08 ago 2020

Ir a contenido

Las empresas no financieras constatan la desaceleración económica

El resultado bruto se contrajo un 2,2% en el primer semestre y la producción creció solo el 0,4%

Max Jiménez Botías

Trabajadores en la línea de montaje de la fábrica de Seat en Martorell.

Trabajadores en la línea de montaje de la fábrica de Seat en Martorell. / NURIA PUENTES

La información recogida por el Banco de España procedente de la Central de Balances Trimestral refleja una desaceleración de la actividad de las empresas durante el primer semestre de 2019. El valor añadido bruto (VAB), que equivale al valor de la producción, avanzó un 0,4%, en tasa interanual y en términos nominales, ritmo sensiblemente inferior al de un año antes (4,8%). Se destaca, asimismo, una contracción del resultado bruto, y una caída del neto, según pone de manifiesto el informe publicado este jueves por el regulador financiero.

Los datos aprecian una evolución desfavorable del VAB cuando se pondera cada rama de actividad por su peso en el conjunto del sector de sociedades no financieras, que pasa de crecer a una tasa del 5,5% en el primer semestre del 2018 a contraerse un 0,2% en el mismo período de este año . "Todo ello se produjo en un contexto en el que tanto las compras como las ventas de estas sociedades en España siguieron ganando peso relativo respecto a la actividad en el exterior", destaca el informe.

Por su parte, el empleo creció un 0,6% hasta junio, tasa también inferior a la registrada un año antes (2%). El aumento del número de trabajadores se vio impulsado principalmente por el avance de la contratación de personal fijo, que se elevó un 1%. 

Menor resultado económico

La evolución del VAB y de los gastos de personal llevó a que el resultado económico bruto se contrajera un 2,2%, tasa que contrasta con el crecimiento del 6,1% del ejercicio precedente. El resultado ordinario neto también se desaceleró en el período más reciente (un avance del 1,4%, frente al crecimiento del 8,4% en el mismo período de 2018), principalmente como consecuencia del descenso del resultado bruto, que fue compensado por el curso favorable de los ingresos y de los gastos financieros. Por último, la evolución de los resultados atípicos tuvo un impacto negativo sobre el beneficio del ejercicio, que se redujo un 41,4% con respecto al nivel de 2018, año en el que se habían registrado unos elevados ingresos extraordinarios. Expresado en términos de porcentaje sobre el VAB, el excedente final se situó en el 25,5%, muy por debajo del valor excepcionalmente elevado alcanzado el año anterior (41,7%).

Los resultados de la Central de Balances están en la línea con la tendencia ya anunciada por el Banco de España, que acaba de certifica una desaceleración de la economía más intensa de lo que se esperaba hace tan solo tres meses. En sus previsiones, publicadas el 24 de septiembre, el Banco de España recorta en cuatro décimas sus anteriores proyecciones, del mes de junio, y rebaja del 2,4% al 2% la estimación para el 2019. También se rebajan en dos y en tres décimas, respectivamente, las perspectivas para el 2020 y el 2021, hasta el 1,7% y el 1,6%.

Cae la ratio de rentabilidad

La evolución de los beneficios ordinarios llevó a que la rentabilidad media  se redujeran ligeramente en el 2019 frente a los valores alcanzados un año antes. No obstante, la disminución del coste medio de financiación, hasta alcanzar un mínimo histórico del 2,1%, permitió que el diferencial entre la rentabilidad del activo y este coste se mantuviera en un nivel similar al del 2018.

Respecto a la posición patrimonial de las empresas, las ratios de deuda, tanto la que se calcula como proporción del activo como la que se expresa en relación con los ingresos ordinarios, experimentaron un ligero repunte. En cambio, la ratio de carga financiera continuó con la tendencia descendente de los últimos años, y se situó en mínimos históricos, favorecida fundamentalmente por los menores costes de financiación. 

Evolución de la producción

En comparación con el año anterior, la producción registró una evolución más desfavorable en todas las ramas de actividad, excepto en la de energía. El sector industrial fue el que experimentó un peor comportamiento, con un descenso del VAB del 6,8%.  Los gastos de personal aumentaron un 3,1% internaula, lo que se explica por el aumento de las plantillas como, en mayor medida por el de las remuneradiones medias. El número medio de trabajadores aumento, aunque en tasa más modetasa, mientras que la remuneración media  aumentó un 2,5%.

En el primer semestre, el porcentaje de empresas que crearon empleo se situó en el 49,6%, ligeramente por debajo del dato del año previo (51,8%), si bien esta proporción fue claramente superior a la de aquellas compañías que destruyeron empleo (un 35,7%).