10 ago 2020

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planes remitidos a Bruselas

El coronavirus se llevará por delante unos 1,5 millones de empleos

A un desplome histórico del 9,2% en la economía le seguirá una recuperación que no alcanzará los niveles previos a la crisis hasta el 2022

La factura de la pandemia casi cuadruplicará el déficit público, hasta el 10,34%; y disparará el endeudamiento hasta el 115,5% del PIB

Agustí Sala Eduardo López Alonso

El Gobierno prevé un desplome del PIB del 9,2% en el 2020. En la foto, la ministra Nadia Calviño en la presentación de los datos. / MONCLOA / EFE / VÍDEO: EUROPA PRESS

La economía española se adentra este año en una recesión de una envergadura histórica, con un descenso del producto interior bruto (PIB) del 9,2% como consecuencia del coronavirus, según las previsiones del Gobierno incluidas la actualización del Programa de Estabilidad remitido a Bruselas.

Y además de la dimensión de la crisis, de proporciones sin precedentes, la otra variable importante es su duración. Y, según el Ejecutivo, esta será relativamente corta, pero en forma de "'V' asimétrica", como el símbolo de la raíz cuadrada o el logo de Nike. Eso significa que el producto interior bruto (PIB), el valor de todo lo que se produce en la economía en un año, no volverá los niveles anteriores al estallido de la pandemia hasta el 2022. La estimación, en un entorno plagado de incertidumbres, es que el crecimiento sea del del 6,8% el año que viene.

Además de un déficit púbico que casi se cuadruplicará, hasta llegar al 10,34% del PIB y una deuda pública que pasará del 95,5% del PIB después de cuatro años de descensos, al 115,5% del PIB, la factura del coronavirus también supondrá una tasa de paro del 19% este año, casi cinco puntos más que en el 2019; así como la pérdida de unos 1,5 millones de empleos, de los que se recuperarían solo en torno a la mitad al año siguiente; y el desplome del consumo de los hogares (8,8%) y de la inversión (25,5%) y las exportaciones (27,1%).

En rueda de prensa desde el Palacio de La Moncloa, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, y la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, han desglosado el Programa de Estabilidad 2020-2023 enviado a Bruselas, junto al Plan Nacional de Reformas, que incluye la actualización del cuadro macroeconómico con una importante revisión de las previsiones por el impacto de la crisis sanitaria del covid-19, así como las medidas proyectadas por el Ejecutivo para paliar los efectos de la crisis a unos días del inicio de la desescalada del confinamiento. La Autoridad Indpendiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) avala estas previsiones aunque teme que podrían quedarse cortas

El parón de la actividad se traducirá en una crisis que trunca la recuperación iniciada en el 2014 y que carece de precentes a los que agarrarse. En el primer trimestre el descenso ya fue del 5,2% con respecto al cuarto del año pasado, el mayor desde que se mantienen registros por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 1970. Según Calviño, las previsiones del Gobierno son "prudentes" y en línea con las planteadas por otros países. El Banco Central Europeo (BCE) ha estimado que el descenso en la eurozona puede moverse entre el 5% y el 12% y, como el Gobierno, pronostica que hacia la segunda mitad del ejercicio se empezará a recobrar la actividad, si bien no se alcanzarán los niveles de finales del 2019 hasta el 2022.

Y además planean dudas como cúal será el comportamiento de unos consumidores que ya llevan confinados casi dos meses y que difícilmenteen una primera etapa, actuarán como lo hacían antes del estallido de la pandemia, avisan los expertos.  

Calviño ha destacado que la caída del empleo durante la actual crisis es inferior a la registrada en la anterior crisis del 2009, con una pérdida de 285.000 empleos en el primer trimestre frente a los más de 700.000 empleos perdidos en el primer trimestre del 2009. En su opinión, esta situación se debe a un paquete de medidas orientadas a "evitar las consecuencias más estructurales", con la complementación de la renta de los más vulnerables, con avales por 100.000 millones para las empresas y autónomos y la protección de unos seis millones de personas mediante expedientes de regulación de empleo temporal".

