Efectos del virus

Casi un millón de pasajeros se quedarán en tierra por el coronavirus

La patronal aérea contabiliza 4.400 vuelos ya cancelados y prevé 1.600 más por la decisión de Trump

El Gobierno pide a los ciudadanos que no viajen "si no es urgente"

Un avión de la aerolínea española Iberia.

Un avión de la aerolínea española Iberia. / El Periódico

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Casi un millón de ciudadanos se quedarán en tierra por los efectos del coronavirus. A la decisión del Gobierno español de prohibir todos los vuelos directos desde Italia durante catorce días y a la caída de la demanda por el virus, se suma ahora la suspensión de todos los viajes desde Europa a Estados Unidos durante un mes. En total, según las estimaciones de las aerolíneas, podrían ser más de 6.000 vuelos cancelados y 900.000 pasajeros que se quedan sin volar. 

La Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que aglutina cerca de 80 líneas aéreas que vuelan en España, incluidas 9 de las 10 de más tráfico (la excepción es Ryanair), ha contabilizado más de 4.400 vuelos ya cancelados para la segunda quincena de marzo por el corte de conexiones con Italia y los desincentivos a volar que genera la 'alarma social' creada. A esta cifra hay que sumar la previsible cancelación de alrededor de 1.600 vuelos entre España y Estados Unidos, a razón de 400 vuelos semanales (200 de ida y 200 de vuelta), tras la decisión de Donald Trump, de prohibir los vuelos desde Europa. 

Unas cifras que todavía se podrían agravar más, a tenor de la última recomendación del Ejecutivo: evitar los viajes "si no son urgentes". La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha apelado a la responsabilidad ciudadana durante su participación este jueves en los desayunos de TVE para pedir a quienes tengan planeado un viaje que no lo pongan en marcha "si no es urgente". Quién deba viajar para volver a España, ha añadido, que se ponga en contacto con las autoridades consulares. "Todo desde la calma que es la única manera de manejar esta crisis", ha agregado.

Este gigantesco descenso de la demanda está afectando especialmente al negocio de las aerolíneas, uno de los sectores que mayores caídas está registrando en bolsa. La matriz de Iberia, IAG, registra una caída del 12%, mientras Easyjet desciende casi un 7% y Norwegian un 33%. 

Por otra parte, empiezan a aparecer también las primeras consecuencias reflejadas en el empleo. Air Europa habría tenido 224 vuelos a Italia para los próximos 14 días, si no hubiera existido coronavirus, y 168 si el Gobierno no hubiese restringido los viajes. Ahora el contador está a cero, lo que ha llevado a la compañía de la familia Hidalgo --en proceso de compra por Iberia-- a poner en marcha un ERE temporal de empleo.

Urgen medidas

La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) advierte de que la situación actual del sector es de "superviviencia" y pide medidas "urgentes" para mitigar este impacto. Entre ellas, facilidades para poder implantar medidas que ayuden a flexibilizar el trabajo y a la de la rápida aprobación de expedientes temporales de regulación de empleo, ERTE, derivados de la caída de actividad y ligados al periodo en que se mantenga la excepcional situación existente. Así como facilitar la optimización de los programas de vuelo (mediante cancelaciones o reducción de capacidad) en toda la red, no solo en los países afectados por el COVID-19.

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También aplazar las cuotas de la Seguridad Social y del IVA sin coste, así como la reducción de los plazos de reembolso de las liquidaciones a devolver del IVA durante, al menos, el periodo temporal en que se mantenga la "actual situación de excepcionalidad". También reclaman al Ejecutivo una revisión de la normativa de cálculo de los pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades, para reducir su cuantía alineándolos a la liquidación real.

Por otra parte, exponen la necesidad de habilitar la creación de líneas de crédito del ICO de rápido acceso y cuantía suficiente, la agilización de los reembolsos de la subvención de residentes, así como facilidades durante el periodo de excepcionalidad derivado del COVID–19. Esto último se refiere a simplificar los procedimientos para poder implantar medidas que ayuden a flexibilizar el trabajo y a la de la rápida aprobación de expedientes temporales de regulación de empleo, ERTE, derivados de la caída de actividad y ligados al periodo en que se mantenga la excepcional situación existente.