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apertura del bmp

El sector inmobiliario teme un parón de la actividad

El ministro de Fomento pide "sensatez" a Catalunya para recuperar la senda del crecimiento económico

Max Jiménez Botías / Barcelona

Jordi Cornet,  Íñigo Gómez de la Serna y Enric Millo, durante la inauguración del Meeting Point. / JOAN CORTADELLAS

Jordi Cornet,  Íñigo Gómez de la Serna y Enric Millo, durante la inauguración del Meeting Point.
Maquetas de la promoción que Corp construye en Can Batllò.
Visitantes del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point.

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El sector inmobiliario se ha mantenido, hasta ahora, ajeno a la fuga de empresas de Catalunya por la situación política. En cierto sentido es lógico, puesto que no se pueden deslocalizar sus activos. Pero lo cierto es que los empresarios del sector empiezan a mostrar su preocupación por el efeto que la política pueda acabar teniendo sobre la recuperación de un sector que ha tenido una larga travesía por el desierto: una crisis de más de siete años. Buena parte de los promotores ha manifestado este miércoles su preocupación durante la inauguración del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point (BMP). Y, en algún caso, ha secundado el mensaje lanzado por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, durante la inauguración del certamen. Ha reclamado en varias ocasiones "sensatez" para que la situación política vuelva a la normalidad: "Es el principal factor para recuperar el desarrollo de la actividad económica", ha manifestado durante la inauguración del salón.

De la Serna se ha hecho portavoz de las malas sensaciones que existen en el sector inmobiliario en Catalunya. "Existe mucha preocupación" por la situación que se ha generado, que en algunos casos se traduce en la ralentización de la actividad, un mensaje que también repite la asociación que agrupa a las empresas del sector inmobiliario.

El responsable de Fomento ha enumerado las cifras que dan cuerpo a la recuperación  tras un larga crisis y que se acercan a un volumen de compraventas de 415.000 viviendas en el 2017, un 15% más que en el 2016. Pero ha insistido en el mensaje lanzado en los últimos días por el Gobierno de que la marcha de la economía se ha visto afectada por la situación política de Catalunya. Esa es la razón por la que el Ejecutivo prevé un crecimiento menor en el 2017, según el plan presupuestario enviado a Bruselas. Igualmente espera un incremento del déficit público en el 2018 de una décima, del 2,2% del PIB, al 2,3%, por el efecto que la inestabilidad política tiene en el crecimiento económica.

El Gobierno apela, por tanto, a restablecer la normalidad política: "Es fundamental que se produzca seguridad jurídica. Sin ella no habrá crecimiento", ha dicho De la Serna. "Hemos visto adónde lleva esta situación: a la fuga de empresas, expulsadas por las decisiones políticas", ha añadido. Y ha insistido en que para preservar las buenas expectativas económicas que todavía se mantienen "es necesario que haya esatabilidad jurídicas, un escrupuloso respeto a la legalidad y un horizonte despejados de obstáculos".

"El capital quiere seguridad"

En esta misma idea ha insistido el delegado especial del Gobierno en el Consorcio de la Zona Franca, Jordi Cornet, organizador del salón BMP: "El capital quiere seguridad jurídica. Y no sé cómo trasladar la situación actual de Catalunya a los inversores potenciales", ha expuesto en su intervención. Cornet ha afirmado que los empresarios están "muy preocupados por lo que pueda pasar" y que los inversores internacionales han dejado muchas operaciones en suspenso a expensas de lo que ocurra en Catalunya.

Sin duda, el mensaje del Gobierno no es compartido por la GeneralitatLa 'consellera' de Governació, Meritxell Borràs, que no asistió --como ningún otro miembro del Govern-- a la intervención de De la Serna, ha contestado que lo que no es "nada positivo" para la imagen de Catalunya en el ámbito internacional son las "agresiones"  y la "represión". Borràs defiende que el Govern "está trabajando" para tener "un marco positivo en casa". 

Pero al margen de la política, los representantes del sector inmobiliario comienzan a temer que la actividad se pare: "Nos llega por parte de nuestros asociados que algunas operaciones no se acaban de completar. Los compradores prefieren esperar a ver qué pasa y cómo se resuelve la situación", ha comentado el presidente de la Asociación de Promotores de Catalunya, Lluís Marsà.

Por detrás de la crisis

"Hasta el 1 de octubre yo estaba tranquila, pero desde entonces los acontecimientos han venido a complicar la situación", ha comentado la directora de una consultora inmobiliaria, que empieza a estar preocupada por la situación. Preocupación, sin embargo, no significa paralización de la actividad. La mayoría de las inmobiliarias siguen operando con normalidad. Otra cosas es que en el horizonte aparezcan dificultades. "Ya pasó en la crisis: durante el 2007 se siguieron vendiendo pisos, a pesar de que ya se veía venir la crisis. Ahora puede pasar lo mismo: hay síntomas, pero las operaciones se mantienen", ha comentado Francisco Pérez, de la inmobiliaria Solvia.

"El menudeo no se ha parado", ha comentado Joan Oller, presidente de la Asociación de API de Catalunya, "se siguen haciendo operaciones a diario. Otra cuestión es que los grandes inversores se están planteando la situación y para las decisiones de invertir", ha comentado. Guifrè Homedes, director general de Amat Inmobiliaria, explica que, si bien en octubre el volumen de facturación ha sido similar al de julio y agosto, los compradores extranjeros han tomado la decisión de esperar para tomar las decisiones de compra. "El comprador local, no obstante, mantiene la actividad". Lo que ratifica Elena Massot, consejera delegada de Vertix: "Nuestra actividad se mantiene, lo que no quita que el sector esté preocupado, como lo está toda la sociedad", ha comentado. 

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