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Seguridad Social

Los autónomos que cotizan por la mínima bajan "por ley" el 24,5% en diez años

A finales de julio dos de cada tres trabajadores por cuenta propia decidían tributar en base a la franja más baja

El número de autónomos que ha decidido aumentar sus aportaciones sólo ha aumentado en la última década cuando lo ha obligado la ley

Gabriel Ubieto

Un trabajador autónomo junto a su camioneta con material de bricolaje.

Un trabajador autónomo junto a su camioneta con material de bricolaje. / Josep García (El Periódico)

A cierre del 31 de julio del 2018, dos de cada tres autónomos cotizaban según la base mínima, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo. El porcentaje concreto fue del 65,8%, la segunda cifra, en términos relativos, más baja en la historia de las cotizaciones, sólo superada por la del primer trimestre del 2018, que fue del 65,5%. El número de trabajadores por cuenta propia que aportaban según la base mínima ha disminuído el 24,5% desde el 2008, condicionado también por una disminución del total de autónomos. 

No obstante, el histórico de cotizaciones muestra que la proporción de trabajadores por cuenta propia que deciden aumentar sus aportaciones a los fondos comunes de la Seguridad Social únicamente ha aumentado en la última década empujado por medidas legislativas. En el segundo trimestre del 2008, el 83,6% de los autónomos  cotizaba por la mínima; una proporción estancada en porcentajes similares hasta el inicio del 2014, cuando entró en vigor la reforma de las pensiones del PP y obligó a los autónomos societarios a subirse las cotizaciones para equipararse a los trabajadores del régimen general de tipo A.

Si se observan únicamente los autónomos físicos, es decir, el equivalente al fontanero, el electricista o el diseñador gráfico y no a una empresa, el porcentaje que cotiza lo mínimo no ha dejado de aumentar desde que se instauró en el 2009 el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). En el segundo trimestre del 2009 dicho porcentaje era del 83,5% y en el mismo periodo del 2018 era del 86%.

Dicha reticencia a no subirse las cotizaciones, a menos que sea por obligación legal, es, en opinión del presidente de la Unión de Trabajadores y Profesionales Autónomos (UPTA), Eduardo Abad, un signo de que "la voluntariedad en las cotizaciones no influye a la hora de aumentarlas". Para ello es necesario, según propone su organización, implementar bonificaciones fiscales a final de año para que, aquellos trabajadores por cuenta propia que lo deseen, puedan realizar aportaciones extraordinarias. "Una deducción fiscal, parecida a la que se aplica en un plan de pensiones privado, es un incentivo que le propondremos a la ministra de Trabajo en septiembre", cuenta.

Promover campañas divulgativas y de mayor transparencia de las prestaciones a las que se puede acoger un autónomo si aumenta sus cotizaciones es otro de los puntos que propone UPTA y en el que coincide con otra de las grandes organizaciones del colectivo, la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). En otro de los puntos en el que también coinciden es en impulsar la reforma ya anunciada por el Gobierno para adaptar los ingresos a las cotizaciones.

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