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Bruselas propone un impuesto digital para los gigantes de internet

La Comisión Europea se decanta por una tasa del 3% sobre los ingresos de las grandes empresas con la que recaudar 5.000 millones

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, incluye el debate sobre la fiscalidad en la cumbre de líderes de la UE de esta semana

Silvia Martinez / Bruselas

Logotipos de Messenger Kids y Facebook

Logotipos de Messenger Kids y Facebook / AP

La economía digital ha disparado las oportunidades de negocio pero también ha abierto una brecha en las haciendas europeas que ven como las grandes empresas y plataformas que operan en internet pagan cantidades ridículas en impuestos porque los sistemas tributarios no están preparados. Para subsanar esta situación, la Comisión Europea ha propuesto una tasa digital del 3% con la que recaudar 5.000 millones al año.

En la mente de Bruselas están gigantes como Facebook, Google o Instagram pero también plataformas como Uber, Booking o Airbnb que han conseguido crecer a un ritmo del 14% frente al 0,2% de las empresas tradicionales. El problema, alega la Comisión, es que las primeras están sometidas a una presión fiscal del 9,5% frente al 23,2% de los negocios clásicos. Es más, por medio de estrategias de planificación fiscal agresivas la factura fiscal puede ser todavía más baja creando desequilibrios y desventajas.

“Hay una desconexión entre el lugar donde se crea el valor y donde se pagan los impuestos”, insiste la Comisión Europea que reivindica la necesidad de modernizar la legislación tributaria para adaptarla a los nuevos tiempos de internet. “Nuestras reglas previas a la era digital no agujero permiten a los Estados miembros gravar a las empresas digitales que operan en Europa cuando tienen poca o ninguna presencia física aquí. Esta situación representa un agujero negro que se agranda cada vez más porque erosiona la base impositiva”, ha asegurado el comisario de asuntos económicos, Pierre Moscovici. La realidad es que solo el 50% de las grandes multinacionales digitales tienen empresas subsidiarias en otros países frente al 80% de las grandes multinacionales tradicionales. 

Una tasa temporal

Para reparar esta situación, y pese a la tibieza con la que estas ideas han sido recibidas a nivel internacional e incluso entre algunos Estados miembros, los planes de Bruselas plantean dos ideas. Para empezar una nueva tasa provisional del 3% -la propuesta inicial barajaba una horquilla de entre el 1 y el 5%- sobre los ingresos brutos (no sobre los beneficios) derivados de determinadas actividades digitales que hoy en día no están gravadas.

Este es el caso de la explotación de datos de usuarios a través de la publicidad en línea, la venta de datos generados a partir de información suministrada por los usuarios o la utilización de datos por parte de intermediarios. Según los cálculos de la Comisión que han trascendido hasta ahora, la nueva tasa permitirá a los gobiernos europeos recaudar unos 5.000 millones de euros.

La tasa se aplicará a las multinacionales con un volumen de negocio mundial consolidado superior a los 750 millones de euros o una cifra de negocio de 50 millones en la Unión Europea mientras que los ingresos los recaudarán los Estados miembros donde estén situados los usuarios. Dos umbrales que permiten apuntar a un centenar de empresas pero que dejan de lado a las pequeñas compañías y las startups.

Solución global

La Comisión Europea reconoce que se trata de una propuesta temporal, a la espera de una solución global a nivel internacional, pero también insiste en que mientras llega es urgente actuar lo que podría además dar un empujón a las conversaciones a nivel internacional. Hay 11 Estados miembros que han adoptado o planean adoptar medidas de forma unilateral, diversas en ámbito u objetivo, lo que podría generar una mayor fragmentación en el mercado único y una distorsión de la competencia.

El plan de Bruselas, que llega en medio de las conversaciones con Washington sobre los anunciados aranceles contra el acero y el aluminio procedente de terceros países –incluida la UE- que planea imponer Estados Unidos, también contempla cambios en la base común consolidada para el impuesto de sociedades (CCCTB en sus siglas en inglés) para ampliar el ámbito de aplicación con el objetivo de introducir el concepto de establecimiento permanente virtual y que las empresas también paguen impuestos aunque no tengan presencia física. Bruselas incluye en su propuesta nuevos criterios a tener en cuenta para determinar su una plataforma tiene una presencial virtual impomible: tener más de 100.000 usuarios, superar el umbral de 7.000 millones en ingresos en un Estado miembro y firmar más de 3.000 contratos comerciales sobre servicios digitales.

Debate en el Consejo Europeo

Como todas las propuestas de fiscalidad para su aprobación en el Consejo requerirá de la unanimidad de los gobiernos europeos y es evidente que hay muchos países que no tienen ningún apetito de impulsar el debate. Empezando, por ejemplo, por Irlanda que es partidario de no mover ficha en este terreno hasta que haya acuerdo en la OCDE. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha decidido incluir el debate en el Consejo Europeo que arranca este jueves en Bruselas para mantener una discusión política "franca".

"La economía digital se ha convertido en un creciente desafío para nuestros sistemas impositivos que fueron diseñados en un momento en el que la mayoría de las empresas tenían presencia física", reconoce en el documento que servirá de base para el debate. "Necesitamos evaluar y repensar las reglas y ajustarlas en consecuencia", señala el documento.

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