta oficina.

Proyectos ganadores

Todo hace pensar que cuanta más inversión privada arrastren, más empresas sumen y más empleo creen, más posibilidades habrá de que el proyecto sea ganador de ayudas. “Una fórmula ganadora debiera ser aquella colaboración público-privada que implicara a una o varias empresas privadas en consorcio. No solo que esté la administración estatal,  autonómica o local implicada en el proyecto, sino que haya una gran empresa en el proyecto, que sea la canalizadora, y un grupo de  proveedores. Pensamos que esa es la fórmula que puede ser que mejor funcione y eso asegurará que hay una oportunidad también importante para las pequeñas y medianas empresas”, remata Lacarra.

Se podría pensar en el ejemplo de un proyecto para digitalizar una zona rural en el que pudieran estar implicados, los ayuntamientos de la zona, la comunidad autónoma, una gran empresa de telecomunicaciones y un puñado de pequeñas y medianas empresas proveedoras.

Las pymes piden paso

Las grandes empresas lo tienen más fácil. Muchas de ellas tienen oficina en Bruselas y conocen bien cómo funcionan los procedimientos europeos. El reto será poder subir al tren también a pequeñas y medianas empresas.

“Estamos en la fase de lobi político, hablando con diferentes europarlamentarios catalanes y españoles. También estamos hablando con el equipo de la vicepresidenta Nadia Calviño para intentar que las pymes tengan una cierta preferencia”, confiesa Jacint Soler, de la patronal Pimec. “Pedimos que los procesos sean muy sencillos para que todo el mundo pueda optar y una cierta preferencia para las pymes. Porque si no todos los proyectos de renovables se los llevará Iberdrola y los de I+D Telefónica”, lamenta. Los autónomos también quieren poder optar, por eso la asociación ATA ha pedido estar presente en la oficina técnica de CEOE, explica Celia Ferrero.

"Habrá competición entre empresas"

“Hay mucho interés por parte de las empresas, ya estamos recibiendo muchas consultas al respecto”, apunta Killian García, de Foment del Treball. Para la patronal catalana, el sector de la automoción es muy importante dentro de estos planes “y la transición al vehículo eléctrico o de hidrógeno debe ser una prioridad”, añade García. “Conseguir acceder a estos fondos es una ventaja competitiva clara para las empresas. Es una oportunidad tanto para mantenerse, como para poder hacer inversiones que en otras circunstancias hubiera sido muy difícil”. Por eso, augura que “va a haber una competición entre empresas por hacerse con los servicios de responsables con experiencia en gestionar proyectos europeos”.