02 jun 2020

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Las empresas españolas lo tienen todo listo para el 'brexit'

De Telefónica al Santander o el Sabadell, se han adaptado para un nuevo escenario con la salida del Reino Unido de la UE

Sara Ledo / Pablo Allendasalazar / Max Jiménez

Una británica sostiene las banderas de la UE y el Reino Unido, este jueves, en Bruselas.

Una británica sostiene las banderas de la UE y el Reino Unido, este jueves, en Bruselas. / SEAN GALLUP (GETTY IMAGES)

Telefónica

Telefónica estuvo a punto de vender su filial en Reino Unido para aligerar su histórica deuda. Una jugada frustrada que, a posteriori, su presidente ha celebrado en no pocas ocasiones porque la filial británica es ahora uno de los principales «operadores de caja» de la multinacional. 

Y después de la ‘revolución' efectuada por José María Álvarez-Pallete hace unos meses, Reino Unido se alza como uno de sus cuatro mercados principales. Ello aunque el divorcio no ha hecho más que empezar y todavía falta por conocer los detalles del acuerdo de salida que Reino Unido y la Unión Europea deben firmar.

Desde la compañía ya están tomando las «medidas necesarias» para estar preparados ante cualquier cambio que pueda ocurrir «en las condiciones del mercado» durante este periodo transitorio. Una de las variaciones podría ser el servicio de roaming que Telefónica no tiene planes de cambiar, pero la decisión final es del gobierno británico.

De momento, el segundo mayor operador de redes móviles en Reino Unido se compromete a «garantizar que los clientes sigan recibiendo el servicio que esperan y necesitan». 

Ferrovial

Ferrovial tiene una relación directa con el Reino Unido y no tiene en mente reducir su presencia, al menos de momento. El grupo presidido por Rafael del Pino presentó esta semana su nueva estrategia 2020-2024 con Reino Unido como uno de sus ocho mercados prioritarios.

En la presentación de la denominada Horizon 24, su consejero delegado, Ignacio Madridejos, se mostró «optimista» ante el 'Brexit' y auguró que, si bien en el corto plazo habrá «incertidumbre»; en el largo, las islas británicas seguirán siendo importantes en infraestructuras y en la atracción de inversores de fuera de la UE. 

No obstante, la compañía trasladó su sede de negocios internacionales del Reino Unido a Holanda para protegerlo de la legislación post-Brexit y tiene en venta Amey, la división de servicios del grupo en Reino Unido, aunque en el marco de una estrategia por deshacerse de esta división en todos los países. Por contra, la compañía acaba de ganar la construcción y mantenimiento del túnel de Silvertown y está pendiente de la autorización para construir la tercera pista del aeropuerto de Heathrow, del que posee el 25%.

Iberdrola

Iberdrola, presidida por Ignacio Sánchez Galán,  tiene una importante presencia en Reino Unido de la mano de su filial, Scottish Power. EL 14,5% de los ingresos del grupo provienen de este país al que destinará el 17% de la inversión de su plan 2018-2022 que se eleva a 34.000 millones.

«Tenemos un importante plan de inversiones en el país que vamos a cumplir», afirman desde la empresa. En el último año la inversión fue récord, al situarse en los 2.000 millones de libras que en buena parte fue a parar a East Anglia One, uno de los parques eólico marinos más grandes del mundo (con 714 megavatios de capacidad instalada). No obstante, la eléctrica vendió a mediados de año el 40% al grupo australiano Macquarie. 

La compañía ha analizado los «impactos potenciales» que supone un 'Brexit' en su negocio y, «a grandes rasgos, la operativa continuará como hasta ahora». El objetivo último de la eléctrica es que el proceso de salida se haga con el «mayor acuerdo y consenso posible»  ¿El mayor riesgo? Como cualquier empresa con filial británica, la depreciación de la libra tendría un efecto directo en sus resultados.

Banco Santander

La presidenta del Santander, Ana Botín, admitió esta semana que su filial británica, adquirida en el 2004 y ampliada con otras compras, está «muy ligada a la economía inglesa», que no está «tan fuerte» como hace unos años.

El futuro de la unidad, por tanto, está expuesto al impacto que tenga el 'brexit' en la actividad del país. De momento, el grupo tuvo que aflorar unas pérdidas de 1.491 millones el año pasado por la pérdida de valor de su filial.

De todos los mercados en los que opera, el británico fue el único donde el beneficio cayó en el 2019: un 15,3%, hasta 1.077 millones. En unos pocos años, ha pasado de ser la segunda unidad con más ganancias a la cuarta, tras Brasil. La situación está obligando al banco a tomar medidas como ajustar costes: cerró el 2019 con 24.490 empleados y 616 oficinas en el país, 1.044 y 139 menos que 12 meses antes.

Con todo, Botín precisó que el grupo ha hecho «mucho trabajo» desde el referéndum del 2016 y está «absolutamente preparado para atender a los clientes en cualquier escenario», ahora que se abre un periodo incierto en el que se negociará la relación entre los antiguos socios. 

Banc Sabadell

El Banc Sabadell tiene una doble actividad en el Reino Unido: TSB, que se enfrenta a los mismos retos que el resto del sector financiero; y  una división de banca de empresas que debe afrontar idénticos problemas que la banca extranjera. Con el brexit, los bancos pierden la licencia para operar en Reino Unido y deben solicitar una nueva al regulador británico.

El problema es que haga los años que haga que están en Londres, el regulador no tiene mecanismos para aceptar a una entidad con más flexibilidad y la somete a un proceso similar al que le plantearía a un banco chino o coreano. Las entidades que aprueban los requisitos disponen de una licencia provisional, la definitiva no la conseguirán mientras no se negocie con la Unión Europea cómo queda el sector financiero.

«Por cómo avanzan las cosas, creo que habrá un intercambio de pesca por bancos», comenta una banquero español que trabaja en el Reino Unido. A la UE le interesa mantener la pesca en aguas británicas, que con el brexit pasarán de las 20 a las 200 millas, y al Reino Unido, que la City mantenga su hegemonía financiera.