21 oct 2020

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Cumbre de la empresa familiar europea

Sánchez intenta tranquilizar a los empresarios tras su pacto con Iglesias

El presidente promete estabilidad presupuestaria y disciplina fiscal, tras las advertencias de Bruselas

Asegura que el nuevo Gobierno será de corte social pero siempre dentro de los márgenes financieros

Sara Ledo /Iolanda Mármol

Pedro Sánchez confía en obtener la investidura durante las próximas semanas y poder iniciar una etapa de estabilidad. / FOTO: EUROPA PRESS / VÍDEO: EFE

Pedro Sánchez salió este miércoles del hermetismo en el que se ha sumergido para dirigir las negociaciones de la investidura con el objetivo de tranquilizar a los mercados, a Bruselas, y a un mundo empresarial que ha acogido con recelo la formación de una coalición con Pablo Iglesias como vicepresidente. El jefe del Ejecutivo en funciones, ausente de la vida pública desde que anunció el acuerdo con Unidas Podemos, trató de enviar un mensaje de calma y de explicar que, aunque el nuevo Gobierno tendrá un alma progresista, respetará los compromisos de estabilidad presupuestaria y disciplina fiscal que impone la Comisión Europea. Sus palabras, en el VI Congreso de la Empresa Familiar Europea, llegaron poco después de que las instituciones comunitarias mandaran una seria advertencia a España.

Sánchez se mostró esperanzado de que las negociaciones avancen, le permitan superar la investidura para dejar atrás la "crispación" y consolidar una etapa de la tranquilidad en la que el país pueda asumir los riesgos y amenazas que tiene por delante.  "La estabilidad presupuestaria y el compromiso con la disciplina fiscal formará parte de los ejes vectores del nuevo Ejecutivo", comprometió Sánchez. Admitió que la incertidumbre surgida tras cuatro elecciones bien puede haber lastrado las expectativas y la confianza de inversores o consumidores, y destacó su apuesta por la estabilidad, la seguridad y el dinamismo de la economía. 

Consciente de que para lograr ser investido necesita recabar apoyos buena parte del arco parlamentario, trató de ponderar su discurso. Por una parte, prometió estabilidad presupuestaria y displina fiscal, con una fuerte apuesta por lo social pero dentro de un orden económico. Y un Gobierno responsable, dijo, "puede tener una prioridad social marcada, pero va a trabajar también dentro de los márgenes financieros que permite la estabilidad económica". "A mayor compromiso social, gestión económica más prospera y rigurosa para hacerlo posible", añadió.

Para alimentar el alma progresista del pacto con Iglesias, abogó por una subida "razonable" de los salarios "sin minar los niveles de competitividad de la economía" y defendió medidas para luchar contra el paro y la desigualdad. También hizo una firme defensa de la educación, poniendo como ejemplo a la formación profesional dual de Alemania, quizás consciente de que este modelo también gusta a los empresarios familiares.

Prometió hacer posible "una economía de igualdad" con mayor presencia de mujeres en la toma de decisiones y la eliminación de la brecha salarial de género. La igualdad, la transformación digital de la economía y la transición ecológica son los tres desafíos a los que se enfrenta España, dijo, lo que obliga a replantear el modelo energético y el productivo.

El presidente quiso mostrar a los empresarios su apuesta por seguir las recomendaciones de Bruselas para al final pedirles su apoyo. "El Gobierno cuenta con ustedes y desde el Gobierno queremos que también cuenten con nosotros", concluyó.