30 mar 2020

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INQUIETUD EN LA ECONOMÍA

La industria catalana, en alerta por el coronavirus chino

Las empresas industriales toman medidas para minimizar el impacto de la crisis sanitaria en China y advierten de que si el bloqueo sigue cuatro semanas se paralizarían las plantas

Nuevos proveedores, recepción de mercancías por avión y turnos de trabajo flexibles son algunas de las estrategias para mitigar los fallos de suministro de materias primas

E. López Alonso / G. Ubieto

Un grupo de voluntarios desinfectan una estación de tren en Changsha, China, ante posibles contagios de coronavirus.

Un grupo de voluntarios desinfectan una estación de tren en Changsha, China, ante posibles contagios de coronavirus. / REUTERS

El impacto del freno a las exportaciones de China por el coronavirus ha puesto en alerta a las empresas industriales. Algunas firmas se han visto ya obligadas a recortar la producción ante la falta de materias primas procedentes de China, pero en la mayoría de los casos el impacto del cese de exportaciones se ha traducido en calma tensa a la espera de que las fábricas asiáticas vuelvan a la normalidad en pocos días.

"Estamos tranquilos pero expectantes", explicaba este martes Marc Salicrú, responsable de exportación de la multinacional de electrónica Salicrú. El principal temor es que la crisis sanitaria se prolongue más de lo deseado, ya que en su opinión la mayoría de empresas tendrían dificultades para buscar nuevos proveedores. Cuatro semanas más de bloqueo comportarían dificultades graves a la industria catalana. 

La ciudad de Wuhu está a unos 500 kilómetros de Wuhan, el epicentro de la epidemia de coronavirus, pero la mayoría de sus polígonos industriales están parados, según explica el director general de la catalana Ames, César Molins. Una de las siete fábricas que tiene repartidas por el mundo esta compañía especializada en componentes de automoción está en esta localidad de casi cuatro millones de habitantes y lleva semanas parada. A las vacaciones del Año Nuevo chino le han seguido la epidemia de coronavirus y Molins admite que las autoridades todavía no le han dado los permisos para reanudar la actividad.

De momento la inactividad de la fábrica de Wuhu no está teniendo una repercusión significativa en las cuentas de Ames, aunque si el parón dura más de un mes, "habrá problemas", reconoce Molins. Los efectos de la crisis del coronavirus se comenzarán a notar a partir de febrero, pues actualmente las empresas catalanas cuentan con estoc en previsión al paro tradicional por la celebración del Año Nuevo chino. 

En otras zonas de China la situación cambia. "Desde ayer lunes, la inmensa mayoría de las plantas chinas han empezado a trabajar y están enviando productos por vía aérea", avanza Mercedes Pujol, directora general de división de la multinacional de componentes de automoción Ficosa. "Toda empresa que compre componentes en China y no tenga o pueda desarrollar alternativas tendrá que hacer un control muy intenso de la cadena de suministro", explicó Pujol. Ante la dificultad de cambiar de proveedor, la alternativa es acelerar el suministro mediante el uso del avión. El incremento de los costes logísticos si se adopta esa alternativa es de entre el 2% y el 5% según el tipo de suministro, pero compensará los tiempos de entrega en barco (de unos 27 días). 

La afectación comienza a llegar a Catalunya

La parálisis ocasionada por el coronavirus ya se extiende más allá de las fronteras de China, aunque sus efectos todavía son incipientes entre la industria catalana. En la planta de Magneti Marelli de Barberà del Vallès, también fabricante de piezas para automoción, ya comienzan a notar los efectos en los suministros. Han obligado a la dirección a mandar a casa a 10 de los 400 empleados de la planta, confirmaron fuentes sindicales.

Otras compañías de la zona y con también una alta dependencia del mercado chino, como Huayi Compressor; han tenido que recurrir a proveedores alternativos franceses para evitar el parón.

Seat Nissan todavía no han sufrido afectaciones en los suministros de sus plantas catalanas. No obstante, ya estudian opciones alternativas en caso de que la crisis del coronavirus se alargue. India o Vietnam son algunas de las puertas a las que ya están llamando algunas empresas industriales catalanas para cubrirse las espaldas, según explica el director de relaciones internacionales de Pimec, Jacint Soler. No obstante, cubrir el vacío de un proveedor como China en otro país tiene un precio y Soler lo cifra en cerca de un alza de los costes del 10%.  

En fuentes de la multinacional textil Mango descartaban ayer "efectos inmediatos en la colección de la próxima temporada" por la situación en China pero reconocían que el sector textil está en alerta ante el riesgo de que el freno al comercio internacional se prolongue. 

Anticipar pedidos

Otra de las estrategias seguidas por las empresas industriales con implantación en China ha sido pedir a los clientes que anticipasen sus pedidos para poder situarse en buena posición en las listas de los proveedores chinos. Se tiene confianza en el gigante asiático y en su capacidad de incrementar los turnos de trabajo para elevar la producción y compensar los días de parálisis. 

El director general de Port de Barcelona, José Alberto Carbonell, minimizó esta semana el efecto de la crisis del coronavirus en la actividad portuaria. En su opinión, los buques tardan unos 27 días en finalizar la singladura y su agenda está muy planificada. Reconoció, no obstante, que el 42% de las importaciones registradas por Port de Barcelona proceden de China y el 14% de las exportaciones, por lo que es un mercado estratégico. A corto plazo, los efectos se notarán en las importaciones catalanas, que ascienden a unos 8.668,8 millones de euros, según fuentes de la Generalitat. Las empresas catalanas exportan al gigante asiático 1.494,1 millones de euros al año. 

Para el director general de la Asociación de Empresas Internacionalizadas (Amec), Joan Tristany, "en un mundo globalizado el entorno es VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad), y los problemas pueden venir por el aumento de barreras, aspectos geopolíticos imprevisibles, o incluso de un virus, como nos atañe en este momento. Las empresas pueden prepararse con sistemas de organización y gestión que les permitan ser muy líquidas. Para ello son necesarias mucha flexibilidad y adaptabilidad. La diversificación es una fórmula para controlar los riesgos, como es la instalación de centros de producción en distintos lugares. De este modo, existe la posibilidad de hacer frente a situaciones inesperadas", aconsejó.