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AGRICULTURA

Las importaciones hunden el sector de los cítricos en España

Un pacto firmado entre Europa y Sudáfrica en 2016 sentenció la producción local

La situación es crítica para los pueblos que viven de la naranja

Júlia Albacar

Recolecta de mandarinas en Santa Bàrbara en el Montsià.

Recolecta de mandarinas en Santa Bàrbara en el Montsià. / Joan Revillas

La naranja española atraviesa una grave crisis que ha dejado la mayor parte de la cosecha en los árboles y en el suelo, como consecuencia principalmente de la entrada masiva de fruta proveniente de Sudáfrica, y con pérdidas que ascenderían hasta los 100 millones de euros.

El acuerdo que firmó la Unión Europea con el país africano en el 2016 fue el mazazo definitivo para un sector muy castigado ya por el cambio climático. En el acuerdo, se determinaba una reducción en los aranceles de entrada de forma progresiva hasta el 2025, cuando dejarían de existir estas tasas de importación.

Ahora el sector de los cítricos denuncia que esta fruta ha inundado los mercados y reventado los precios, por lo que muchos productores se han visto obligados a dejar perder la campaña en los árboles o en el suelo, porque era más rentable que recogerla.

“A los productores locales nos exigen practicar unos controles de calidad que los cítricos importados no tienen, por lo que nos resulta imposible competir con el precio que van al mercado. La exigencia no es la misma, y el precio tampoco lo puede ser”, ha explicado Evelio Monfort, un agricultor afectado. Él, como muchos, ha esperado que su cosecha caiga de los árboles.

Químicos prohibidos

Sobre el uso de químicos restringidos en Europa, recientemente la Unió de Llauradors, (una organización profesional agraria de Valencia) alertaba que se habían identificado a través de un estudio más de medio centenar de productos prohibidos por Bruselas en la fruta importada.

“En algunos países donde no se producen cítricos los controles laborales y sanitarios son mucho más laxos que aquí, por lo que la mayor parte de la mercancía entra por estos puertos. Se debe apostar por un futuro modelo de fronteras conjuntas para evitar situaciones como esta”, explicó en una rueda de prensa el eurodiputado del PDECat Ramon Tremosa.

Su grupo indagará sobre si los otros países productores de cítricos, como Grecia Italia viven la misma situación, para, según detalló, poder ejercer presión conjunta sobre Europa.

Cláusula de salvaguarda

Otra de las principales demandas del sector es aplicar la cláusula de salvaguarda que está prevista en el acuerdo con Sudáfrica, que permitiría frenar las importaciones si se daña el sector local. “Abrir el mercado a la libre competencia, especialmente a países donde no se respetan las condiciones sanitarias o de personal, tiene consecuencias muy negativas para el sector local, porque destruye la economía de muchos pueblos rurales”, ha criticado Federico Tarazona, director de la Exportadora Agris Alcanar.

Concretamente Alcanar es uno de los municipios con mayor volumen de producción citrícola en Catalunya, donde hay alrededor de 800 familias que viven de la naranja. “Nuestra economía descansa sobre los cítricos. Si caen los productores, cae toda la economía del municipio, con efecto dominó”, ha lamentado el alcalde del municipio, Joan Roig.

Des de hace unas semanas, alrededor de 60 municipios valencianos y catalanes salen a la calle para protestar. A la espera, según dicen, de que Europa les escuche y poder salvar las futuras cosechas porque esta ya la dan por perdida.