08 jul 2020

Ir a contenido

Negocios anticíclicos

La crisis económica duplicará la actividad de los montes de piedad

Los establecimientos de 'compro oro' en Barcelona no han detectado ningún incremento de clientes

"Para que alguien se desprenda de un objeto preciado tiene que haber necesidad, y la necesidad aparece con el tiempo", dice un joyero

Guillem Tapia

Una mujer inspecciona una joya. 

Una mujer inspecciona una joya.  / REUTERS

Trabajadores que no han recibido la prestación por Erte durante meses, autónomos cuyo negocio se ha detenido por completo pero no han podido acceder a las ayudas por cese de actividad, personas que perdieron su trabajo justo antes de que se iniciara el estado de alarma sin derecho a cobrar el paro... Son algunos de los perfiles que, en muchos casos, han tenido que recurrir al crédito para sufragar sus gastos corrientes. No obstante, sin una nómina ni propiedades en las que apalancarse, para muchas personas acudir a un banco para pedir un préstamo no es una opción viable.

Es en este contexto en el que las entidades que ofrecen financiación alternativa cobran protagonismo. “Ahora mismo nuestra red de oficinas registra una actividad de alrededor del 80% o 90% en comparación con antes de la crisis. No obstante, creemos que cuando alcancemos la nueva normalidad podemos duplicar los préstamos”, expone Santiago Gil, presidente de la Asociación Española de Montes de Piedad (Presea). En 2018, las entidades agrupadas en Presea tenían 285.000 préstamos en vigor por valor de 184 millones de euros.

Los montes de piedad son organizaciones cuyo método a la hora de conceder préstamos es algo peculiar. Para conseguir crédito en una de estas entidades -la mayoría de las cuáles están vinculadas a fundaciones bancarias- los usuarios acuden a sus oficinas con un objeto de valor: joyas, relojes, piezas de oro o plata, etc. El monte tasa el artículo y concede el crédito en función del valor estipulado por un interés de entre el 5% y el 8,25% .

A partir de aquí, el prestatario puede recuperar la pieza durante el primer año devolviendo el importe prestado más el interés. Si, por el contrario, tan solo quiere renovar el préstamo sin perder el objeto, tan solo debe abonar los intereses. Por último, si no quiere -o no puede- rescatar el objeto dejado en prenda, este sale a subasta y, en caso de que el artículo se vendiera por un precio superior al de la deuda, esta cantidad va a parar al usuario. En cualquier caso, un 96% de los clientes del monte de piedad recuperan las pertenencias pignoradas.

Si bien la crisis económica generada a raíz del covid-19 ha supuesto un problema de liquidez para algunas familias, Santiago Gil también destaca que en algunos casos se ha producido el efecto contrario. “Hay profesionales que no han tenido problemas para seguir trabajando estos meses y, en cambio, sus gastos cotidianos se han reducido por el confinamiento. Esto se ha traducido en un número significativo de personas que han optado por cancelar sus créditos y recuperar sus objetos”, señala el directivo.

Los 'compro oro' al ralentí

Otro de los negocios anticíclicos por antonomasia, las tiendas de 'compro oro', de momento no han registrado repuntes significativos en la actividad, sino más bien al contrario. “El precio del oro cotiza alto y mucha gente se encuentra en una situación económica complicada. La teoría dice que debería ser un buen momento para el negocio, pero la realidad es que no está siendo así”, reconoce Jordipropietario de un establecimiento de compra de oro en la calle Vallespir, en el barrio de Les Corts de Barcelona. No es un caso aislado, la media docena de establecimientos de este tipo situados en la capital catalana consultados por este diario coinciden en que el negocio está “muy parado”.

“Para que la gente se desprenda de un objeto que aprecia hace falta que exista necesidad, y la necesidad llega con el tiempo”, razona Jesúsgerente de Joyerías Andorrano. Según el joyero, no nos encontramos en este punto, y afirma que actualmente la actividad de su tienda ha descendido un 50% en comparación con antes que se declara el estado de alarma. No obstante, no descarta que la situación cambie en el futuro. “En la anterior crisis el 'boom' de las tiendas de 'compro oro' llegó en 2011, tres años después de que comenzara todo. Depende de cuánto tardemos en recuperarnos de esta, es posible que suceda algo parecido”, reflexiona.

Temas Coronavirus