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cambio de ciclo

El BCE reducirá la compra de deuda en septiembre y le pondrá fin en el 2019

Draghi anuncia también que mantendrá los tipos a cero al menos hasta el verano del año que viene

P. Allendesalazar / Madrid

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, y el presidente del BCE, Mario Draghi, durante una reunión del Eurogrupo.

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, y el presidente del BCE, Mario Draghi, durante una reunión del Eurogrupo. / EFE / JULIEN WARNAND

Cambio de ciclo a la vista en la política anticrisis. Pese a que el mercado no espera grandes novedades hasta su reunión de julio, el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha soprendido este jueves con el anuncio de que reducirá las compras de deuda pública y privada de 30.000 a 15.000 millones de euros al mes a partir de octubre y que las adquisiciones se terminarán con el cierre del año. Eso sí, "siempre que los nuevos datos confirmen" sus previsiones de inflación a medio plazo, con lo que deja la puerta abierta a cambiar de opinión en caso de necesidad. También ha puesto por primera vez plazo a una posible subida de los tipos de interés: no sucederá "al menos hasta" el verano del 2019.

El consejo, reunido este jueves en Riga (Letonia) en su primer encuentro con Luis de Guindos como vicepresidente, ha descuadrado al mercado, que esperaba que dejara sin cambios el programa de compra de deuda que se inició en enero del 2015. Lo más que se preveía era alguna pista sobre su futuro. El euro y los intereses de la deuda se han desinflado en consecuencia y las bolsas se han apuntado subidas, si bien la española ha quedado algo rezagada (alza del 0,59%, hasta los 9.957,7 puntos) por el lastre de los bancos.

El BCE también ha decidido mantener la reinversión de la deuda que vaya venciendo para garantizar que haya liquidez suficiente en el mercado, pero ha aplazado a una futura reunión los detalles de esta medida. El precio oficial del dinero, por su parte, seguirá en el mínimo histórico en que lleva desde marzo del 2016, en el 0%, mientras que la facilidad marginal de crédito (el dinero que cobra a los bancos por prestarles) se mantendrá el 0,25% y la facilidad de depósito (el dinero con que remunera a los bancos por guardarles el dinero) permanecerá en el -0,40% (es decir, que les cobra en lugar de pagarles).

Opciones abiertas

El banco central ha tomado estas medidas porque estima que la inflación apunta más firmemente hacia su objetivo de que esté por debajo pero cerca del 2% gracias al petróleo y los salarios, pese a que la subyacente (sin energía y alimentos) sigue débil. De hecho, ha elevado sus previsiones sobre los precios al 1,7% en el 2018, el 2019 y el 2020, frente al 1,4%, 1,4% y 1,7% que auguró en marzo. También las basa en que el crecimiento sigue siendo fuerte, pese a haber rebajado sus previsiones al 2,1%, 1,9% y 1,7% (2,4%, 1,7% y 1,9% en marzo). En cualquier caso, su presidente, Mario Draghi, ha querido subrayar que el organismo se deja abierta todas las puertas: "En todo caso, el consejo de gobierno permanece preparado para ajustar todos sus instrumentos" si se produce una desviación respecto a su meta de inflación.

El organismo estima que los riesgos a la baja y al alza para sus previsiones están "equilibrados". Por una parte, destaca que han aumentado las incertidumbres ligadas a factores globales, particularmente la "amenaza de un incremento del proteccionismo", en referencia a las medidas anunciadas por Donald Trump y a las represalías de otros grandes bloques económicos como China. En este sentido, Draghi ha pedido que las discusiones al respecto se mantengan dentro del marco internacional de relaciones multilaterales creado a partir de la Segunda Guerra Mundial. La historia demuestra, ha advertido, que lo contrario puede ocasionar un "daño muy serio".

El presidente del BCE también ha destacado como factor positivo la menor volatilidad en los últimos días relacionada con el cambio de Gobierno en Italia y el efecto positivo de la política fiscal expansiva de Estados Unidos y, a medio plazo, de algunos países europeos. Respecto a su país de origen, ha llamado a no "dramatizar" los cambios en los poderes políticos, inevitablemente constantes en una zona euro formada por 19 países. "Los importante es que las discusiones se tengan dentro de los tratados (europeos) existentes y que no destruyan los avances logrados con importantes esfuerzos", ha reclamado antes de asegurar que el euro es "irreversible"

Cambios graduales

Los expertos, en cualquier caso, no esperaban un cambio tan pronto en el programa de adquisiciones de deuda. Desde Unicredit, se apuntaba que dicho anuncio podría producirse en la reunión de julio, pero que este jueves podría ofrecerse alguna "pista" al respecto. Según sus expectativas, el BCE podría anunciar el mes que viene que reducirá el volumen de compras a partir de septiembre y que dará fin a este programa de apoyo a la economía en enero del 2019.

La firma Ebury apuntaba en la misma dirección. "Creemos que las preocupaciones en cuanto a los débiles datos económicos en la zona euro junto con la fragilidad del mercado financiero italiano son suficientes para retrasar el anuncio del fin de la expansión cuantitativa para este año, probablemente hasta la reunión de julio", afirmaba en una nota. "Aún es posible una extensión de tres meses más de las compras de activos por parte del banco hasta diciembre. Incluso en el caso de que el BCE sugiriese que su programa de compra de activos podría llegar a su fin, no esperaríamos más que un rebote a corto plazo bastante modesto en el euro", añadía.

Para una subida de tipos, el mercado estimaba que habría que esperar más tiempo. El BCE había indicado hasta ahora que se producirá tiempo después del fin de la compra de deuda y los expertos creen que ese encarecimiento del dinero podría producirse a mediados del año que viene. La agencia de calificación Fitch lo espera para el tercer o cuatro trimestre del 2019 y cree que solo habrá una subida de tipos en el ejercicio, frente a las dos que esperaba hasta ahora.

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