05 jul 2020

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AUTOMOCIÓN

Silence suena para el futuro de Zona Franca

Existen contactos para que la actual planta de Nissan albergue un 'hub' de movilidad eléctrica

Además del escúter de Seat también están desarrollando un vehículo eléctrico de cuatro ruedas

Xavier Pérez

Fábrica de Silence de motos eléctricas en Molins de Rei.

Fábrica de Silence de motos eléctricas en Molins de Rei.

La canción que interpretaba el Dúo Dinámico, dos empleados de la factoría de la Casa Elizalde, una empresa en la que además de motores de aviones también se fabricaron coches), se ha hecho popular durante estos días de confinamiento. El tema ‘Resistiré’ ha sonado en balcones, terrazas y calles de toda España. Ha sido la canción más descargada en internet y es top 10 en la Playlist de Spotify. Especialmente en la lista de Carlos Sotelo, CEO_de Silence (la marca catalana de motos eléctricas). Como buen dakariano, amante de resistir, Sotelo la lleva en su móvil desde 2014, cuando trataba de consolidar su aventura de movilidad.

 Y resistir es lo que ha hecho la planta de Zona Franca desde que se estrenó en 1967 y, pese al desclabro de Nissan quiere seguir resistiendo. En esta tesitura, Silence es una de las empresas del sector que ya ha recibido el interés (por ahora a modo de consulta informal) de las administraciones para ocupar una parte de los 517.000 metros cuadrados de Nissan Zona Franca. Estos contactos se remontan incluso antes del anuncio de la marca nipona. Sotelo reconoce con la boca pequeña y el corazón grande que « estaríamos encantados. Tenemos planes de futuro, con producto y tecnología desarrollados aquí. Con la crisis del coronavirus pienso que ha quedado claro que hay que establecer, más que un plan de reconstrucción industrial del sector, un plan de transformación de la movilidad».

La posibilidad de que una empresa catalana como Silence suene para formar parte de un proyecto global en el que se implique industria privada y administración es cada vez más real. La propuesta de Silence pasaría, tal vez, por ocupar una parte de las instalaciones. La planta de Zona Franca es enorme. «Allí se puede fabricar toda la producción de motos de Europa si se quisera», comenta.

Un proyecto de país

Silence dispone actualmente de una planta en Molins de Rei, alberga un centro de I+D y está ultimando una nueva instalación en Sant Boi. La compañía arrancó su proyecto en 2012 y desde 2014  cuenta con el apoyo de tres importantes accionistas: Repsol, La Caixa y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). 

«Tecnológicamente disponemos de un proyecto internacional e innovador, que está creciendo», recalca Sotelo. Actualmente fabrica cuatro modelos de motos eléctricas y está a punto de iniciar la producción para Seat de su escúter eléctrico. En breve podría lanzar también un cuadriciclo eléctrico (coche pequeño de cuatro ruedas) que está ultimando su fase de desarrollo.

Ocupar una parte de Zona Franca encajaría como anillo al dedo para esta expansión industrial, algo bien visto por las administraciones. «También estamos desarrollando un hub de baterías para que el usuario pueda intercambiar la batería eliminando dos ‘handicaps’ del vehículo eléctrico: el tiempo de recarga y el tener que comprar la batería, ahorrando mucho dinero», explica el CEO de Silence. Ese battery-hub tendría su base en Barcelona.

Como proyecto de país, para que invierta el Govern ,tiene mucho recorrido. «Los poderes de decisión para una compañía no pueden estar a miles de kilómetros», advierte Sotelo, en línea de lo que apuntaba la Generalitat.  El caso de IDIADA, con capital privado y público, es el mejor ejemplo de éxito para proyectos como el de Silence. «Poner dinero bueno sobre dinero bueno»...