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'efecto Johson'

El 'brexit' y la guerra comercial EEUU-China causan temor en las bolsas

La libra ha perdido más del 4% desde finales de junio, más del 2% desde que el nuevo primer minsitro tomó posesión

Begoña Arce

El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, saluda en la puerta del 10 de Downing Street, este miércoles.

El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, saluda en la puerta del 10 de Downing Street, este miércoles. / FRANK AUGSTEIN (AP)

Además de seguir penalizando a la libra esterlina, el 'brexit' duro que se adivina con Boris Johnson combinado con indicios de que la guerra comercial entre EEUU y China puede reavivarse tiñeron ayer de rojo los paneles de las bolsas. El Ibex 35, la principal referencia de la renta variable en España, vivió la peor jornada de lo que va de año, con un descenso del 2,48%, hasta perder la cota psicológica de los 9.000 puntos y situarse en  8.986,60 puntos.
También el mercado de Fráncfort registró una sesión de pérdidas, con un descenso del 2,18%, afectado como otros parquets por las nuevas advertencias de Donald Trump a China, que resucitan el temor a una guerra comercial sin cuartel.

Johnson encamina al Reino Unido hacia una confrontación abierta con la Unión Europea. La tensión entre el nuevo Gobierno de Londres y los socios europeos quedó patente en la conversación telefónica, aplazada durante una semana y que mantuvieron ayer, el primer ministro británico y su homólogo irlandés, Leo Varadkar.

El irlandés advirtió a Johnson de que la Unión Europea no suprimirá la salvaguarda (backstop) en la frontera con Irlanda del Norte. «El Taoiseach [nombre del primer ministro en el Ejecutivo de Dublín] ha explicado que la UE está unida en la decisión de que el acuerdo de retirada no se puede reabrir», señaló un portavoz. Johnson, que ha comenzado a echar la culpa a la UE de las posibles consecuencias negativas de una ruptura sin pacto alguno, repitió que «la UE debe aceptar la idea de que la salvaguarda ha de desaparecer». «Si lo entienden, podemos seguir adelante. Si no pueden llegar a un compromiso, entonces claramente debemos prepararnos para una salida sin acuerdo», añadió. El 'backstop' tiene como objetivo evitar una frontera física entre las dos Irlandas una vez se materialice el brexit, manteniendo a Irlanda del Norte alineada con ciertas normas del mercado único y la unión aduanera.

DIVISA EN CAÍDA LIBRE

Sobre lo que se negó a realizar comentarios el nuevo primer ministro británico fue del desplome que está experimentando la libra esterlina, que ha perdido el 4% de su valor desde finales del mes de junio, un 2,4% desde que Johnson llegó a Downing Street. Numerosos inversores han avisado de que un brexit sin acuerdo provocaría la recesión de la economía británica y debilitaría la posición de Londres como centro financiero internacional. Los defensores de la salida de la UE, en cambio, sostienen que si bien habría algunas dificultades a corto plazo, las consecuencias se han exagerado y que a largo plazo el Reino Unido prosperaría.

Johnson continuó ayer en Gales su gira por el Reino Unido, que hoy le llevará a Irlanda del Norte. Al igual que ocurriera el pasado lunes en Escocia, tampoco los galeses sacaron la alfombra roja, ni la banda de música, para recibirle. El principal objetivo del viaje era calmar la inquietud del sector agrícola, que teme «una catástrofe» con los planes del brexit. La cría del ganado ovino es especialmente importante. Más de un tercio de esa carne se exporta y el 92% va a países de la UE, sin pagar actualmente tarifa aduanera alguna. Con una salida del club europeo sin pacto, las tarifas pueden ser de más del 40%, lo que llevaría al sacrificio masivo de ovejas y corderos. Helen Roberts de la Asociación Nacional de Ganado Ovino pidió a Johnson que «deje de jugar a la ruleta rusa con la industria agrícola».

Gales votó a favor del brexit, pero el ministro principal de la autonomía, Mark Drakeford, antes de su entrevista con Johnson, pidió un nuevo referéndum porque tres años después las circunstancias han cambiado. Y al premier le advirtió: «La campaña de ir de farol y fanfarronear y la creencia de que simplemente basta con autocomplacerse con un sentido de vacuo optimismo no nos va a sacar de donde estamos. Necesitamos una conversación propia, seria y detallada, con medidas a la altura de lo grave de este asunto».