El complot de Bankia

Los peritos del Banco de España denuncian la manera cómo se sostuvo la acción artificialmente

Rato apunta al Banco de España, a la CNMV y al auditor como «controladores» de la entidad

Rodrigo Rato, el día de la salida a bolsa del banco nacionalizado.

Rodrigo Rato, el día de la salida a bolsa del banco nacionalizado. / DAVID CASTRO

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OLGA GRAU / BARCELONA

La salida a bolsa de Bankia en julio del 2011, operación que ahora un informe pericial encargado por la Audiencia Nacional describe como una gran mentira ya que debutó con las cuentas maquilladas, se orquestó como una «operación de Estado» por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. A la descripción de esta supuesta conjura política y social se acogió ayer el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, para explicar su actuación aquellos días.

El incierto segundo rescate de Grecia arrastraba a los países periféricos a la zona de máximo riesgo, la prima de riesgo española se encontraba en la cota desconocida hasta el momento de 258 puntos básicos, con un interés del 5,507% (en el 2012 sobrepasó el 7%), y las agencias de calificación reinaban a golpe de rebaja de rating hundiendo las bolsas y elevando la rentabilidad de los bonos soberanos de los países más débiles. En este contexto, el Ejecutivo asumió que en la salida a bolsa de Bankia España se jugaba su credibilidad tras el fiasco de las cajas de ahorros y en medio de crecientes dudas sobre la estabilidad financiera española. «Hay mucho en juego», afirmó Zapatero el 28 de junio del 2011», apenas un mes antes del estreno del banco.

El primer dardo de Rato fue para el Banco de España: «No hubo ni intención ni posibilidad de engañar a nadie en la salida a bolsa, ya que contaban con cartas del Banco de España que especificaban cuáles eran las pérdidas esperadas de las cajas del grupo y reconocían que las cuentas eran coherentes», afirmó en una entrevista en Onda Cero.

El expresidente de Bankia remató su argumentación afirmando que él y su equipo estaban «absolutamente controlados», ya que por una parte, el Banco de España supervisó el proceso de fusión y por otra, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la salida a bolsa, «siempre con uno o varios auditores», en referencia a Deloitte. «No queríamos engañar a nadie, pero pensar que teníamos la mínima posibilidad de hacerlo, me sorprende», concluyó.

El informe que los dos peritos del Banco de España han realizado por encargo del Juez Fernando Andreu, que instruye la macrocausa contra 31 exdirectivos de Bankia, ha activado un terremoto. Los expertos sostienen que el precio de la acción se fijó en 3,75 euros de forma artificial y cifran en 3.092 millones el daño causado a los inversores. Los peritos analizan así el interés que pudieron tener algunos inversores para entrar en el capital de Bankia y dejan entrever que eso alteró el precio de los títulos antes del estreno en el parqué.

APOYO DE LA GRAN BANCA/ El Gobierno español recurrió al sector financiero español en bloque y a todas las grandes empresas del Ibex-35 para pedirles que apoyaran la salida a bolsa del banco liderado por Caja Madrid y Bancaja. El argumento fue que los mercados juzgarían a todo el sector en base al desempeño de Bankia. La situación resultó inédita, ya que los competidores de Bankia fueron los que apoyaron a su rival en el estreno. Todos los bancos, excepto el BBVA, compraron títulos en el tramo institucional. Santander, CaixaBank, Barclays, Popular, Sabadell, Ibercaja, Bankinter y Cívica adquirieron 469 millones de euros en acciones.

Las adquisiciones de las grandes del Ibex, como Telefónica, ACS, OHL, Acciona, Ferrovial, Mapfre y Mutua Madrileña sumaron más de 480 millones. En total, la salida a bolsa del banco captó 347.338 accionistas individuales y 280 institucionales. La publicidad de la colocación en las oficinas fue bastante comentada: «Hazte bankero», rezaba.

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El día del estreno, la acción logró cerrar en tablas gracias a la intervención de los bancos colocadores JP Morgan, Deutsche Bank y la propia Bankia, que a su vez había sido la más activa vendiendo las acciones entre los clientes de las sietes cajas. En el parqué de la Bolsa madrileña estuvieron Juan Abelló, Baldomero Falcones, Ignacio Garralda, Antonio Vázquez, Rafael del Pino, Juan Miguel Villar Mir, Juan Rodríguez Inciarte, Jaime Castellanos y una larga lista de altos directivos y fortunas arropando a Rato.

El informe pericial señala que a la hora de analizar la salida a bolsa aparecen «órdenes incomprensibles» de compra realizadas por sociedades con créditos contratados con la entidad que habían sido refinanciados. A los peritos también les llama la atención la prisa con la que algunos de esos inversores se deshicieron de las acciones adquiridas. Destacan también la compra de acciones de Bankia que realizó el fabricante de componentes Gestamp a cambio de que el banco compensara las pérdidas que le pudiera provocar la operación a través de una sociedad de Gestamp participada por Bankia, Cartera Gonvarri.