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LOS PAPELES DE PANAMÁ

El camino de Panamá a la Agencia Tributaria

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación espera que la Agencia Tributaria investigue a fondo los Papeles de Panamá

Rosa Maria Sánchez

Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, autores del libro ’Los papeles de Panamá’.

Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, autores del libro ’Los papeles de Panamá’. / AGUSTIN CATALÁN

“Creo y espero que esta herramienta será muy útil a las agencias tributarias de los distintos países. Tengo la esperanza de que en España, la Agencia Tributaria se habrá descargado nuestros documentos y lo estarán cruzando con sus potentes bases de datos”. Con este desiderátum, la jefa de datos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), la española Mar Cabra, muestra su aspiración última de que la investigación periodística mundial conocida como ‘Los papeles de Panamá’ sirva no solo para aumentar la conciencia social contra la lacra social de los paraísos fiscales, sino para que quienes los utilizan con fines defraudatorios paguen por ello.

Mar Cabra ha participado este lunes en Madrid en la presentación de la edición española del libro ‘Los Papeles de Panamá. El club mundial de los evasores de impuestos’ (Editorial Península) junto a sus autores, los periodistas alemanes del Süddeutsche Zeitung, Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, que recibieron de una fuente anónima la mayor filtración de datos de la historia: 11,5 millones de documentos internos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, considerado como uno de los cinco mayores registradores mundiales de sociedades 'offshore'.

FULANO DE TAL

“¿Te interesaría recibir los datos? Quiero compartirlos”, le escribió en un mensaje un tal John Doe (expresión inglesa equivalente a ‘Fulano de tal’ con la que se busca proteger el anonimato de la fuente) a Obermayer una noche, después de una jornada que el periodista dedicó a ejercer de enfermero de sus padres, esposa e hijos afectados por una gripe galopante. Así empezó la filtración escalonada de documentos tanto a él como a su compañero Obermaier de millones de papeles que hablaban de la relación con paraísos fiscales de ministros, presidentes, dictadores, jeques, emires, reyes, mafiosos, agentes secretos, aristócratas, deportistas, artistas, ases del fútbol, multilmillonarios o empresarios de todo el mundo. En total, información sobre casi 215.000 sociedades ‘offshore’ conectadas con más de 200 países cuya publicación, a partir del 3 de abril, ha levantado escándalos en todo el planeta. En España, la investigación provocó la dimisión del entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, por su vinculación a paraísos fiscales.

Para procesar tan ingente cantidad de información, los dos periodistas se pusieron en contacto la red mundial de reporteros de investigación del ICIJ que puso a trabajar en el tema a más de 370 periodistas de un centenar de medios de comunicación de 76 países durante todo un año. “La magnitud de los datos era enorme. No tenía sentido que solo intentara explotarla el Süddeutsche Zeitung”, aclara Obermayer.

PROTEGER A JOHN DOE

Lo único irrenunciable era proteger la fuente. “No sabemos si quien se hace llamar John Doe es una persona o varias, si es una persona interna del bufete Mossack, un ‘hacker’ (pirata informático), o alguien que se ha encontrado la información en un parque”, responde Obermaier. “Por la forma de actuar, no parece alguien de un servicio secreto”, descarta el periodista.

Proteger la fuente es lo que ha llevado al Consorcio de Periodistas a negar el traspaso de los 11,5 millones de informes íntegros a las autoridades de los países. En España se ha dado traslado a la Fiscalía Anticorrupción y al Ministerio de Hacienda de los datos previamente publicados en la web del consorcio el 8 de mayo, en los que aparece información valiosa sobre quiénes son los verdaderos titulares de las sociedades radicadas en Panamá u otros paraísos fiscales.

“La Agencia Tributaria de Colombia nos dijo que el 65% de las personas y sociedades colombianas que aparecía allí no lo habían declarado al fisco”, cuenta Mar Cabra. “He ofrecido mi colaboración a la Agencia Tributaria para interpretar los datos públicos. Solo espero que esté cruzándolos con sus potentes bases de datos para perseguir a los defraudadores”, expresa.