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RELACIONES LABORALES

Becarios dentro de las universidades: un parche tras los recortes

La denuncia de una estudiante de la UB ante la Inspección de Trabajo por considerar su relación como laboral abre el debate sobre esta figura que ocupa en las principales universidades públicas catalanas a unos 1.400 estudiantes

Gabriel Ubieto

La sala del Paranimf en la Universitat de Barcelona

La sala del Paranimf en la Universitat de Barcelona / Enric Berenguer

Un total de 1.383 estudiantes de las cuatro grandes universidades públicas catalanas -UB, UAB, UPC y UPF- compaginan en el presente curso sus estudios con trabajo dentro de sus facultades. Salen de clase, de la cafetería o de la propia biblioteca, donde muchos ejercerán sus funciones, para colgarse una acreditación al cuello y ponerse a atender a sus compañeros. Principalmente desarrollan su jornada de entre dos y cuatro horas diarias en el servicio de informática, algún departamento de orientación o en las bibliotecas de campus. Están presentes en todas las universidades públicas catalanas. Son los conocidos como becarios en colaboración.

La Universitat de Barcelona aprobó el viernes en el Consejo de Gobierno un nuevo marco normativo para clarificar con mayor precisión las funciones de esos "becarios en colaboración", después de que una estudiante de la Facultad de Psicología interpusiera una denuncia ante la Inspección de Trabajo por considerar que su rol no era de apoyo, sino "estructural" y propio de una relación de trabajo. El caso ha generado un cierto revuelo en el mundo universitario, pese a que la presencia de la figura del becario de apoyo no es nueva, y se saldó con un pago de 7.271,5 euros por parte de la UB a la denunciante, según afirma la universidad, con el que se evitó el juicio.

De los 1.383 estudiantes que en el año académico 2017-2018 están cursando una beca de colaboración, 930 se concentran en la UB. Es decir, la universidad en la que estudian el 29,9% de los 117.788 alumnos, según los últimos datos del Idescat del 2016, de las cuatro grandes universidades públicas catalanas agrupa el 67,2% de los becarios.

"És un caso puntual"

El "caso puntual", como insisten en calificarlo desde la UB, de la becaria de Psicología tiene su antecedente generalizado en la Universidad Autónoma de Madrid, donde el pasado noviembre del 2017 la Inspección de Trabajo impuso una multa de cerca de 300.000 euros, en concepto de cuotas a la Seguridad Social, por uso irregular de esta figura en alrededor de 400 casos, según destapó en su momento eldiario.es.

Las normativas universitarias establecen claramente que el rol de estos becarios debe ser de apoyo, nunca estructural, que sus tareas deben estar vinculadas con sus estudios y que deben estar bajo la supervisión directa de un tutor. Las remuneraciones oscilan entre los 100 y los 500 euros, dependiendo del número de horas realizadas, que suelen ser entre cinco y 20 semanales.

"Atender el teléfono o instalar el wifi a los estudiantes de Erasmus no veo que tenga mucha relación con mis estudios de ciencias políticas", comenta una de las estudiantes consultadas, que explica que, no obstante, dicha beca le supone una fuente de ingresos complementaria con la que mantenerse.

¿Podrían funcionar las universidades públicas catalanas sin esta figura? Desde los comités de empresa del Personal de Administración y Servicios (PAS) de las cuatro principales universidades catalanas coinciden en que no podrían funcionar igual. “En el contexto de limitación presupuestaria de las universidades, es cierto que, en ocasiones, los becarios pueden asumir tareas que no les corresponderían debido a la falta de personal”, afirma el presidente del comité de empresa de PAS de la UB, Domingo Berbel.

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