Tarjetas b: Restaurantes, joyas, viajes y comercios

Los extractos reflejan que los 86 consejeros de Bankia y Caja Madrid no se privaron de nada durante 8 años

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MARGARITA BATALLAS / MADRID

No se privaron de nada. Los 86 consejeros y directivos de Bankia no dudaron en tirar de tarjeta b para satisfacer sus necesidades personales, como comida y ropa y costear su tiempo de ocio con viajes en primera clase, hoteles de cinco estrellas, libros, apuestas, vinos, discotecas, restaurantes y aficiones tan variadas como la caza o la náutica.

El extracto de los tarjetas b, que ayer fue entregado por el juez Fernando Andreu a los abogados personados en Bankia, revelan más de 5.000 movimientos que sacan los colores a los titulares de las mismas. Más de una docena de ellos ya han dimitido o han sido cesados de sus actuales cargos. Los beneficiados con esta prebenda fueron ajenos a la crisis económica y se daban más de un capricho. Por ejemplo, Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, se consoló cuando abandonó la entidad dejándose 4.000 euros en productos de informática y telefonía, o Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, estrenó su business oro en una gasolinera donde llenar el depósito le costó 90 euros.

Otros tenían antojos más curiosos, como Rafael Spottorno, exjefe de la casa Real, que se gastó 432 euros en una sala de subastas o Ricardo Romero de Tejada, exsecretario general del PP en Madrid, que usaba su tarjeta para pagar apuestas, puros o productos de armería. La mayoría también presenta un gusto común por las flores, como Mercedes Rojo, exsecretaria de Esperanza Aguirre,  que pagó 334,85 euros en una floristería en el 2009 o Romero de Tejada, que abonó 1.000 euros a otra en agosto del 2008.

BUEN PALADAR / La mayoría de los consejeros comparten también otros gustos como la buena mesa. Sus restaurantes favoritos son de lo más variado. Desde Diverxo, pasando por Zalacaín, La Ancha, Embassy y Casa Lucio, hasta los locales que regenta uno de los beneficiarios, Arturo Fernández. Pero como son humanos, tampoco se les caían los anillos si acudían al Burger King y los Vips.

Además, varios de ellos cargaban a sus tarjetas sus gastos de gasolina, peajes o reparaciones de automóviles u otros vehículos.  Y los taxis, como Mercedes Rojo. Lo más extraño son los gastos en billetes de metro de Estanislao Rodríguez Ponga, exsecretario de Estado de Hacienda, que abonó 93,60 euros en el 20011 y 6,70 en el 2008.

Otra de las extrañezas de estos gastos es la afición de Miguel Blesa por las antiguas cabinas telefónicas. En junio del 2007, realizó más de 10  llamadas que pagó con su business oro por importes que no superaban los 20 euros.

Los consejeros también eran fieles a la milla de oro de Madrid. Casi no dejaban una tienda sin visitar. Las joyerías Suárez, Duran y Tiffany estaban en la lista de favoritas. Los hombres tenían predilección por los vinos, como Rodrigo Rato, o se encargaban sus trajes en Yusti. Spottorno facturó 6.375 euros en esta sastrería en enero del 2007.

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Y vistos los gastos, es probable que varios coincidieran en comercios como el Corte Inglés, FNAC, Mercadona o Media Markt.  Rodríguez Ponga llegó a gastar entre el 2010 y el 2011 en el súper de los grandes almacenes casi 40.000 euros. Y este comercio también era el elegido por varios de ellos para pagar sus viajes de placer en hoteles de cinco estrellas.

CAJEROS AUTOMÁTICOS / Además, algunos directivos se habían impuesto como una obligación sacar dinero del cajero. El más adicto fue José Antonio Moral Santín, de IU, que acudió en 700 ocasiones para retirar efectivo. Una afición a la que se apuntó Rato, que sacó 16.000 euros en sus últimos meses en Bankia. El juez ha citado para el próximo jueves a Blesa, Ildefonso Sánchez Barcoj, exdirector general de Caja Madrid, y Rato. Fuentes de la investigación sospechan que tras estos pagos se puede esconder una financiación de las organizaciones a las que pertenecían. No obstante, el fiscal del Estado, Eduardo Torres-Dulce, dijo ayer que es «prematuro» hablar de delitos por estas prácticas.