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Historia mínima

Lemonpay: pagos seguros en la red

La aplicación retiene el pago del comprador hasta que este compruebe que el producto sea el correcto y sin desperfectos

Patricia Martija / Barcelona

Ricard Forn, consejero delegado de la aplicación Lemonpay.

Ricard Forn, consejero delegado de la aplicación Lemonpay. / Mireia Reynal

El auge de transacciones entre particulares en internet exigía una herramienta para evitar estafas. Hasta hace poco los usuarios debían confiar en el otro usuario, sin ninguna garantía, al comprar un producto en plataformas de segunda mano. Lemonpay aspira a cubrir este vacñio de seguridad. La aplicación trabaja con un sistema de depósitos bancarios: retienen el dinero a pagar en una cuenta bancaria segura hasta que el comprador confirme que el producto corresponde a lo anunciado.

Para que el sistema funcione, se ocupan de recoger y entregar el artículo al consumidor. Este tendrá 48 horas para confirmar que ha recibido el producto adecuado y que las condiciones no son defectuosas. Solo entonces se transfiere el dinero al vendedor. En caso de problemas, Lemonpay retorna la cantidad desembolsada al comprador y se hace cargo de los gastos de envío de la devolución.

Servicio necesario 

Ricard Forn, consejero delegado de la empresa tecnológica, explica que las personas van a nuestra app "para asegurar la transacción”. Lemonpay se fundó en el 2016 en Barcelona con una inversión inicial de 3.000 euros y sin que el equipo inicial de cuatro personas cobrase nada en los primeros meses, pero la idea germinó hace unos siete u ocho años en un proyecto anterior.

Parte de los fundadores tenían una página web donde ponían en contacto a los autónomos y a empresas que necesitaban sus servicios e internamente pusieron en marcha un sistema similar al de Lemonpay para asegurar el pago. “Entonces nos dimos cuenta de que era muy interesante, de que hacía falta y de que nadie estaba ofreciendo un servicio parecido”, recuerda Forn.

Fueron de los primeros en comenzar en España. Sin embargo, el emprendedor admite que ahora ya comienzan a haber otras opciones disponibles. Un ejemplo claro es el de Wallapop: en mayo estrenó Wallapay, su plataforma de pago entre particulares. Aún así, sigue siendo un servicio poco habitual en nuestro país.

Plataforma externa

Esta circunstancia explicaría en buena medida el éxito de Lemonpay. En seis meses han asegurado las transacciones de clientes valorados en unos 120.000 euros, y los intercambios gestionados en sus aplicaciones crecen un 40% cada mes. Forn asegura que la empresa comienza “a tener cierto volumen”.

Pero eso no les impide seguir trabajando. De momento Lemonpay apenas está integrada en aplicaciones donde particulares ofrecen productos y servicios. Es decir, es una plataforma externa y voluntaria. Una opción disponible para consumidores on line que desean comprar sin riesgos. La empresa, en su compromiso para ofrecer seguridad a sus usuarios, cuenta con el sistema marketpay.io -de tecnología blockchain- para evitar los fraudes.  Y sus clientes pueden pagar a plazos un producto.

En España ya trabajan con NetandgetCasinuevo y otras aplicaciones grandes y conocidas. "Queremos extendernos mucho más por portales aquí y llegar a otros países de Europa", explica. Ya están trabajando para trabajar en Austria, pero Forn admite que "los mercados interesantes son Reino Unido y Alemania". 

Ricard Forn

Ricard Forn comenzó con el proyecto junto a otros tres compañeros. Algunos con experiencia en grandes empresas, pero todos con trayectoria como emprendedores. Ahora el equipo de Lemonpay lo forman 10 personas.