En todo caso, sí que se ha notado en las horas trabajadas, con un descenso equiparable al del PIB, "que se irá recuperando progresivamente a partir del tercer trimestre", según la documentación remitida a Bruselas. La tasa de paro, tras disprarse este año hasta el 19%, se irá reduciendo paultiamente hasta el 17,1% el año que viene, según las previsiones del Gobierno. Calviño ha asegurado que aunque la incertidumbre aún es muy grande, desde la segunda quincena de abril se observa una estabilización en indicadores de alta frecuencia como la demanda eléctrica, el pago con tarjetas o la afiliación a la Seguridad Social.

Impacto fiscal y aumento del déficit

Como consecuencia de todas estas medidas anticoronavirus, aumenta el gasto del Estado y se reducen los ingresos "con un gran impacto fiscal", según reconoció Montero. Como consecuencia, el déficit público se disparará igual que la deuda pública, pero el Gobierno todavía no profundiza en exceso. A priori prevé que el déficit público alcance el 10,34% del PIB este año, hasta los 115.671 millones de euros, el mayor desde el 2012, cuando alcanzó el 10,7%. La caída de los ingresos sería del orden de los 25.700 millones respecto del año pasado y un aumento del gasto público de 10 puntos porcentuales de PIB, hasta el 51,5% del PIB.

El coste de las medidas, 138.923 millones hasta ahora

Según el Gobierno, el coste de las medidas aplicadas para minimizar el efecto de la crisis del coronavirus es ya de 138.923 millones de euros. En el capítulo de los gastos se prevén 28.403 millones de euros que se dividen en un crédito extraordinario para Sanidad de 1.400 millones de euros; entregas a cuenta a las autonomías por 2.867 millones; gastos relacionados con ertes por 17.894 millones de euros; y bajas laborales por 1.355 millones.

En el campo de ingresos se prevé una minoración por 6.120 millones, por la reducción del IVA al 0% en compras sanitarias (1.022 millones); prestación extraordinaria por cese (981 millones); y exenciones y moratorias  en cotizaciones sociales (2.907 millones).

En términos de proveer de liquidez a las empresas se han previsto 104.400 millones, fundamentalmente en forma de créditos ICO. 

Las medidas puestas en marcha para paliar la crisis provocarán un aumento en el 2020 del gasto público del 10,5%, hasta 576.714 millones de euros, mientras que los ingresos caerán un 5,3%, hasta 461.043 millones. Para financiar el déficit aumentará el endeudamiento. De ahí que la deuda pública llegue a un máximo histórico del 115,5 % del PIB en 2020, en tanto que los intereses del pago de esa deuda subirán un 2%, hasta 29.019 millones. 

Los programas de estabilidad se remiten al Consejo de Ministros de la Unión Europea y a la Comisión Europea desde 1999 junto con el programa nacional de reformas de España. La remisión se efectúa en cumplimiento de obligaciones europeas. Cada año, generalmente en el mes de abril, todos l​os estados miembros de la Unión Europea tienen que presentar ante la Comisión Europea sus Programas Nacionales de Reformas (PNR) y sus Programas de Estabilidad. El objetivo ​es coordinar las políticas económicas nacionales y lograr los objetivos establecidos para la Unión Europea en su conjunto.

​C​on el programa de e​stabilidad, la Comisión y los ministros de economía evalúan si los estados miembros van por buen camino para alcanzar los objetivos presupuestarios a medio plazo, y para ello se basan en dos elementos: el análisis del saldo estructural y el valor de referencia del gasto.

En el anterior programa de estabilidad se preveía que España registrase tasas de crecimiento y de creación de empleo superiores a las esperadas para el conjunto de la zona euro, con un crecimiento del PIB para el 2019 del 2,2% (después rebajado al 2%), del 1,9% en el 2020 (actualizado al 1,6%) y del 1,8% en 2021 y 2022. El crecimiento del empleo debía mantener se por debajo del incremento del PIB, con tasas de variación del empleo equivalente a tiempo completo del 1,6% en el 2022. Aquellas previsiones quedaron barridas por el coronavirus.