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El dinero que no se toca

La tecnología 'contactless' ha abierto una vía de negocio que se disputan varios sectores

M. JIMÉNEZ / J.M. BERENGUERAS / BARCELONA

Valga el comentario de Agustí Cordón, vicepresidente de la Mobile World Capital Barcelona, para ilustrar el cambio que se está produciendo en el entorno de los sistemas de pagos electrónicos. "Es cierto que pueden servir para tener un mayor control sobre el fraude. Pero los sistemas de pago están cambiando, hay un movimiento de fondo. El dinero digital puede dejar obsoleta la moneda de curso legal". Ese proceso parece imparable, aunque el ritmo de implantación esté por definir. La realidad es que el negocio que se genera es suficientemente apetecible como para que toda la industria relacionada con los sistemas de pagos (bancos, operadoras de telefonía, fabricantes de móviles, empresas de aplicaciones informáticas) busquen la manera de participar en él.

Durante el pasado año, Visa y la banca dieron un impulso a los pagos 'contactless' -sin contacto- en España. Al final del 2014, el gasto en transaciones con este sistema había superado los 1.200 millones de euros (192% más sobre el ejercicio anterior) y se habían llevado a cabo más de 38 millones de transacciones. Según Visa, España está a la cabeza de esta tecnología en Europa con más de nueve millones de tarjetas sin contacto en circulación, así como más de 471.000 terminales en comercios (TPV). Según los datos que maneja la banca, España tiene un 30% de tarjetas sin contacto con las que se realizan un 10% de los pagos totales. El recorrido que queda por realizar aún es largo.

"Las tarjetas de crédito sin contacto han sido el paso previo para implantar la práctica de pago con el móvil. El tránsito no hubiera sido posible desde el plástico", explica Albert Figueras, director de banca de particulares del Banc Sabadell.

En estos momentos, todo el sector bancario trabaja para la incorporación de sistemas de pago al móvil. Pero no es fácil unificar sistemas porque hay muchos intereses en el sector. "Hemos estado trabajando con la posibilidad de que sean la operadoras de telefonía las que incorporen la tarjeta de crédito a la SIM del móvil, pero piden hasta un 1% por cada operación, cuando la tasa media de descuento que paga el comercio es del 0,66%. Ese acuerdo es imposible", comenta Figueras. De hecho el Sabadell ha optado por desarrollar una app y sus propios TPV para desarrollar el sistema.

Con las operadoras

CaixaBank sí ha optado por desarrollar un sistema en el que intervienen las operadoras de telefonía, que deben aportar al cliente una SIM que permita el pago 'contactless'. En otros casos, como el del BBVA, se ha optado por el monedero (wallet), por el que se descarga una tarjeta de débito o crédito virtual en el móvil desde el que se puede pagar en el TPV contactless.

Es una tecnología parecida a la que utilizan los sistema peer to peer (persona a persona). Dinube, la empresa que desarrolla un sistema de pago para la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), permite descargar una app en el móvil. Se puede pagar con cualquiera de las cuentas del usuario. El comercio paga una comisión sensiblemente inferior a la tasa de descuento que cobra el banco del TPV. Con la operación se ordena una transferencia de la cuenta del comprador a la del vendedor. «No hay coste para el comprador, pero otra cosa es que los bancos se planteen aplicar comisiones a estas transferencias», explica Juan Ramon Santolalla, director general de la empresa, como ya lo hace por sacar dinero de un cajero cuando el cliente que realiza la operación pertenece a otra entidad bancaria.