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PREVISIONES A LA BAJA

El FMI rebaja en dos décimas el crecimiento global por las tensiones comerciales

El organismo internacional calcula que España crecerá un 2,7% en 2018, una décima menos de lo previsto en julio

Ricardo Mir de Francia

Christine Lagarde, en un mercado callejero de Lombok (Indonesia).

Christine Lagarde, en un mercado callejero de Lombok (Indonesia). / Reuters / X03535

El Fondo Monetario Internacional no es particularmente original en el uso que hace del lenguaje. Recurre habitualmente a las metáforas climatológicas para sintetizar la coyuntura económica que se deriva de sus análisis. Y después de una temporada de perspectivas soleadas ha vuelto a recuperar los nubarrones. “Hay nubes en el horizonte”, señala su consejero económico, Maurice Obstfeld, en el último informe del guardián de las finanzas internacionales. El documento rebaja en dos décimas las previsiones del crecimiento global para 2018 y 2019 respecto a las anunciadas en julio. Quedaría en el 3.7% del PIB mundial para ambos ejercicios debido a las tensiones de la guerra comercial, el endeudamiento de algunas economías emergentes o el impacto que las subidas de los tipos de interés en Estados Unidos empiezan a tener en parte del mundo.

“El crecimiento global se ha estancado a medida que se iban materializado los riesgos”, ha dicho Obstfeld en Bali (Indonesia), donde el organismo celebra su Asamblea de Otoño. El FMI lo achaca a una actividad económica menos vigorosa de lo esperado en algunas economías avanzadas, particularmente en la eurozona, a los efectos negativos de los aranceles impuestos por EE UU o a las complicadas circunstancias por las que atraviesan países emergentes como TurquíaBrasil o Argentina. “Los últimos datos económicos muestran que el comercio, las manufacturas y la inversión se han debilitado. En términos generales, el crecimiento global sigue siendo sólido si se compara con algunos momentos de la última década, pero da la impresión de haberse estancado”, asegura el informe del Fondo.

Donde más se aprecia la revisión a la baja de la actividad económica es en la eurozona. El FMI ha recortado en dos décimas la media de crecimiento de los 19. Tres décimas en Alemania y dos en Italia, que crecerían este año un 1.9% y 1.6% respectivamente. Entre las grandes economías del continente, España sigue a la cabeza, aunque también ha sufrido una ligera corrección después de que el Fondo explicara la semana pasada que su ciclo de expansión “está alcanzando la madurez”. Este año su crecimiento se situaría en el 2.7% para caer hasta el 2.2% en 2019, lo que confirma la trayectoria descendente de la economía española, que se expandió un 3% en 2017. Sus analistas piden al Gobierno de Sánchez y a países como Francia e Italia que aprovechen el buen momento y los tipos bajos que imperan en la eurozona para mejorar su posición fiscal ante la posibilidad de que el panorama se deteriore.

Estados Unidos sigue dando señales de poderío, pero el Fondo estima que perderá fuelle en 2019 a medida que se normalizan los tipos y se esfuman los estímulos de la última década. Las políticas comerciales de Trump preocupan sobre manera a sus economistas. No solo los aranceles, también la ofensiva lanzada por la Casa Blanca contra la Organización Mundial del Comercio y el sistema multilateral que ha imperado en las últimas décadas. “La retórica ha dejado paso a una nueva realidad en forma de barreras comerciales”, dijo Christine Lagarde la semana pasada. “No solo está dañando al comercio. También se está cebando con las manufacturas y la inversión a medida que crece la incertidumbre”.

China es el país más damnificado por la guerra comercial de Washington, que impuso recientemente 200.000 millones de dólares en aranceles a los productos chinos importados por los estadounidenses. Eso ha hecho que el FMI reduzca en dos décimas su crecimiento en 2019, que quedaría en el 6.2%, cuatro décimas menos que en 2018.

Al echar la vista atrás y evaluar la década transcurrida desde la última crisis financiera, el FMI sostiene que el gran reto que afrontan las economías avanzadas pasa por atajar la desigualdad y el descontento social generado por una recuperación que ha beneficiado fundamentalmente a las grandes fortunas. Sus analistas sostienen que es necesario que aumenten los salarios de los trabajadores y mejore la movilidad social.