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Alemania investiga a Audi por otro fraude

La Fiscalía acusa a la filial del gigante automovilístico Volkswagen de haber "manipulado deliberadamente" desde 2013 los informes de vehículos vendidos a Corea del Sur

Carles Planas Bou

Logotipo de Audi.

Logotipo de Audi.

No hay semana que pase en Alemania sin que se destape una nueva mala praxis de la poderosa industria automovilística. Este lunes el foco mediático ha vuelto a apuntar a Audi, a quien la Fiscalía de Múnich investiga ahora por haber “manipulado deliberadamente” los protocolos de pruebas y los chasis de miles de vehículos que fueron vendidos fraudulentamente en Corea del Sur.

Según destapa hoy el ‘Süddeutsche Zeitung’, esas manipulaciones le permitieron al fabricante del Grupo Volkswagen engañar a las autoridades locales y así obtener licencias para operar en el país asiático. La investigación apunta a tres empleados de la empresa automotriz, aunque ninguno de ellos forma parte del Consejo de Administración actual o del anterior.

El diario muniqués señala también que antes de esa redada el departamento de control interno de Audi en Corea del Sur ya había identificado y descrito al detalle las infracciones producidas por sus vehículos. En un informe interno realizado tras una inspección el 14 de julio de 2016 se indicó que desde el 2013 se habían “manipulado deliberadamente” los protocolos de pruebas para la matriculación de vehículos en ese país.

Así, ese mismo informe apunta a que las plantas alemanas de Ingolstadt y Neckarsulm manipularon el kilometraje de los vehículos, las emisiones contaminantes y el consumo de combustible para fingir que se cumplían los requisitos establecidos por la ley. Para esconderlo, Audi apuntó de manera incorrecta el número de los chasis de los vehículos en hasta 18 ocasiones en un informe que posteriormente se mandó a las autoridades locales coreanas, quienes debían aprobar la venta de esos automóviles.

SIN COOPERACIÓN DE AUDI

La Fiscalía dio con los documentos que le han permitido apuntar a esa manipulación en una redada contra la sede de Audi en Inglostadt realizada en marzo del 2017 en el marco de la investigación por la emisión de gases contaminantes. “Audi no informó a la Fiscalía”, aseguraron las autoridades. Solo esa redada permitió destapar la supuesta práctica fraudulenta que ahora se encuentra bajo la lupa.

“¿Por qué no se informó sobre estas manipulaciones a la fiscalía de Múnich, que ya había iniciado un procedimiento de prueba a causa del asunto de los gases de escape en ese momento?”, se pregunta el 'Süddeutsche Zeitung'. Aunque el consejo de administración del gigante automovilístico aseguró que la investigación interna sobre los hechos aún no había concluido, el informe elaborado en 2016 ya apuntaba claramente a ese fraude e incluso los auditores de Audi habían señalado ese incumplimiento deliberado de los requisitos legales. En febrero el diario ‘Handelsblatt’ señaló las sospechas sobre la manipulación de los chasis pero la empresa se negó a asumir la culpa.

REVÉS JUDICIAL

Las violaciones del Grupo Volkswagen llevaron a Corea del Sur a prohibir la venta de hasta 80 modelos, así como a la detención de un alto responsable de la marca y multas millonarias. Aunque los coches manipulados fueron vendidos ahí el procedimiento fraudulento se realizó en territorio alemán, por lo que compete a sus autoridades investigarlo y juzgarlo.

En los últimos meses Audi ya ha sido duramente golpeado por la justicia alemana. El pasado junio el presidente de la firma, Rupert Stadlerfue detenido y acusado de fraude y de falsificación indirecta de certificados por el escándalo de las emisiones del grupo Volkswagen, conocido como ‘Dieselgate’. Tras ese revés, la compañía acordó la semana pasada el cese de Stadler como cortafuegos. Aún así, el escándalo sigue creciendo.